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UNA SITUACIÓN QUE NO DESPEGA

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22/06/2020

Un empleado de LATAM habla de lo que sucede con la empresa

Un empleado de LATAM habla de lo que sucede con la empresa
Un empleado de LATAM habla de lo que sucede con la empresa

La semana pasada, más precisamente el 16 de junio, se cumplieron quince años del primer vuelo de LAN en Bariloche. Al día siguiente del aniversario, la compañía (que desde 2015, a partir de la fusión con TAM, pasó a llamarse LATAM) anunció que la filial argentina dejaría de operar.

El sábado 21 de marzo, día posterior al inicio de la cuarentena, cuando un avión llevó a Buenos Aires a turistas que habían quedado varados en Bariloche, fue el último viaje de la firma en la ciudad.

“Muchas personas perderán su empleo y no podrán reincorporarse al mercado laboral”, afirmó Hernán Varco, agente de check in de LATAM en el aeropuerto local y delegado general en la escala Bariloche de la Asociación del Personal Aeronáutico (APA).

E.C.: - ¿Cómo se enteró de la decisión empresarial?

H.V.: - Como la gran mayoría de la sociedad, los empleados nos pusimos al tanto de que la compañía decidía terminar con sus operaciones en la Argentina a través de los medios de comunicación. Después nos llegaron notificaciones internas, donde explicaban las razones.

E.C.: - ¿Se seguirá con la utilización del país como escala para vuelos internacionales?

H.V.: - Claro, la idea de la compañía es continuar con viajes al exterior, pero no volar en el mercado doméstico. LATAM es una corporación de muchas empresas que, en el país, opera con más de cinco firmas diferentes, entre ellas la Argentina, por la que yo estoy contratado. Ahora, se da por finalizada la operación de esa filial, que encierra los vuelos domésticos y la estructura de trabajo nacional. Lo que pretende es achicarse y quedarse con una porción muy pequeña de trabajadores: despedir mil setecientos empleados y permanecer con menos de quinientos, de los cuales aproximadamente un noventa por ciento cumple funciones en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Esa estructura quedaría para poder continuar con los vuelos internacionales, pero siempre con aviones de otro país.

E.C.: - La empresa presentó un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), lo que podría implicar indemnizaciones menores a las que se darían en situaciones normales…

H.V.: - Si bien no soy abogado, por lo que me pude interiorizar, el PPC, en este caso, está mal utilizado, porque es algo que hace una empresa que quiere continuar, que desea reestructurarse y ver junto al gobierno y los gremios de qué manera puede seguir; pero acá la compañía describió la situación como irreversible: se apunta a licuar las deudas y salir del país de una manera más barata. Está el decreto por el cual nos tendrían que pagar doble indemnización (en referencia a la medida vigente hasta fin de año en casos de despidos sin justa causa). Lo que esperamos es continuar con nuestro trabajo, pero, ante algo que dicen que es definitivo, que al menos paguen lo que están obligados a abonar.

E.C.: -¿Es improbable una incorporación de la gente cesante por parte de Aerolíneas Argentinas?

H.V.: - Es imposible, porque antes de que sucediera lo de LATAM, la aerolínea de bandera se adecuó al artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, que le permitía pagarle a los empleados un sueldo no remunerativo y entrar en un régimen contemplado por el cual se abona un ochenta por ciento del salario. Aerolíneas Argentinas se ajustó a la crisis sin despidos, pero no está generando dinero y no puede incorporar a mil setecientos empleados de una compañía privada que se va.

E.C.: - En Bariloche, ¿cuánta gente se ve afectada por la decisión de LATAM?

H.V.: - Hay veintisiete empleados directos. Los indirectos, por las empresas tercerizadas, pueden sumar más de cien; me refiero a los que brindan transporte, seguridad, limpieza.

E.C.: -¿Todos los trabajadores directos quedarían sin empleo?

H.V.: - Sí, aunque hasta el momento no nos damos por despedidos, porque no llegó ningún telegrama. Lo que sabemos es por algunos comunicados internos y, sobre todo, por lo que aparece en los medios.

E.C.: - ¿Les dieron alguna opción de retiro voluntario?

H.V.: - Todavía no hay nada concreto, nadie nos dijo: “Pueden adecuarse al retiro voluntario de esta manera”. Traté de averiguar la semana pasada, porque como delegado me interesaba saber de qué manera se realizaría y, sobre todo, qué nos ofrecerían, pero nadie me dio información certera.

E.C.: -¿El coronavirus fue el desencadenante o una excusa para dejar de operar en vuelos de cabotaje?

H.V.: - Mentiría si dijera que la compañía está en buenas condiciones, porque la pandemia afectó, en general, a todas las empresas. Desde que los aviones están en tierra, la firma pierde plata, pero se puede discutir si con los beneficios obtenidos con anterioridad no podría haber aguantado un poco antes de decidir echar a mil setecientas personas en la Argentina, que se suman a las más de cuatro mil que despidió en todo el holding. A nivel global, la empresa se sumó a la Ley de Quiebras de Estados Unidos, pero, una semana antes de anunciar esa adecuación, se repartieron entre los accionistas las ganancias del año anterior. Los recursos para sostenerse más tiempo existían, por eso es el cuestionamiento de que se debería haber aguardado para tomar decisiones tan drásticas.

E.C.: - En el resto del mundo se produjeron despidos, pero ¿hubo cese de actividades como se anuncia acá?

H.V.: - No. En ningún otro país se decidió cerrar la filial: ni en Colombia, Perú, Ecuador… menos en Brasil y Chile, que están las casas matrices.

E.C.: -¿Y por qué acá sí?

H.V.: - El ingreso de aerolíneas low cost, junto a lo que se licuó el peso, generó muchas pérdidas, pero también es verdad que en los últimos cuatro años LATAM tuvo permisos para volar desde el país al exterior desde varios aeropuertos del interior, cosa que hacía con las otras filiales, no con la nacional, lo que provocó que el dinero que ingresaba no fuera para la parte argentina de la compañía, sino para las otras, que sí obtuvieron ganancia. Por varias razones hubo una merma en el mercado doméstico, pero la empresa pertenece a otra más grande que sí obtuvo un lucro importante. El tema es que, al insertarse a la Ley de Quiebras en Estados Unidos, los accionistas decidieron que en la Argentina no quieren poner más plata.

E.C.: -¿Es que no quieren invertir o la verdadera intención es reinventarse para competir con las low cost?

H.V.: - Nadie tiene la verdad sobre lo que pasará después de la pandemia, pero sí es cierto que lo que se busca, a nivel global, es reestructurarse, achicarse mucho, con despidos y varias decisiones estratégicas, pero en la Argentina el mercado interno nunca fue prioridad para la empresa: lo que le importaba era poder volar desde este país hacia el mundo. ¿Qué analizamos? ¿Lo que es LATAM Argentina? ¿O que esta empresa pertenece a otra mucho más grande? Ahí está el asunto.

E.C.: - Entonces, que se decida un ajuste para competir con las low cost, ¿es inviable?

H.V.: - Es muy difícil. Me parece que dicen que la decisión que tomaron es irreversible porque quieren dejar una filial muy chica, con un personal mínimo, para atender los vuelos internacionales.

E.C.: -¿Qué pasará con los aviones?

H.V.: - En este momento, en la Argentina quedan nueve con matrícula nacional. Están parados en Ezeiza, Aeroparque y uno en la fábrica de aviones de Córdoba. Si la empresa paga todo lo que tiene que abonar, se van a ir del país.

E.C.: -¿Se pueden ir más allá de que estén matriculados aquí?

H.V.: - Sí. La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) tiene que dar el permiso para que los aviones se vayan del país y se rematriculen en otro, o se devuelvan al leasing, porque la mayoría de las aeronaves del mundo no son propiamente de las aerolíneas, sino de empresas tercerizadas a las que las compañías les pagan.

E.C.: -¿Esos aviones se pueden retener en una especie de embargo?

H.V.: - Hoy conforman la única garantía material que tienen los trabajadores en la Argentina en caso de que la empresa no pague.

E.C.: -¿Es factible que suceda?

H.V.: - Dependemos de la Justicia.

E.C.: - A partir de ahora, ¿cuáles son las perspectivas?

H.V.: - Entra un actor muy importante: el gobierno. Tenemos la esperanza de que haya una propuesta de un plan de negocios diferente para la empresa, una ayuda, algo, aunque el Estado no es responsable, ya que se trata de una compañía privada. Además, en el país está Aerolíneas Argentinas, la empresa de bandera, y, si se tuviera que asistir a alguien, primero se elegiría a ella… Pero también es verdad que no creo que no le importe que queden más de mil setecientos trabajadores en la calle.

Christian Masello Foto: Fabio Hernández