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AHORA ESTÁN DONDE ANTES FUNCIONABA UN JARDÍN DE INFANTES

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02/04/2021

Fueron trasladados los pacientes de salud mental que estaban en la Escuela de Hotelería

Fueron trasladados los pacientes de salud mental que estaban en la Escuela de Hotelería
Fueron trasladados los pacientes de salud mental que estaban en la Escuela de Hotelería

Tras los reclamos que se esparcieron (literalmente) por la ciudad en el último tiempo, los pacientes de salud mental que se encontraban en la Escuela de Hotelería y Gastronomía fueron trasladados a una edificación ubicada en la calle Saavedra, frente a la plaza Belgrano, donde anteriormente funcionaba el jardín materno infantil Girasoles.

Al inicio de la pandemia, el área había pasado del Hospital Zonal Ramón Carrillo a la entidad educativa.

En un primer momento, fue una forma mayormente considerada buena -más allá de algunos peros puntuales por la cercanía de la escuela técnica y los elementos cortantes que pudiera haber en ella- de movilizar, a un sitio que les podría resultar agradable, a aquellos afectados con problemas mentales.

Además, las dificultades en la cuestión venían desde mucho antes, con reclamos por parte de los familiares de personas con problemas mentales, ya que, en el nosocomio de Bariloche, se veía a pacientes del área mezclados con afectados por distintas dolencias que no tenían relación con la salud mental, lo que resultaba inapropiado para unos y otros.

Entonces, el traslado al colegio, dadas las circunstancias, incluso dio un poco de aire al tema.

El inconveniente fue cuando se llamó a la vuelta a la presencialidad escolar.

Para propios y extraños, fue raro escuchar que, si bien se venía hablando desde hacía tiempo acerca del regreso a las aulas, no se había previsto que, de no reubicar a los pacientes, la situación alcanzaría puntos álgidos, tanto en lo que hace a los miembros de la comunidad escolar, como en lo referido a los allegados a los pacientes.

Los afectados por problemas mentales, que nada tenían que ver en las discusiones, iban –verbalmente– como pelotitas de ping-pong de uno hacia otro lado, pero no se tomaban definiciones que fueran acordes para una solución que beneficiara a todos.

Así, los estudiantes de la entidad educativa y sus padres organizaron marchas que deambularon por las calles barilochenses hasta desembocar en el Centro Cívico, con un reclamo de una salida que no perjudicara a nadie.

Aclaraban, en todo momento, que no estaban en contra de los pacientes, pero procuraban realizar sus estudios de la manera correcta.

Cuando los cursos de más edad fueron convocados a volver a las clases presenciales, algunos concurrieron, pero la mayoría de los padres optó por no mandar a sus hijos hasta que el tema se resolviera.

Además, hubo protestas desde el Grupo de Allegados de Personas con Enfermedades Mentales (GAPEM), una asociación sin fines de lucro, creada para defender los derechos y mejorar la calidad de vida de quienes padecen problemáticas mentales y, también, de sus familiares.

La ONG llevó su protesta ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), lo que derivó en la convocatoria para una audiencia vía Meet, para el lunes, con representantes del área de Salud de la provincia, ya que el reclamo puntual fue en torno a considerarse relegados en la toma de decisiones, no solo por el hecho puntual de la temática de la Escuela de Hotelería y Gastronomía, sino también por lo que se vivía con anterioridad, cuando los pacientes mentales estaban dispuestos en el hospital.

Cabe aclarar que esta serie de idas y vueltas va acompañada de una legislación que apunta a la desmanicomización, es decir al cierre de los manicomios, que en el inconsciente colectivo perduran como instituciones tenebrosas donde los recluidos, dopados, vegetaban de por vida… esa imagen, vale aclararlo, no distaba mucho de la realidad; incluso, la mayor parte de las veces, era coincidente.

El asunto es que los que padecen afecciones mentales graves, o no tanto, pero sufren brotes psicóticos, tampoco podrían vagar por ahí, ni terminar en una sala de hospital con alguien a quien operaron, por ejemplo, de apendicitis.

De esa manera, hay una especie de limbo que debe dejar de ser permanente, por el bienestar de todos.

Por eso, los miembros de GAPEM hablan de la necesidad de un centro de salud comunitario, donde existan internaciones –aunque no definitivas–, con un trato humano, como es debido.

Aparentemente, a eso apunta la medida de trasladar a los pacientes a una nueva edificación.

El cambio se llevó a cabo el sábado por la mañana.

No solo se movilizó a los pacientes, también a los insumos y los materiales.

Ahora, donde antes había un jardín, funciona –parcialmente– la internación de salud mental. Según se advirtió, algunos pacientes, por necesidades puntuales, igualmente precisan estar en el hospital.

La tarde del sábado, en el amplio jardín que precede al edificio de la calle Saavedra, había varios pacientes que miraban hacia adelante, donde, tras las rejas, está la plaza Belgrano.

Christian Masello/ Foto: Matías Garay

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