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DIÁLOGO CON ADRIÁN BEATO, TITULAR DE TEATRANTES

29/07/2020

En el mundo del teatro conviven la decepción y la esperanza

En el mundo del teatro conviven la decepción y la esperanza
Adrián Beato a la derecha, junto a Julio Benítez.
Por: Adrián Moyano

Para el integrante del grupo Trampolín, después de las acciones del Instituto Nacional del Teatro (INT), la Secretaría de Cultura de Río Negro y la Subsecretaría del rubro de Bariloche, “los resultados han sido menores”, aunque con matices. Resaltó el fortalecimiento interno.

“Los resultados han sido realmente menores”, compartió Adrián Beato, al evaluar las reacciones de las diversas jurisdicciones del sector público ante la crisis intensa que atraviesan actores y actrices. Al mismo tiempo, el titular de la Asociación Civil Teatrantes resaltó la profundización del compañerismo y el establecimiento de vínculos solidarios entre los distintos colectivos teatrales de Río Negro. “Los grupos siguen soñando obras nuevas para que la llama no se apague”, resaltó.

Al trazar a instancias de El Cordillerano un balance del período que se abrió con la cuarentena, el actor señaló: “el teatro se define por el encuentro que existe en un espacio entre el público y los actores al mismo tiempo. Ante esa definición, podríamos decir que estamos en una situación compleja y complicada, porque los espacios se encuentran en una situación muy difícil para sostenerse económicamente”.

Beato fue crítico con las empresas prestadoras de servicios públicos. “No hay un apoyo que permita pagar los alquileres, los servicios y la verdad, no se ha hecho gestión alguna para que (el cobro de) los servicios puedan ser suspendidos por unos cuantos meses, hasta que se levanten las restricciones. Tanto Camuzzi como la Cooperativa (de Electricidad Bariloche) y Aguas Rionegrinas, siguen exigiendo los pagos a los pocos espacios culturales que hay, como si nada estuviese pasando. Pareciera que para estas empresas, la pandemia no existe”, cuestionó.

La complejidad se completa “porque los compañeros tienen varias líneas para desarrollar su oficio. Muchos de ellos dan clases de manera particular y ensayan los nuevos proyectos para tener sus productos y exponer en teatros o escuelas. En algunos casos, como los titiriteros y los actores de stand up, lo hacen en fiestas, cumpleaños o eventos, pero nada de eso pueden hacer. El desarrollo de las giras tampoco se puede hacer, es decir, nos encontramos en una situación muy compleja para la supervivencia del hombre y la mujer del teatro”, resaltó.

El integrante del grupo Trampolín encontró que “el pronóstico que se puede elaborar tiene muy pocas perspectivas. No se sabe cuándo algo de todo esto puede empezar a ponerse en práctica. Mi reflexión: es evidente que tenemos que ser cautos y que no podemos tomar decisiones atropelladas que luego nos lleven a un arrepentimiento que llegaría tarde. Pero entonces, ¿cuál es la posición política de nuestros gobernantes ante nuestro gremio?”.

Insuficiencia

La incertidumbre no es solo para “los trabajadores del teatro, sino de las artes escénicas en general”, sumó Beato. “Esa es la gran pregunta que nos tiene alerta y en constante lucha para ver cómo podemos lograr más o menos alguna estabilidad, hasta que se reabran los espacios y podamos desarrollar algunas de nuestras líneas de trabajo”. Hasta el momento, “diría que todos los aportes son insuficientes”.

“Sé que toda la sociedad argentina está así y es cierto”, admitió Beato. “Cada una de las instancias (públicas) ha colocado un volumen de dinero para que llegue de alguna manera a los trabajadores del teatro pero desde Teatrantes, decimos que habría que repasar cuáles son las estrategias para que ese dinero llegue. Por ejemplo, Provincia destinó dinero hacia el sector cultural que incluye todas las artes, es decir, musicales, visuales, plástica, teatro y otras, a través de una estrategia de concursos. Por lo tanto, son muy pocas las personas que acceden a ganar un concurso”, resaltó.

Como alternativa, “Teatrantes deseaba otra estrategia de distribución en las distintas regiones de la provincia, con distintas necesidades, desde los más necesitados a los no tanto, porque ese escalafón también existe”, apuntó. “Hay compañeros que tienen horas cátedra, trabajos en el Estado o en distintas empresas que siguen cobrando, y otros que están en un total desamparo”, describió.

“El Instituto Nacional del Teatro (INT) fue quien más se acercó a la búsqueda, dentro de su formato de erogación de dinero, para que llegara a una gran cantidad de compañeres (sic)”. Pero en el caso de Río Negro, “la estrategia no ha sido la apropiada”, insistió. “Además, no hay tantos espacios culturales como para que no se puedan sostener desde el Estado. En San Carlos de Bariloche podríamos decir que hay ocho salas teatrales o un total de 15 espacios culturales”, puntualizó. “Nosotros hemos pedido el no pago de los servicios porque las salas no están siendo usadas pero las boletas siguen llegando”.

En cuanto al ámbito municipal, “hay una gestión por parte del subsecretario de Cultura (Joaquín De Bento) de querer estar al lado nuestro y de nuestras desgracias, pero evidentemente, no hemos logrado gran cosa. Los resultados son que nuestras salas están en la incertidumbre y nuestros compañeres (sic) no tienen ingresos”. Los ámbitos de encuentro existen: “hay una asamblea provincial de referentes culturales que se reúne con (Ariel) Ávalos (secretario de Cultura de RN), de la cual participamos como Teatrantes. También un grupo de WhatsApp donde participa la Subsecretaría de Cultura con referentes culturales de aquí, del área de la música, la danza y el teatro… Son intercambios constantes de pensamientos, opiniones y búsquedas pero los resultados han sido realmente menores”, insistió. Triste realidad y preocupante perspectiva.

Que no se apague la llama

Para Teatrantes, fue contraproducente que “a pesar de la situación, los oficialismos a nivel provincial y municipal, se negaran a la declaración de una emergencia cultural. En el caso de Provincia, sin ni siquiera dar quórum para la discusión y en el caso municipal, desistiendo del tratamiento sobre tablas. Es una pena porque era la forma de abordar las estrategias de optimizar su uso, sobre todo en el caso de Provincia, que ya había destinado una partida”, resaltó Adrián Beato.

En el marco de las tratativas, “los distintos colectivos teatrales han ofrecido a sus respectivos municipios y a Provincia diferentes propuestas, algunas fueron directamente descartadas y otras, a pesar de haber sido escuchadas, no compartidas y por lo tanto, no llevadas adelante”. A pesar de la desazón, “siempre los colectivos teatrales estuvieron activos en el pensar propuestas para sortear el momento. El sector se ha fortalecido en su solidaridad colectiva, nos hemos encontrado y observado mucho más. La mayor cantidad de acciones de apoyo a los compañeros se están haciendo desde los colectivos, por ejemplo, Teatrantes. Eso es muy bueno”, consideró.

Sus conceptos finales fueron esperanzadores. “Por lo menos en Bariloche, además de estar atentos y buscar formatos de supervivencia, los grupos siguen soñando las nuevas obras, los nuevos formatos, siguen para que no se apague la llama de lo que para nosotros es nuestra voz: hacer teatro, construir nuestras obras y el deseo de encontrarnos con el pueblo para que esa voz se escuche”, proclamó el actor. “Esa vocación se mantiene inalterable y sumada a esta nueva mirada en la que se fortalece el colectivo, debe rescatarse como un principio de crecimiento”, indicó. No todas son pálidas.

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