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PALABRA DEL ADMINISTRADOR DEl EDIFICIO DEL OBISPADO DE SAN ISIDRO EN MASCARDI

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05/11/2020

Alejo Dasso: "La orden de desalojo debe cumplirse"

Alejo Dasso: "La orden de desalojo debe cumplirse"
Alejo Dasso: "La orden de desalojo debe cumplirse"

“Nunca se pidió que demoraran el desalojo; lo que el Obispado solicitó es que no se hiciera con violencia”, aclaró el administrador de Hueche Ruca, Alejo Dasso, ante la difusión, días atrás, de un texto con firma del vicario general de la diócesis de San Isidro, Mariano Caracciolo, en referencia a la restitución del predio ubicado en Villa Mascardi, en la actualidad usurpado por la autodenominada comunidad Lafken Winkul Mapu.

Por más que el documento exponía una petición de “postergar la restitución dispuesta por el juez hasta tanto se hallen dadas las condiciones y los protocolos que garanticen dicha medida sin el empleo de violencia”, Dasso consideró que “la orden debe cumplirse”.

En cuanto a que asegurar que no exista conflicto es casi imposible, el administrador del campamento manifestó: “La violencia puede aparecer si quien ocupa el lugar no se quiere ir y hay que obligarlo”.

“La orden está, y la fiscalía trabaja en eso. Supongo que se encuentra elaborando una estrategia para desalojar sin llegar al uso de la fuerza. Lo problemático es que esa gente dijo que iba a defender el asentamiento con su propia vida”, añadió.

Desde Buenos Aires, Dasso explicó que los ocupantes “también se ubican en el terreno de Gas del Estado, por lo que no sería extraño que, cuando se produzca el desalojo, se corran de lugar y entreguen el predio al Obispado… Aunque luego sería cuestión de esperar a que lo vuelvan a usurpar”.

“Todos sabemos que esa gente no tiene intención de hablar”, aseveró, para después apuntar: “Si prefieren ir a la lucha armada, ya es un problema de ellos”.

Cuando se le señaló que el comunicado del Obispado parecía ir en contra de los propios intereses en pos de los que venía luchando desde lo judicial, el administrador indicó: “No tiene que ver con dar un paso hacia atrás, sino con que el papa Francisco siempre fue un generador de diálogo, y la Iglesia Católica, en la Argentina, no puede actuar de manera distinta e ir contra la enseñanza que brinda el Santo Pontífice, pero eso no quiere decir que se haya suspendido el desalojo, bajo ningún punto de vista”. 

                                   

 

Al ser consultado, entonces, sobre si la determinación tiene que ver con la carta que difundió la Coordinadora del Parlamento Mapuche en Río Negro, dirigida a Francisco, fechada un día antes del comunicado del Obispado, Dasso sostuvo: “El papa no se pronunció, y el mismo obispo (Oscar Ojea), como presidente de la Conferencia Episcopal, dijo que no avala las tomas”.

Para dejar en claro lo que se pretende, expuso: “No quieren que muera otro Nahuel, esa es la realidad. No desean que, si hay algún conflicto, salga alguien lastimado y pase lo mismo que con Rafael, que murió… Igual, ahí fue por su tía, que lo mandó al frente para pelear por una cosa de la que el pibe no tenía idea, como lo dijo la madre en su momento”.

En cualquier caso, apuntó que “la fiscalía, cuando un juez pide el desalojo, tiene que organizarlo, y ya no depende de los querellantes; se tiene que cumplir la orden”.

En cuanto a los carteles que los usurpadores colocaron en la zona externa de Hueche Ruca, contra la diócesis, en especial uno cercano a la ruta en el que se lee: “Acá el Obispado de San Isidro violó menores”, Dasso dijo: “Por un lado, piden hablar con el papa y que les donen el predio, y, por otro, agreden a quien lo dirige, que es el obispo de San Isidro. Todo es medio ridículo. Si querés dialogar con una persona, no podés insultarla”.

Consideró que “eso no surge de ellos, probablemente sea cosa de sus abogados… la información de algún cura pedófilo la pusieron para ensuciar la cancha”.

En ese sentido, señaló que, cuando hubo un caso de pedofilia, en San Isidro, no en Mascardi, “el que llevó a los testigos a hacer la denuncia a la fiscalía fue el mismo Obispado, y la persona que cometió el delito está presa, condenada a trece años de prisión”.

“No sé cómo va a terminar esto… el episcopado quiere que devuelvan el predio. A lo mejor intentan resistir, pero si la cosa se pone complicada se van a pasar a Gas del Estado, y eso es un problema, porque la policía no los puede sacar de ahí, ya que no hay pedido de desalojo de ese lugar. Se trata de una gente muy rara, que no posee la alternativa de pensar bien las cosas. Son violentos, y es impredecible saber qué harán”, concluyó.

 

Christian Masello / Fotos: Fabio Hernández