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POR MEDIO DE UNA NOTA DE EL CORDILLERANO

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01/05/2021

Marcelo del Valle se volvió a abrazar con tres de sus hermanas después de 21 años

Marcelo del Valle se volvió a abrazar con tres de sus hermanas después de 21 años
Marcelo del Valle se volvió a abrazar con tres de sus hermanas después de 21 años

A fines de diciembre de 2019, difundimos una campaña solidaria que realizó el Hogar Emaús junto a Red Solidaria Bariloche, con el fin de recaudar el dinero necesario para que Marcelo del Valle cumpliera el sueño de tener una prótesis para volver a caminar. (https://www.elcordillerano.com.ar/noticias/2019/12/23/86016-comenzo-la-campana-un-alfajor-para-comprar-una-protesis-para-marcelo-del-valle).

Sus familiares de Buenos Aires llevaban 21 años tratando de obtener noticias de Marcelo, pero no lo habían logrado. Agustina, una sobrina, era la que más dedicaba horas recorriendo redes sociales con expectativas, pero también con muchos miedos.

Fue así que, hace menos de un mes, dio con aquella nota que El Cordillerano publicó sobre la campaña. De madrugada ya, la jovencita envió un mensaje privado a quien redactó esa nota, pidiendo un contacto. Marcelo fue consultado al respecto y, por la mañana, la familia de Buenos Aires recibió un número telefónico donde comunicarse con él.

Reencuentro

Esta fue una semana cargada de emociones: tres de sus hermanas vinieron a Bariloche a visitarlo. Además, invitaron a El Cordillerano a ser testigo de un momento tan especial, por haber formado parte del camino para encontrar a Marcelo. Corina Silvana, la más chica, Silvia Liliana, una del medio, y Lucía  Ramona, la mayor de las tres, vinieron hasta Bariloche a verlo. Son en total ocho hermanos. Sus padres ya han fallecido.

“Cada vez que había elecciones aprovechábamos para buscar en el padrón a ver si aparecía”, dijeron. Agustina decidió seguir buscando en los "Me gusta" de la noticia y así llegó al chat de la periodista.

Corina comentó: “Una noche estaba en mi trabajo, me senté un ratito a descansar y, de golpe, supe que había perdido las piernas y me agarró una desesperación enorme”. A la mañana siguiente lo llamó y armó enseguida un grupo de WhatsApp con la familia.

Todas las hermanas sufren de presión alta, así que Corina no sabía cómo decirles lo que le había pasado a Marcelo: “Así que les iba diciendo de a poquito, primero que lo encontré, después lo que le había pasado. Durante estos 21 años me faltaba mi otra mitad porque al ser los dos más chicos siempre hacíamos travesuras juntos”, dijo entre lágrimas.

Una planificó el viaje y enseguida se sumaron las otras: “Queremos llevarlo con nosotras a Buenos Aires“, dijeron las tres, pero por ahora eso no se podrá dar. Marcelo ya recibió las prótesis de ambas piernas: hace poco más de un mes que comenzó la rehabilitación y está dando los primeros pasos solo. “Además, qué me voy a ir a hacer allá, acá tengo mucha gente que me quiere y me ayuda en lo que necesite”, dijo.

Los cuatro salieron de paseo por el centro de Bariloche: “Nos llamó la atención porque lo conocen todos, se paraban a saludarlo y charlar con él, eso significa que está haciendo las cosas bien y que sigue siendo una buena persona”, dijeron orgullosas.

Uno de los presentes que le trajeron fue ropa y una gorra de excombatiente que le envió uno de sus cuñados. “Estuvo en Malvinas y que me mande eso sé que tiene muchísimo valor”, dijo muy emocionado.

La mamá de los ocho hermanos falleció a los 56 años y el papá cuando cumplió 49, entonces los mayores se fueron haciendo cargo de los menores y esos lazos siguen intactos.

El viernes vivieron momentos de enorme tristeza al tener que despedirse, pero Marcelo prometió ir a visitarlos dentro de poco tiempo. La hermosa historia de un reencuentro muy esperado.

Apenas supo que venían sus hermanas, se puso a pintar la casita donde vive

 

El accidente que le cambió la vida

Marcelo, cuando vivía en Buenos Aires, trabajaba en el Tigre: “En el año 2000 me contrataron para cuidar un catamarán que estaba en juicio, fue pasando el tiempo, pero, por una cosa o por otra, nunca más hablé con mi familia”, comentó. “Hablaba a veces desde el teléfono que me había dado la empresa, acá al principio estuve viviendo en ese barco en puerto San Carlos”.

En 2017 sucedió algo que jamás podrá olvidar: el accidente donde perdió sus miembros inferiores. Estaba viviendo en una casita que le habían prestado y trabajaba en la construcción. “Había terminado de llenar una losa en pleno centro, así que llegué y prendí un tachito a leña para calentarme, me desplomé en la cama por el cansancio y me dormí”, relató. “No me di cuenta que quedó un poco abierta la puerta del tachito y estaba muy cerca del colchón”.

Cuando se despertó, había inhalado mucho humo: “Estiré los brazos para tratar de abrir la puerta y me debo haber desmayado porque no recuerdo nada más hasta que estaba en el hospital”.

Sus piernas estaban calcinadas: “Los médicos no sabían a quién pedirle autorización para cortármelas, primero iba a ser una, pero como se complicó tuve que autorizar yo, eso fue 15 días después de salir de Terapia Intensiva”.

El 28 de agosto de 2017 le dieron el alta y fue llevado al Hogar Emaús. Luego, un amigo de fierro lo llevó a vivir con él y ahora, lo tiene de vecino, pero ya tiene una casita donde vive solo.

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