Publicidad
 
11/10/2020

Ser sustentable en tiempos de pandemia, ¿un cambio definitivo?

Ser sustentable en tiempos de pandemia, ¿un cambio definitivo?
Ser sustentable en tiempos de pandemia, ¿un cambio definitivo?

Tras seis meses de pandemia de covid-19, ha ido en aumento tanto la cantidad de emprendedores que apuestan a consumo sustentable como la transformación de hábitos en los hogares de la ciudad.

Dialogó con El Cordillerano, Juli Bergomas, una vecina de Bariloche, que apuesta al cambio de hábitos y a una concientización en materia de sustentabilidad a partir de su emprendimiento (un almacén de productos sustentables) y sus acciones (su forma de decir no al plástico y la campaña “botella de amor”, que mes a mes recolecta en su casa).

Sustentabilidad significa utilizar los recursos de la naturaleza por debajo de los límites de renovación de los mismos, manteniendo así un permanente equilibrio. Es dejar de consumir plástico, por ejemplo, separar residuos, y lo que para Juli es más importante: “empezar a visualizar nuestros propios residuos”.

Para ella cambiar de hábitos “genera una satisfacción real, te hace bien y te sentís bien” y “todo empieza de a poco, yo cambié mi estilo de vida, trato de ir a comercios chicos, no compro en supermercados” detalló.

 “Cada individuo tiene responsabilidad por los residuos que genera. Eso es lo que tenemos que lograr, que cada persona se haga responsable de sus residuos. La pandemia hizo que la gente tomara más conciencia, investigara más y tomara noción del daño que le generamos al planeta.”

CAMBIO DE HÁBITOS

“Todos los meses cambiás un hábito, por ejemplo, si tenés que cambiar el cepillo de dientes, comprate uno de bambú, si te quedaste sin hisopos, comprá de bambú, es buscar alternativas más sustentables” explica.

Aunque también el cambio está en darse cuenta que “si comprás un shampoo sólido pero el que tenés en tu baño viene en plástico y lo tirás, eso no estaría siendo sustentable”, argumenta.

Todo lo que ofrece en su emprendimiento “se reutiliza, se degrada o directamente no tiene desperdicio”, y cuenta que estos productos traen además muchos beneficios: “me cambió la piel, el pelo, nunca más tuve un herpes, ni granitos. Cuando empezás a investigar, y ves la cantidad de cosas que contienen, químicos y químicos, que van al cuerpo, y después ya no te querés ni lavar los dientes.”

Los desodorantes, la gran mayoría, contienen aluminio, y a muchos esto les preocupa por efectos adversos que puede provocar a la piel. Pero ella explica que la pandemia trajo aparejado un cambio “yo creo que la gente al estar más tiempo en la casa se da cuenta de la basura que genera y está tomando más conciencia.”

Desde hace tres meses, Juli junto a otra vecina barilochense, llevan adelante esta acción de recibir en sus casas las “botellas de amor”. Se trata de “los plásticos de un solo uso que se meten dentro de una botella, y van a una planta donde las derriten y se hace madera plástica para hacer muebles, paredes, maceteros, deck, y muchas cosas más. Estamos junto con Meri Niglio haciendo esta juntada de botellas de amor, las recibimos en nuestras casas y a fin de mes llevamos a la Liga Sustentable.”

LO QUE FALTA

Respecto a la posibilidad de que el cambio sea a largo plazo, la pregunta es si está Bariloche preparada y ofrece opciones para ser sustentable. A esto, la respuesta de Juli es que “hay dietéticas, pero quizás por la pandemia ahora no aceptan que lleves tus propios envases. Pero voy a por ejemplo a una fiambrería con los beewraps (los paños encerados) y envuelvo el queso ahí, pero no todos van en la misma sintonía”.

Agrega en ese sentido que “ahora también hay lugares que te recargan los líquidos de limpieza, pero de alimentos faltan muchos lugares que tengan esta facilidad.”

Para ella, es posible concientizar a la gente “y más en nuestra ciudad, es una cuestión de tiempo. La gente quiere hacerlo. Más que nada acá en Bariloche que disfrutamos tanto de la naturaleza.”

“Creo que muchas piezas sueltas. Por ejemplo, la gente separa la basura en su casa, pero después la tira al basurero y el camión junta todo en el mismo lugar para que después lo vuelvan a separar. Faltan campañas de concientización también. Hay que ajustar algunas cosas para que la rueda funcione bien, pero sí, se puede”, concluyó.

Florencia Guiot