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“HACE 6 AÑOS NO ME IMAGINABA ESTAR VIVIENDO DE ESTO”

23/11/2020

Emprendedor local hace arcos y flechas que se venden en todo el mundo

Emprendedor local hace arcos y flechas que se venden en todo el mundo
Por: Daniel Pardo

La repetida postal de su infancia tenía el olor del eterno aserrín en la carpintería de su padre, mientras jugaba con arcos y flechas o boomerangs. Pedro Tripoli se reencontró con esas emociones mucho tiempo después, cuando decidió responder a la demanda de su hijo que quería un arco para jugar. “Me volví loco, me acordé de mi infancia y busqué material en YouTube”, recordó y contó que hoy tiene una línea de productos vinculados a la arquería, Patagonia Archery, que le exige tiempo completo y le permite exportar a todo el mundo.

Primero fueron arcos rústicos, luego mejoraron considerablemente y su objetivo siempre fue que tuvieran el nivel necesario para que despertaran el interés en cualquier rincón del mundo. Y así sucedió. Hoy vende el 99% de sus creaciones al exterior. Los compradores le piden, incluso, su firma en el trabajo. “Hace seis años no me imaginaba estar viviendo de esto”, reflexionó.


Edgard, de Filipinas.

“Estoy por entregar un arco a un cliente de Filipinas. Y no es la primera vez. Tiene la camiseta de mi marca, es rarísimo”, contó con cierta timidez. Ya vendió sus trabajos a Italia, Brasil, Zimbabue y Estados Unidos, de donde surge la mayor cantidad de pedidos. Pedro está convencido de que cuando ingresás al mundo de internet con un producto particular, que sale de lo común, no hay límites.

Explicó que se utilizan dos tipos de madera, una dura para la empuñadura y otra para las palas, la parte más flexible del arco. Para esta última, usa el bambú, maple o guayubira porque “son más elásticas” y, además, luego son laminadas con fibra de vidrio. Para la empuñadura, indicó, se utilizan maderas del norte del país, combinadas con las de la Patagonia, como radal, nudo de coihue, lenga. Se hace un tratamiento para endurecerlas y agregarle color en algunos casos.


Dylan, adquirió el arco con madera nunca antes usada en la arquería.

El trabajo lleva varios días. Prepara la madera primero, el pegado se hace en una prensa con moldes especiales. Lleva 5 horas de horneado y entre 24 y 48 horas de estabilización del pegamento. Después, sobre eso, se corta y se pegan nuevas piezas. Además, se dan varias manos de laca. “Es imposible hacerlo en un día”, comentó.

Y la flecha es muy importante, tiene que adaptarse al arco que se usa y al arquero. Se considera el peso del arco, el grado de flexión, son varios aspectos. Pedro hace flechas de madera de oregón de la zona con una punta de acero que puede ser redonda para práctica o de corte. En el final, plumas de pavo, que son las que mejor se adaptan porque son las más rectas.

Algo del tiempo compartido con su padre se debe haber impregnado en sus manos. “Cuando tenía 13, 14 años pasaban mis amigos y amigas para invitarme a ir al lago y yo estaba lijando. En ese momento me enojaba, pero de adulto me permitió retomar un oficio que creía olvidado”, contó. En realidad, lo tenía guardado en un lugar donde todavía se huele perfecto el aserrín.


Verónica Verdún, del equipo nacional de arquería.

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