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VIVE EN SUIZA PERO SE DEFINE BARILOCHENSE

20/08/2020

Film de Marí Alessandrini resultó premiado en el Festival de Locarno

Film de Marí Alessandrini resultó premiado en el Festival de Locarno
La directora con Lara Tortosa.
Por: Adrián Moyano

El galardón se pensó para películas cuya realización se vio afectada por la pandemia. Se trata de “Zahorí”, una historia que vincula a una niña de origen suizo – italiano con un poblador mapuche de Corralito.

Nació en Buenos Aires y hace bastante que vive en Suiza, pero Marí Alessandrini tiene clara su identidad: “soy barilochense”. El último fin de semana fue noticia porque su film “Zahorí” obtuvo un galardón en el Festival Internacional de Cine de Locarno, precisamente en la Confederación Helvética.

La realizadora se alzó con uno de los premios de la sección “The films after tomorrow”, prevista para acompañar proyectos cuya concreción se vio interrumpida por la pandemia. El otro fue para Lucrecia Martel, nada menos.

La directora prefirió dialogar con El Cordillerano vía correo electrónico, en desmedro del WhatsApp. “Soy barilochense, nací en Buenos Aires pero crecí y viví hasta mis 27 años en Bariloche, momento que me fui a Europa para buscar dónde estudiar cine. Toda mi familia está allá y también mis amigos más próximos”, indicó. “Zahorí” ya había ganado el Concurso Bilateral de Coproducción que organizan el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (MCAP) de Chile.

Nuevamente premiado, se trata del primer largometraje de ficción que aborda Alessandrini. El proyecto “comenzó hace muchos años. Estaba en Segundo Año de estudios de Cine, en Ginebra, y sabía que al finalizar quería comenzar mi largometraje de ficción. Decidí entonces que tenía que ser la historia que más deseaba contar, para poder desarrollarla primero en dos documentales de exploración: Felisa y Buscando Patriotas. Y luego, para poder defenderla tras muchos años de escritura de ficción”, comentó.

La película tiene ingredientes autobiográficos. “Recordando en mis vivencias, sentí que era la historia de un encuentro que tuve una vez que me perdí en la estepa, y de una amistad. Esta era la historia entre una niña que buscaba integrarse en la estepa y un solitario hombre mapuche. Personajes solitarios, a pesar de los diferentes orígenes culturales. La niña en la película se llama Mora, tiene 13 años es hija de ticineses (suizos-italianos) que intentan vivir en la estepa de manera autónoma y vegetariana”.

En la trama también “está Nazareno, un hombre mapuche que vive solo con su caballo Zahorí, y convive con los recuerdos de su mujer Italiana, que lo dejó para buscar sus propios orígenes”, completó Alessandrini. “Estaba editando la película cuando la crisis del Covid19 comenzó. Como es de muy bajo presupuesto, es casi imposible de manejar necesidades suplementarias y duplicar el tiempo de trabajo”. Bienvenido entonces el Pardo 2020, denominación del premio suizo.

Marí Alessandrini y Santos Curapil.

Producto regional

La película será barilochense no sólo porque así se considera su directora, sino también porque se rodó en cercanías familiares y queridas. “Filmé en Pichileufu, Piedra Parada, Corralito y Dina Huapi. Son regiones que amo y conozco desde mi infancia. Cuando comencé hacer fotografía, empecé a ir hacia la estepa. Luego adolescente, viajé con una obra de marionetas y adulta, con espectáculos de circo o sola para visitar amigos o viajar”, historió la directora.

Además, su vocación por recrear narraciones de la región reconoce larga data. “En 2009, mi segundo año de estudios de cine, volví para desarrollar mi primer documental, Felisa, un retrato de Felisa Millapi. Pasé tres meses con ella para conocerla, vivir con ella en Paso de Los Molles, hacer un retrato en forma de esbozo y poder tener más herramientas para escribir la ficción sobre Nazareno”.

Los memoriosos recordarán que involuntariamente, la mujer mapuche alcanzó alguna celebridad local, cuando el campo donde vivía cambió de titulares jurídicos a fines de los 90. No vidente, Felisa se desplazaba por sus picadas y asperezas como si sus ojos gozaran de plenitud. El nuevo propietario, un estadounidense, compró hectáreas “con los indios adentro”, como se dice vulgarmente y pretendió su desalojo. Felisa no podía mudarse, no sólo por razones de justicia, sino porque sería incapaz de desenvolverse en otro medio.

Una canción de Edgardo Lanfré ventiló la inhumanidad del pretendido despojo y Alessandrini también hizo su parte. “El documental ha sido proyectado en muchos festivales internacionales y recibido el premio de una Flecha Kanak, que me emociona mucho, en Nueva Caledonia, en el festival de los pueblos Ânûû-rû Âboro”, ilustró. El territorio en cuestión se sitúa en el Pacífico Sur, unos 1.400 kilómetros al este - noreste de Australia.

El proceso que culminará con el estreno de “Zahorí” continuó seis años después de la experiencia en Paso de Los Molles. “En 2015 fui a la región de Pichileufu para ir a las escuelas-hogar, actualizarme sobre la educación entonces y sobre todo, pasar tiempo con los niños que iban a la escuela. Así desarrollé, trabajando en solo, Buscando Patriotas, un documental de exploración sobre el trabajo de la ficción y el documental. Un ensayo sobre el camino a la escuela, lo que sueñan y desean los niños, y sobre un paralelismo entre sus vidas y la escuela. El documental fue proyectado en muchos festivales e inclusive en el Centro de Arte Contemporáneo de París, el Pompidou”, describió la directora.

“Quería contar que filmé con toda gente de la región de Bariloche y sus alrededores en los roles principales y secundarios, combinados con actores profesionales muy reconocidos de Suiza, Córdoba y Chile”, añadió. “He hecho muchísimo tiempo de casting en la región. Para el rol de la niña he visto a unas 60, quien actúa el rol principal de Mora, es Lara Tortosa, de Bariloche. Lara es realmente una gran actriz en potencia. Luego de pasar años para encontrar la persona para el rol de Nazareno, finalmente es actuado por mi estimado Santos Curapil, de Corralito. Realmente estoy muy feliz con los actores, son de gran talento y profunda humanidad”, describió Alessandrini. El origen en Línea Sur está claro. El panorama que se abre, infinito.

Un amanecer en la estepa

El interés de Marí Alessandrini por aspectos de la cultura mapuche se explica “porque he aprendido mucho con ellos en esta región y porque amo la estepa. Al pasar tiempo allí comprendí cuánta sabiduría guardaban y las infinitas e injustas penurias que habían vivido a causa de la conquista, de la colonización”. De todas maneras, “cuando digo con ellos no es solo los descendientes mapuches, es también con toda la gente que vive en Pichileufu, Villa Llanquín, Corralito, Piedra Parada, Gualjaina”.

La directora encontró que esos pobladores son “a veces mitad mapuche-italiano o mapuche-español, o descendientes de pioneros europeos, americanos, rusos, sin saber bien qué origen... Son gente nacida, criada, en la estepa y se siente en su presencia. Preservan una relación con la tierra, con el tiempo, con el sol, con el agua y el viento que me parece hoy, vital de ver y escuchar”, resaltó.

Acceder al Pardo 2020 hará que “Zahorí” pueda ingresar en su recta final. “Es un gran reconocimiento internacional como directora y un premio vital para poder terminar al fin, la película. Ahora voy a trabajar y terminar el sonido, música, efectos especiales, gráfica y traducciones entre Ginebra y París. La película estará terminada en noviembre aproximadamente, para poder mandarla a los concursos, entrar y ser proyectada en los festivales internacionales para su première”.

Desde ya, los planes están supeditados. “Esto si todo vuelve a funcionar en relación a la situación del Covid-19. Esperamos que sí, de una manera u otra”, se esperanzó. Alessandrini recurrió a la poesía para responder a la última pregunta de El Cordillerano, que quiso saber qué horizonte preveía para su película después de su estreno. “¿Horizonte? Un amanecer en la estepa”, anheló. No hacen falta más palabras.

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