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DEPORTES

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03/06/2020

Bombonera, República del Latido

Bombonera, República del Latido
Bombonera, República del Latido

Marina Zucchi es periodista y publicó un libro sobre la historia del mítico estadio. Contó su vínculo con el club, el protagonismo de las mujeres escondidas. Y las historias más increíbles de un relato invadido de pasiones.

Después de un partido, Marina se quedó toda la noche en la Bombonera. No durmió, quiso descubrir qué sucede cuando el silencio gobierna al mítico monstruo de alaridos atronadores y cimientos inestables por el peso de la pasión. Cuando se va la gente, quedan solo los serenos. La limpieza del inmenso estadio dura entre dos y tres horas. Y la calma envuelve el lugar. Con las linternas terminan de revisar los rincones oscuros para confirmar que todo está bien. “Hay una paz maravillosa”, sintetizó la periodista Marina Zucchi, que después de esa experiencia decidió escribir un libro. Y hoy está lanzando su segunda creación, Bombonera (República del Latido).

“Para mí es un mundo que conozco desde muy chica por mi papá”, contó Marina en Refugio Radio, el programa que conduce Marcela Psonkevich de El Cordillerano Radio (93.7). El 25 de Mayo la Bombonera cumplió 80 años. La periodista consiguió descubrir piezas valiosas de la historia del estadio más pasional del mundo, como las mujeres protagonistas y escondidas.

“Muchas mujeres fueron protagonistas, pero no se hablaba de ellas”, señaló y rescató la historia de Manuela, la hermana de Juan Farenga, uno de los fundadores del club. Ella cosía las primeras camisetas. Estuvo en la fundación, se involucró con determinación, tuvo un rol importante, pero no apareció en el relato tejido por un paradigma patriarcal. Marina rescató también la historia de Julia, que fue la lavandera oficial durante 50 años. Lo hacía a mano y vivía en el primer piso. “Cuidaba el lugar como nadie, amaba la camiseta”, describió convencida. Cuando había partido se le caían los cuadros de la casa.

Marina confirma una expresión popular, la Bombonera late. Es que buena parte de la responsabilidad de este fenómeno es la combinación de altos niveles de pasión y el arquitecto esloveno Viktor Sulcic. “Hizo el plano con la forma de una caja de bombones”, contó Marina y agregó que podría haber tenido una forma más rectangular, extensa, pero los vecinos que viven cerca de la cancha se negaron siempre a vender, más allá de las inmensas fortunas acercadas. No se quieren ir porque el sentimiento echó raíces en el lugar. “Es una obra de arte considerando el espacio que se aprovechó”, apuntó.

Boca no es un club común, asegura la periodista que trabaja en Clarín. Su idea no es buscar rivales en discusiones futboleras, solo destaca el firme sentido de pertenencia que rodea su historia. De hecho, contó que los xeneises eran los genoveses que llegaron a instalarse en estas tierras de amor por el fútbol arrabalero. Y, aunque suene increíble, un grupo se auto proclamó república independiente. Finalmente, no sucedió, claro. Pero ellos estaban convencidos que la maravillosa República de La Boca era un país aparte.

Marina contó que extraña mucho los paseos por la Bombonera en tiempos de cuarentena. “Cuando voy, me siento mejor”, admitió. Quizá es un buen tiempo para disfrutar su libro, Bombonera (República del Latido). Se puede adquirir de forma digital en bajalibros.com.

Resultó inevitable averiguar qué partido fue especial para ella. Eligió uno que se presentó como poco relevante. Su papá decidió que era una buena oportunidad para ir a la tribuna con toda la familia por la poca tensión que surgía de un Boca vs. Unión de Santa Fe. Pero los giros de la vida, tienen algo de encanto inexplicable. En ese partido debutó un joven jugador que venía de Argentinos Juniors, Juan Román Riquelme. “Coleccionistas me ofrecieron comprar la entrada, pero nunca quise. La guardo”, respondió como cálido homenaje a los vecinos de La Boca que más allá de las inmensas ofertas, no venden las tierras de la coqueta República del Latido.

 

Por Daniel Pardo