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AUTOMOTORES

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27/12/2020

Interlock: sistema que no permite el arranque del auto si el conductor está alcoholizado

Interlock: sistema que no permite el arranque del auto si el conductor está alcoholizado
Interlock: sistema que no permite el arranque del auto si el conductor está alcoholizado

 

Una causa fundamental de mortalidad en accidentes de tránsito es atribuible a las bebidas alcohólicas. Los impedidos para manejar no sólo son los "borrachos": un sólo vaso de vino, cerveza o whisky, limita la capacidad de conducción, ya que produce una alteración de los reflejos para conducir. Desde la Asociación Civil “Luchemos por la Vida“ se indica que las bebidas alcohólicas hacen que las respuestas y las maniobras, ante cualquier eventualidad de la ruta, o la calle, sean torpes y lentas. Embota los sentidos disminuyendo la capacidad de atención normal; genera una falsa sensación de seguridad que predispone a excesos de velocidad y a todo tipo de violaciones a las normas de seguridad en el tránsito. Y es falso suponer que el café o cualquier otro estimulante, anulan sus efectos nocivos. Por lo menos en 1 de cada dos muertos en accidentes de tránsito en el mundo, está presente el alcohol.

Entre las estrategias para promover la seguridad vial y reducir accidentes de tránsito relacionada con el alcohol existe una amplia variedad de medidas: controles de alcoholemia, límites máximos de alcoholemia, regular la edad mínima a la que está permitido ingerir alcohol y la disponibilidad de bebidas alcohólicas en zonas próximas a vías de comunicación, realizar intervenciones educativas y divulgativas.

A nivel mundial existen dispositivos pasivos muy interesantes como el Inter-lock, colocados en determinados automóviles. El Interlock o Alcolock es un elemento para medir el grado de alcoholemia en el aire de un habitáculo que conectado, generalmente al contacto del vehículo, impide el arranque y, en definitiva, la conducción del vehículo si el chofer está bajo los efectos del alcohol.

Estos dispositivos llevan mucho tiempo utilizándose en EE.UU. y Canadá. Su funcionamiento es muy sencillo. Básicamente, una vez instalado en el vehículo –su tamaño es similar al de una radio–, el conductor debe realizar una prueba de alcoholemia, similar a la que puede ser sometido por un agente de tránsito Si el conductor no está bajo los efectos del alcohol, o está por debajo del límite establecido, permite arrancar y conducir el vehículo. Si el Interlock detecta alcohol por encima del límite, será imposible arrancar el auto.

En ese caso debe pasar cierto tiempo –durante el que nada permitirá arrancar el vehículo– hasta que se permita repetir el test.

Interlock se desarrolló inicialmente en EE.UU. y Canadá para instalarse en vehículos de conductores con problemas y/o sanciones relacionados con la conducción bajo los efectos del alcohol. Quien conduce alcoholizado tiene una gran probabilidad de verse involucrado en accidentes de circulación, muchas veces implicando a inocentes.

Desgraciadamente, en la mayoría de casos reinciden en el consumo de alcohol e implicación en accidentes. La experiencia muestra que en ciertos casos no basta con la multa y el secuestro del vehículo. Interlock ha demostrado enormemente eficaz en estos casos.

Cuando el Estado procede a retirar el permiso de circulación, también se podría obligar que el conductor instale este aparato en el vehículo y se someta a un período de seguimiento más a menos prolongado. Esto, junto con programas educativos, permite en muchos casos evitar que la persona vuelva a conducir bajo los efectos del alcohol.

De esta manera los estados deberían fomentar que las compañías automotrices instalen -en fábrica- estos aparatos en los vehículos con la filosofía que el transporte sea más seguro y sea percibido así por sus usuarios.

 

Juan Carlos Montiel