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03/09/2020

Guille Comba: el arte de ser un atleta con sandalias

Guille Comba: el arte de ser un atleta con sandalias
Guille Comba: el arte de ser un atleta con sandalias

Guillermo Comba, atleta barilochense que corre con sandalias, participó del programa “El Cordillerano entrena”, que conduce Carla Chiarandini, en esta ocasión, acompañada por Juan Pablo Pantano. Guillermo corrió en muchas competencias exigentes y asegura que “las sandalias ofrecen un ‘feedback’ de sensaciones que te ayuda muchísimo a corregir la técnica”.

Empezó a correr en sandalias “en el 2013 o 2014. Fue de a poco. La primera 4 Refugios la hice en el verano del 2014 pero esa la hice con calzado común, con zapatillas”, comenzó a contar Guillermo. “Ya venía haciendo todos mis entrenamientos en sandalias y venía usando las zapatillitas con cinco dedos. Y bueno, aún le tenía desconfianza a usar las sandalias en la montaña o en terreno complicado”.

“Después de usarlas para entrenar, las empecé a usar para hacer trekking. Salía a la montaña y, en vez de usar cazado de trekking, me ponía las sandalias, y decía, ‘esto funciona’ De a poco, las fui incorporando ya ahora es el cazado para todo, para la montaña, para entrenar, para todo”, compartió.

“Es cuestión de adaptarse. La posta es tener buena técnica, es corregir eso. Eso es lo más importante de todo. Las zapatillas, obvio, que te dan protección. En la montaña está perfecto, hace falta, porque si no tenés protección, pagás factura. Está bien protegerse los pies. El tema es cuando el calzado se pasa de mambo y te empieza a adormecer el pie y tiene demasiada protección que no te permiten conectar la ‘patas’ con el suelo”.

“Es una parte del cuerpo sensible y tiene un sentido. Todo ese feedback de sensaciones que te da ayuda muchísimo a corregir. No es todo -explicó- pero es un indicador importantísimo a la hora de corregir técnica y tener una manera de correr que te asegure tener la menor cantidad de lesiones posible”.

Aseguró que es importante estar muy atento. “Esa otra cosa que está buena del calzado que no te da ninguna protección es que te obliga a enfocarte en lo que estás haciendo”. Por ejemplo, contó que tuvo algunos cortes bajando el cerro López y otras lesiones. Pero “nunca me rompí el pie, nunca me hice ‘bolsa’ la fascias, ni el empeine ni nada raro”.

Con respecto al uso de las sandalias en un clima más frío, relató su experiencia en la nieve. “En 2014, en el invierno después de la 4 Refugios, corrí la Ultra Challenge North Face en Catedral, los 50K”.

“Nos hicieron pasar por nieve hasta la rodilla. Y esa sí fue mi primera carrera en sandalias que dije: ‘bueno, las pruebo acá y si puedo hacer esto, el calzado funciona’. Y el calzado funcionaba, el problema fueron mis pies, que se congelaron. Así que el invierno es como un gran obstáculo”.

Con respecto a la elección de las sandalias, “hay de todo. En otras latitudes, en Estados Unidos y Europa, hay empresas que venden sandalias para hacer trekking y carreras de aventura. Son en dólares, son carísimas. Una sola vez me compré unas que estaban muy buenas. Funcionan pero hasta ahí. En realidad no es un buen calzado. Para ser sincero, es un calzado austero, mediocre, no tiene muchas opciones. Pero corrige la manera en que uno corre. Yo creo que ahí está lo que sucede con las sandalias. No es tanto la sandalia. Si la sandalia se te engancha o no se te engancha. Es lo que uno aprende, a recorrer el terreno y a pensarlo”, evaluó. “Tenés el pie más cerca del suelo y te da más información”.

“Yo por suerte las hago, porque la verdad, de lo que encontré para comprar, para la 4 Refugios, todas quedan cortas porque la carrera es demasiado salvaje en ese aspecto”, señaló. “Entonces llegás a la conclusión de que haciéndolas es como un calzado súper especializado porque las hacés con la forma de tu ‘pata’”, explicó. “Es una sensación muy linda, muy divertido. Vas sacando las cosas que no sirven, vas encontrando lo que te funciona. Es muy empoderante”.

“También me he lesionado corriendo, haciéndome el indio tarahumara. Las lesiones están ahí. No es el calzado, sino que es la técnica que uno use para correr, que se puede desarrollar con el calzado convencional”, señaló. “Lo que sí creo que hay una diferencia. Y es que si vos le sacás todas esas protecciones y ese sarcófago de goma que es la zapatilla o el calzado, y empezás a correr descalzo, mejorás la técnica, tenés indicadores nuevos y nuevas sensaciones y más información que entra a tu cerebro, que te corrige”, afirmó.

Aseguró ser “medio ‘croto’ de espíritu” por lo que para la construcción de las sandalias, no se enfocó en materiales técnicos o antideslizantes sino que buscó materiales caseros y que tenía a mano. “Pasé por cubiertas de bicicleta, de moto, gomas que encontré tiradas en la calle. Uno se vuelve un ‘somelier’ de materiales y decís: ¿qué pasaría si camino con esto?, ¿se sentirá resbaloso? Lo lindo y lo que me gusta a mí es experimentar con todo y voy probando un montón de materiales. Obviamente que he encontrado mejores soluciones”.

“No soy dependiente de las sandalias, la sandalia es una herramienta más”, señaló. “Uno no se aferra. Uno no dice, ‘si no tengo este calzado no voy a poder’. Sí, voy a poder, me costará más o menos. Tendré que pilotearlo de otra manera. Entender el calzado como una herramienta y no como un fin, te ayuda a cambiar la cabeza y decir, se puede hacer y, si no llego a correr del todo bien, será un aprendizaje”.

Las sandalias que utiliza en reemplazo de las zapatillas.

 

“Pocho” el galgo que siempre lo acompaña

Guillermo compartió que tiene un compañero de entrenamiento muy especial, su perro. “El Pocho es un poco el culpable de que yo empezara a correr. Cuando lo adopté, como era galgo, dije: ‘este loco seguro tiene manija para correr’. Pero mentira, duerme la siesta todo el día”, contó entre risas.

“Empecé a correr con el Pocho, ahí fue cuando tuve la primera epifanía para cambiar el calzado. Corrí unas vueltas en el Velódromo y esa semana me empezó a doler el pie y tenía un dolor en la rodilla. Y no me pasaba cuando hacía karate. El karate es descalzo. Cuando volvía a correr me dolía y dije, ¿será el calzado? Ahí se me pasó por la cabeza lo de las zapatillas con cinco dedos”. Guillermo contó que en la página donde vendían las zapatillas, proponían “sacarse el calzado y empezar desde cero a construir la manera de correr, la técnica y corregirse”.

Siempre trata de salir a correr con su perro. “Son muy buena compañía, son muy fieles. Hay que tener algunas cosas en cuenta al correr con un perro”.

“Les cuesta mucho correr con calor”, explicó. “Ellos no transpiran, no pueden refrigerarse. Hay que tenerlo en cuenta incluso acá en Bariloche”, explicó. “Incluso en zonas como esta, un día de calor, el perro puede sufrir para correr”. Y que el secreto que encontró para entrenarlo fue compartir tiempo. “Es la piedra angular para lograr que un perro entienda cómo acompañarte. Y después laburar en equipo”.

Verónica Lohrmann