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EL DÍA DESPUÉS

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01/04/2021

Defensoría del Pueblo: Lo que dejó la audiencia pública

Defensoría del Pueblo: Lo que dejó la audiencia pública
Defensoría del Pueblo: Lo que dejó la audiencia pública

Este miércoles, se ejerció una vez más, una herramienta de participación ciudadana, donde en este caso, fueron 14 los interesados a postularse al cargo para ser defensor o defensora del Pueblo de San Carlos de Bariloche.

Más allá de las exposiciones y aspiraciones de cada uno (ver nota aparte), este nuevo proceso que concluirá antes del 15 de mayo próximo, dejó varias perlitas y cuestiones para contar, además de conceptos generales del tema. El acto llevó unas cuatro horas en el gimnasio número tres. El Cordillerano rescata lo siguiente:

- En tiempos de pandemia, el Concejo Municipal realizó una ceremonia muy cuidada, con todos los detalles que la actualidad amerita y con los protocolos vigentes. Los expositores mantuvieron el distanciamiento, las recomendaciones de rigor, se higienizaban los micrófonos y elementos tras cada exposición, se mantuvo el distanciamiento y no hubo ningún tipo de violación de nadie a la realidad imperante. El Estado cumplió con todas las medidas preventivas del caso. Otra demostración de que se pueden hacer las cosas bien y llevando los procedimientos lo más cercano a una “normalidad”.

- Las audiencias públicas siguen sin cautivar a la ciudadanía. La participación de la comunidad es nula, ya sea desde la participación protagónica (como oradores o interesados) o como testigos u oyentes del proceso. Más allá de autoridades, inscriptos y familiares, no hubo concurrencia que superara ese filtro (y estaban dadas las garantías por protocolo y espacio). Faltan seis años para la reforma de la Carta Orgánica y éste, sin dudas, será un tema a revisar y modificar.

- Es necesario recalcar que la Defensoría del Pueblo tiene tan solo 12 jóvenes años de historia en Bariloche. Con un inicio marcado por la desprolijidad de haber tenido un primer defensor observado y marginado de su cargo de forma polémica y con un pico de seriedad y gestión en el segundo mandato de vida, aunque insuficiente al parecer, para los concejales del ejercicio pasado, porque no reeligieron a la entonces defensora. Mientras que en su tercer periodo que está finalizando, la Defensoría no tuvo el protagonismo esperado y se encolumnó dentro del extenso listado de organismos estatales, en los cuales la ciudadanía no termina de confiar ni saber a ciencia cierta, para qué les puede ser útil o para qué existen. El próximo defensor o defensora tendrá ese desafío.

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- Tal vez esta historia ante mencionada, es lo que haya generado que en 2009 se inscribieran 39 personas interesadas en ocupar el puesto. Número que bajó ostensiblemente cuatro años después con 27 anotados en la segunda convocatoria. En 2017, se alcanzó a 21 candidatos (de los cuales fueron solo 16 a la audiencia) y llegamos a la actualidad con tan solo 14 anotados. Por lo menos ayer estuvieron los 14 presentes y dijeron lo suyo.

- Todo va de la mano. Esta baja participación, generó que una vez concluidas las exposiciones y cuando se inició el espacio para las preguntas a cada postulante, solo hubiera tres preguntas y fueron de los propios concejales. Es decir, nadie de la comunidad (de los no más de 15 que fueron) siquiera estuvo interesado en conocer algún detalle, cuestionamiento, dato o información sobre los argumentos que se habían esgrimido minutos antes.

- La mediación comunitaria como herramienta para solucionar conflictos. Este ítem fue abordado por varios postulantes, aunque con diferentes matices y conocimientos del tema. El método está probado, es eficiente y se ha convertido en uno de los puntos centrales de la Defensoría, aunque poco se sabe de cómo funcionó en los últimos cuatro años. Sin dudas, es un área a profundizar, darle énfasis y potenciarlo, porque es una herramienta directa para llevarles soluciones a los vecinos. Otro punto que será vital en la elección del próximo titular del organismo.

- La importancia de la oratoria y el manejo de situaciones. Hubo exposiciones de todo tipo, con muchos puntos en común entre sí, naturalmente. Pero quedó en evidencia que por más interesante que pueda ser el contenido de lo que se dice, si quien lo emite no lo logra plasmar con sencillez y generando interés en el público, las propuestas pierden frescura y claramente, bajan sus chances de ser elegidos. En esta línea, hubo varios oradores a los que los nervios les jugaron una mala pasada.

- El conocimiento, experiencia y la idoneidad. La convocatoria a defensor o defensora del Pueblo es amplia, sin ningún requisito restrictivo de profesión, edad, formación o ni siquiera se exige un proyecto previo. Sin embargo, la propia impronta del área, (y aunque no esté escrito en ningún lado) llama a personas que hayan tenido un mínimo paso por el trabajo social, la asistencia a la comunidad y desde ya, un amplio conocimiento de las competencias del organismo. Al escuchar a cada orador, quedó bien claro que haber estado empapado en sus temas, problemáticas, abordajes y búsqueda de soluciones, es un plus que quien no haya tenido esa expertice, no tendrá.

- Y allí entra la competencia de la Defensoría. En cada una de las cuatro audiencias públicas que se realizaron por este tema desde 2009 a la fecha, hubo algún o algunos oradores que confunden los objetivos, competencias y jurisdicción de la institución. Así, en el pasado se escucharon promesas de campaña similares a las de un intendente, pretendiendo bajar el costo de los servicios públicos, terminar con la problemática de los perros callejeros y hasta se prometió asfaltar alguna calle. Este miércoles, no fue la excepción y hubo quien se comprometió a llevar adelante el soterramiento del cableado aéreo en el centro de la ciudad y los barrios aledaños. Este deseo, que sin dudas sería fantástico si se concretara, claramente no es tema de abordaje de la Defensoría. Y aunque pudiera ejecutarse desde ese espacio, el costo aproximado actual que esto implica es cercano a los $40 mil por metro. Por lo que con el presupuesto de todo un año de la Defensoría (unos $20 millones) solo se podrían soterrar 500 metros de cables. Claro está, sin pagar salarios a empleados de la Defensoría y sin dedicarse a ninguna otra problemática.

- Dentro de las exposiciones, también se cuestionó el método de elección del defensor o defensora. El mismo hoy es por acuerdo político de los concejales. Lo que se propone desde las ideas, es que la ciudadanía lo elija por voto directo en una compulsa electoral más amplia o inclusive, por voto semidirecto, a través de las juntas vecinales. Asimismo, hubo quien aconsejó no permitir la reelección, para un mayor crecimiento y un enfoque diferente. A esto, hay que sumarle el punto de la revocatoria de mandato: hoy, para ser elegido defensor, no se requiere del voto popular. Pero para revocar su mandato sí, el texto de la Carta Orgánica estipula que se debe llamar a un referéndum de iguales características a las que demanda desplazar a un intendente.

- La exposición de la actual defensora. Siempre se aguarda con expectativa el mensaje de quien está en el cargo y pretende reelegir, porque debería tener más ventaja que el resto. Sin embargo, Beatriz Oñate se limitó a presentar información general de la institución, con objetivos y proyectos genéricos, sin ahondar ni un poco en lo realizado en sus cuatro años de gestión. Hubiese sido importante conocer cantidad de mediaciones o amparos y algunas soluciones puntuales de los reclamos que llegan a la Defensoría. No hubo información precisa, ni un ejemplo en territorio, ni un horizonte claro, sino más bien muchos datos amplios. Se esperaba más.

Diego Llorente

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