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07/06/2020

La salud mental en el marco de la cuarentena obligatoria que produce el coronavirus

La salud mental en el marco de la cuarentena obligatoria que produce el coronavirus
La salud mental en el marco de la cuarentena obligatoria que produce el coronavirus

Como consecuencia del aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto para mitigar el avance de la pandemia de COVID-19 se producen distintas situaciones sociales de encierro que pueden afectar la salud mental de los ciudadanos. Además, para distintos grupos la falta de trabajo repercute en el movimiento económico y ello se puede llegar a traducir en depresiones peligrosas.

Las nuevas realidades del teletrabajo, el desempleo temporal, la enseñanza en casa y la falta de contacto físico con familiares, amigos y colegas requieren tiempo para acostumbrarse. Adaptarse a estos cambios en los hábitos de vida y enfrentar al temor de contraer la COVID-19 y a la preocupación por las personas próximas más vulnerables es difícil, y puede resultar especialmente duro para las personas con trastornos de salud mental.

Especialistas, psiquiatras y psicólogos vinculados a la Organización Mundial de la Salud (OMS), esbozan consejos y recomendaciones que pueden resultar útiles. Mantenerse informado: escuchar consejos y recomendaciones de las autoridades nacionales y locales. Recurrir a fuentes informativas fiables, como la televisión y las radios locales y nacionales, pero sin caer el excesos.

Seguir una rutina: 1) Levantarse y acostarse todos los días a una hora similar. 2) No descuidar la higiene personal. 3) Ingerir comidas saludables en horarios fijos. 4) Hacer ejercicios físicos de forma habitual. 5) Establecer horarios para trabajar y para descansar. 6) Reservar tiempo para hacer cosas que produzcan placer. 6) El contacto social es importante, ya que ei sus movimientos se encuentran restringidos, se debe mantener un contacto regular con las personas próximas por teléfono o internet. 7) Evitar el alcohol y las drogas. Limite el consumo de bebidas alcohólicas o evitarlas por completo. Evitar utilizar el alcohol y las drogas para enfrentarse al miedo, la ansiedad, el aburrimiento o el aislamiento social. No existe ningún dato que demuestre que el consumo de alcohol proteja contra las infecciones víricas o de otro tipo. De hecho, sucede lo contrario, ya que el abuso del alcohol está asociado a un mayor riesgo de infecciones y a un peor resultado del tratamiento. 8) Controlar el tiempo de pantalla. Ser consciente del tiempo que se pasa cada día delante de una pantalla. Asegurarse de descansar cada cierto tiempo de las actividades de pantalla. 9) No abusar de los videojuegos. Aunque los videojuegos pueden ser una forma de relajarse, cuando se está en casa mucho tiempo se puede caer en la tentación de dedicarles mucho más tiempo del habitual. Asegurarse de mantener un equilibrio adecuado con las actividades sin dispositivos electrónicos. 10) Utilizar adecuadamente las redes sociales. Emplear cuentas en redes sociales para promover mensajes positivos y esperanzadores.

Corregir cualquier información errónea que vea. 11) Ayude a los demás. Si se puede, ofrecer ayuda a otros miembros de la comunidad que lo necesiten, por ejemplo para hacerles la compra. 12) Apoyar a los profesionales sanitarios. Expresar en las redes sociales o hacia la comunidad agradecimiento a los profesionales sanitarios y a todas las personas que trabajan para comatir a la COVID-19.

No discriminar

El miedo es una reacción normal en situaciones de incertidumbre. Pero, a veces, este miedo se expresa de un modo que resulta hiriente para otras personas. Por lo tanto los especialistas sostienen que se debe ser socialmente amable. No discriminar a las personas por miedo a la propagación de la COVID-19. No discriminar a las personas que crea que puedan estar infectadas por el coronavirus. No discriminar a los profesionales sanitarios.

Los trabajadores de la salud merecen respeto y gratitud. La COVID-19 afectó a personas de muchos países, por lo que no se la debe asociar a un grupo humano concreto.

Si es usted madre o padre recordar que en momentos de estrés es normal que los niños requieran más atención. 1) Se debe mantener las rutinas familiares siempre que sea posible o crear nuevas rutinas, especialmente si se debe permanecer en casa. 2) Comentar el nuevo coronavirus con los hijos e hijas de forma sincera y utilizando un lenguaje adecuado para su edad. 3) Ayudarlos con el aprendizaje en casa y asegúrese de que tengan tiempo para jugar. 4) Ayudarlos a encontrar formas positivas de expresar sentimientos como el miedo y la tristeza. A veces puede ser útil hacerlo mediante una actividad creativa como jugar o pintar. 5) Ayudar a los niños a mantenerse en contacto con sus amigos y familiares por teléfono y por internet. 6) Asegurarse que los hijos e hijas no pasen todo el día delante de la pantalla y realizar con ellos otro tipo de actividades como preparar una torta, cantar y bailar, o jugar en el patio o jardín si dispone de ellos. 7) Intentar que los hijos e hijas no dediquen más tiempo del habitual a los videojuegos.

Persona mayor

1) Mantener un contacto regular con los seres queridos, por ejemplo por teléfono, correo electrónico, redes sociales o videoconferencia. 2) En la medida de lo posible, seguir rutinas y horarios fijos para comer, dormir y practicar actividades que le gusten. 3) Aprender ejercicios físicos sencillos para realizar en casa durante la cuarentena a fin de mantener la movilidad. 4) Averiguar cómo obtener ayuda práctica en caso necesario; por ejemplo, cómo llamar un taxi, hacer un pedido de comida o solicitar atención médica. Asegurarse de disponer reservas de los medicamentos habituales para un mes o más. En caso necesario, pedir ayuda a familiares, amigos o vecinos.

Si se padece un trastorno de salud mental

Si recibe tratamiento por un trastorno de salud mental, es imprescindible que continúe tomando su medicación según las instrucciones y que se asegure de poder reabastecerse de medicamentos. Si acude periódicamente a un especialista en salud mental, averiguar cómo seguir recibiendo ayuda durante la pandemia. Mantenerse en contacto con los seres queridos y saber a quién se puede pedir ayuda si la salud mental empeora.

Si la persona recibe tratamiento por un trastorno relacionado con el consumo de alcohol o drogas, hay que tener en cuenta que el brote de COVID-19 puede fomentar los sentimientos de miedo, ansiedad y aislamiento, lo que a su vez puede aumentar el riesgo de recaída, abuso de sustancias, abandono del tratamiento o incumplimiento de las pautas de tratamiento. No dejar de tomar la medicación prescrita, especialmente en el caso de los opiáceos como la metadona o la buprenorfina, y asegurarse de poder obtener regularmente la medicación. Si se recibe asistencia de un psicólogo o un grupo de apoyo, averiguar cómo mantener esa asistencia durante la pandemia.

Si se recibe tratamiento por un trastorno relacionado con los videojuegos o los juegos de azar, continuar su tratamiento siempre que sea posible. Consultar al terapeuta o profesional sanitario y el mejor modo de mantener el tratamiento durante el confinamiento domiciliario.

Meditación y técnicas de relajación

Meditación: práctica de mente y cuerpo que consiste en enfocar su atención y conciencia. Existen varios tipos, como la meditación de atención plena y la meditación trascendental. La meditación generalmente requiere, un lugar tranquilo con la menor cantidad de distracciones posible y mantener una postura específica y cómoda. La persona puede estar sentada, acostada, caminando u en otra posición. Un foco de atención, como una palabra especialmente elegida, un conjunto de palabras, un objeto o su respiración, una actitud abierta en la cual se deja que los pensamientos vayan y vengan naturalmente sin juzgarlos.

Técnicas de relajación: prácticas que buscan producir una respuesta de relajación natural del cuerpo. Esto hace más lenta la respiración, disminuye la presión arterial y reduce la tensión muscular y el estrés.
Los tipos de técnicas de relajación incluyen relajación progresiva: consiste en tensar y relajar diferentes grupos musculares mientras se usan imágenes mentales o ejercicios de respiración.
Imágenes guiadas: consiste en enfocarse en imágenes positivas para ayudarle a sentirse más relajado y enfocado. Biorretroalimentación, utiliza dispositivos electrónicos para aprender a controlar ciertas funciones del cuerpo, como la respiración, la frecuencia cardíaca y la tensión muscular. Autohipnosis, su objetivo es entrar en un estado relajado y de trance al escuchar cierta sugerencia o ver una señal específica. Ejercicios de respiración profunda: Consiste en concentrarse en una respiración lenta, profunda y relajada.

También es importante reconocer cuándo se necesita ayuda. La terapia de conversación y/o medicamentos pueden tratar las enfermedades mentales. Si no sabe dónde obtener tratamiento, comenzar por comunicarse con un profesional de la salud. (Con datos de la OMS).

Juan Carlos Montiel