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EL CUIDADO EN LOS LOCALES DE ONELLI

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06/01/2021

En la mayoría de los negocios chicos el alcohol en gel es a "conciencia del cliente"

En la mayoría de los negocios chicos el alcohol en gel es a "conciencia del cliente"
En la mayoría de los negocios chicos el alcohol en gel es a "conciencia del cliente"

Lejos quedaron los días en que, a cada persona que ingresaba a un comercio de la calle Onelli, el dueño o un empleado solicitaba que, por favor, se pusiera alcohol en las manos.

No es que el producto falte. Todos los locales lo tienen.

Lo que ya no se hace es exigir su colocación.

Los frascos suelen estar a un costado, sobre una banqueta, o bien al lado de la caja registradora, pero, en general, nadie convida a que se lo use.

Hay excepciones, claro.

Una juguetería de gran tamaño limita el ingreso de gente, para que no se acumule en el interior, con una cadena que bloquea la entrada. Y, en el momento en que se ingresa, se pide que se utilice el vaporizador con alcohol que está disponible en el sitio.

Lo mismo sucede con un par de casas de ventas de electrodomésticos.

En el shopping, en tanto, en cada una de las puertas de acceso, un empleado toma la temperatura y solicita que se coloque alcohol.

Ya en el interior, en cada establecimiento, salvo en un local de venta de ropa de dama que cuenta con un gran dispenser con el que el cliente se topa apenas entra, sucede lo mismo que en los de afuera: alcohol hay, pero nadie exige que se lo use.

En el mismo shopping, el cuidado en el casino es extremo: control de temperatura, piso sanitizante, alcohol… y luego, ya dentro, desinfección de máquinas para cada apostador, que no puede deambular sin avisar a un empleado que va a cambiar de sitio para que higienice el lugar al que quiere ir.

De vuelta en la calle, otros sitios en los que se aprecia un protocolo notorio son los dedicados al cuidado del cabello: en las peluquerías, se solicita a cada persona que se desinfecte bien las manos.

Pero, en lo que hace al resto, la situación se podría decir que queda a consideración del cliente.

El alcohol, en gel o diluido, está disponible, pero nadie exige que se lo utilice.

Pasa en los kioscos, en negocios de venta de indumentaria, en minimercados, y en diversos sitios en que se suele tocar bastante la mercadería, como locales dedicados a la venta de carteras, donde las interesadas son de tomar el bolso o mochila en cuestión para observar pero también para probar.

Incluso sucede en heladerías, locales que ofrecen prendas infantiles, y hasta en farmacias.

Cuando se habla de posibles nuevas restricciones, en el país en general, y la ciudad en particular, por el aumento de casos positivos de COVID-19, la gente, quizá no por negligencia, pero sí por cierto hastío, parece relajarse en cuestiones básicas que, de hacerse correctamente, implicarían que la situación no fuera cuesta abajo.

Christian Masello