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DESAFÍOS EN UN CONTEXTO COMPLEJO

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31/08/2020

“Falta solidaridad de algunos sectores económicos en esta crisis”

“Falta solidaridad de algunos sectores económicos en esta crisis”
“Falta solidaridad de algunos sectores económicos en esta crisis”

La economista Victoria Giarrizzo analizó el preocupante panorama y advirtió que el sistema financiero es uno de los sectores que menos perdió durante la pandemia. Apenas el 3%. Consideró además que el gobierno debe avanzar en una reforma tributaria. Acaba de publicar el libro “Alberto, tenemos un problema”.

“La crisis que tenemos hoy es una crisis muy profunda”, sintetiza Victoria Giarrizzo, economista e investigadora de la Universidad de Buenos Aires en el comienzo de la charla. Acaba de publicar “Alberto, tenemos un problema”. Ya había publicado “Atrápame si puedes: el secreto de la inflación argentina”. Si mirás hacia atrás, propone Victoria, existe una sucesión de crisis desde la década del 70. Eso no es nuevo.

“Si tomás los siete gobiernos desde Alfonsín en adelante te vas a encontrar que cuatro nos dejaron en recesión, y acumulación de deuda”, describió y agregó, claro, que ahora la situación es aún más crítica de lo experimentado, sin resto económico, a diferencia de lo que sucede en otros países del mundo.

¿Qué lecciones nos deja la pandemia?, se interroga Victoria. Y luego, ensaya convencida la siguiente idea: cambian algunas formas de pensar la actividad económica. Todos los protocolos, por ejemplo, cambian el concepto de eficiencia en la empresa. Ahora resulta eficiente no solo comprar una máquina automatizada, también pensar en cuestiones de eficiencia vinculada a la salud. Y eso hace que aumenten los costos.

Victoria considera que el Estado debe bajar costos para el sector productivo ante este complejísimo escenario económico. Uno de esos puntos, señala en su libro, es el tributario. La famosa reforma tributaria. “Este es el mejor momento para hacerlo”, asegura y aclara que es probable que, durante los primeros meses, esa modificación genere un ajuste en la recaudación, pero considerando la presión tributaria que hay en la Argentina, “tiendo a pensar que en poco tiempo esto va a generar más actividad económica, más rentabilidad y más recaudación”.

Otro costo a considerar es el financiero. Victoria señala que, si bien este gobierno lo fue bajando, sigue siendo muy elevado. En un escenario de pandemia, con familias que pierden ingreso, endeudados, un 43% en la refinanciación de las tarjetas de crédito termina siendo caro. “La gente no tiene buena gestión de los gastos con la tarjeta, muchas veces pagan los mínimos y eso es un problema”, observó.

Sobre los desafíos de la economía, Victoria comentó que el país tiene la obligación de generar dólares, enmarañado entre tantas dificultades para hacerlo. Apunta que es costoso llevar los productos de las economías regionales a Buenos Aires, y el transporte vía aérea no está desarrollado.

“Cuando este gobierno termine su gestión, tiene todos los vencimientos de la deuda”, recordó.

Según la economista, es el momento ideal para invertir en infraestructura para desarrollar todas las vías del ferrocarril y unir así a la Argentina con las vías férreas. También es necesario pensar en la sustitución selectiva en los sectores que más déficit de dólares nos generan. Por ejemplo, citó, el sector automotriz que demanda la importación de muchas partes del auto.

Advirtió además que uno de los sectores que menos perdió en esta crisis inmensa, es el sistema financiero. Victoria señaló que, según los datos de junio, mientras la mayor parte de los sectores económicos cayeron muy fuerte como la construcción y el turismo, la intermediación financiera cayó solo un 3%. “Falta solidaridad con esta crisis de algunos sectores económicos”, apuntó.

Y en términos del empleo, las expectativas son grises -describe- si la economía no pega un salto. Según la autora del libro “Alberto, tenemos un problema”, cuando se acaben los subsidios, habrá más cuentapropismo de menos calidad. Y esta idea fue acompañada de algunos números que despiertan preocupación. Los trabajadores pobres supera hoy el 25% y los empleadores pobres, el 15%. “Un empleador pobre está restringido a generar empleo y un trabajador pobre tiene un empleo de baja calidad”.

Daniel Pardo