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| 25/05/2020

Roberto Morlacchi el mejor jugador de handball de la historia de Bariloche

Martín Leuful
Roberto Morlacchi el mejor jugador de handball de la historia de Bariloche
En el mundial de 2003 en Portugal ante Arabia Saudita.
En el mundial de 2003 en Portugal ante Arabia Saudita.

Roberto Morlacchi, ahora Roberto Morlacco después de adquirir su nacionalidad Italiana, fue sin dudas el mejor jugador de handball de la historia de nuestra ciudad. Vistió varios años consecutivos la camiseta de la selección nacional y jugó en el equipo que ganó por primera vez una medalla en los Juegos Panamericanos de Mar del Plata.

Tipo simple, de principios claros Roberto Morlacco es señalado por todos como el mejor jugador de handball de la historia de este deporte. Es que sin dudas todo su curriculum así lo indica. Fue parte del equipo argentino de mayores que obtuvo por primera vez en su historia, una medalla (bronce) en los Juegos Panamericanos que se disputaron en Mar del Plata en 1995. Participó de mundiales A y B con el equipo nacional y jugó la liga nacional de handball y luego pasó por Brasil e Italia.


En sus comienzo en el equipo del Comercial 6 con la camiseta 3.

Roberto Morlacchi, nació el 13 de octubre de 1969 en Bariloche y cursó sus estudios primarios en la escuela 16. El Comercial 6 fue su casa de estudios secundarios y se recibió de profesor de Educación física en el INEF. Hijo de Roberto Morlacchi y de Margarita Clara Dominick. Tiene un hermano, Gustavo que reside en nuestra ciudad. Hoy Roberto vive en pareja con Michela Serraglini.

Sus comienzos

Roberto dice que “cuando era chico, en esa época iba al CEF 8 todos los días, hacía básquet, luego hice atletismo con Nicolás Aguirre e increíblemente el handball fue lo último que probé, en esa época estaba Patricia Pérez que era la profesora en 1979 y ahí arranqué con el handball. En 1981 otro de los clubes que existía era el Nahuel Huapi y estaba de entrenador Enrique Weyreuter y esa entidad representaba a Bariloche en provinciales o nacionales y fui a jugar un infantil y me quedé ahí”.


Durante los Juegos Panamericanos de Mar del Plata.

El atletismo

Morlacchi recuerda que “en 1982 se hizo el Certamen Nacional de Atletismo, se hacía en Córdoba y hacia allí viajamos. El entrenador era Nicolás Aguirre y yo corrí los 1.200 metros. No recuerdo cómo me fue. En ese tiempo hice un poco de salto en alto, sobre todo en los provinciales e intercolegiales, pero cada vez me atraía más el handball y yo quería ese deporte”.

El Nahuel Huapi

El ex selección nacional indica que “con Enrique Weyreuter en el Club Nahuel Huapi comenzamos con los viajes. Era el presidente, y de todo, era el hombre orquesta. En esa época con la selección de Bariloche viajamos al campeonato nacional de menores que se hacía en Salta, fue en 1982, justo ese año llegó Daniel Vital y le delegó las categorías juveniles y Weyreuter se dedicó más a la dirigencia. Después llegaron los campeonatos juveniles provinciales en 1984 y 1985”.


Integrando una de las selecciones nacionales.

Buenos Aires, allá voy

Roberto Morlacchi manifiesta que “en 1987 fuimos a una convocatoria de la Selección Argentina, era mi último año de secundaria, viajamos con Juan Pablo Bravo, Eduardo Matuz y Nicolás Castagnel que hoy vive en Alemania. En enero de 1988 fuimos a jugar el Sudamericano juvenil en Punta del Este y yo me quedé porque empezaba a estudiar en Buenos Aires. El que era entrenador del equipo, se llama Enrique Menéndez y era de Unión General Armenia y me fui a jugar a ese equipo cuando me fui a Buenos Aires”.

El primer ascenso

Morlacchi indica que “el primer año estábamos en la A2 y ese año ascendimos a la A1, teníamos una muy buena base, de ahí en más jugamos en la A1, pero siempre en Unión General Armenia, hicimos muy buenas campañas en ese equipo, había un excelente plantel, después me convocaron a la selección juvenil junior y la verdad es que entrenaba en esa época con los mayores. Tuve la suerte que ese año viajamos algunos jugadores junior con la Primera a Brasil y fuimos algunos porque se bajaron algunos jugadores de Primera y la verdad es que nos hizo muy bien, entrenábamos con ellos y eso nos hizo crecer mucho”.

Primero Panamericanos

Morlacchi cuenta que “en 1991 viajamos a los primeros Juegos Panamericanos, yo quedé seleccionado entre los 24 jugadores de selección. Ese juego era todos contra todos y ese juego fue medio raro. En el partido por el tercer y cuarto puesto jugaba Estados Unidos contra Canadá. Este último tenía que ganar por más de ocho goles y lo hizo. Luego jugaron por medalla y Estados Unidos lo mató a Canadá”.

Llego el primer mundial

Roberto Moracchi indica que “en 1992 Argentina juega los clasificatorios para el Mundial B, que en esa época había mundial A y B para el nivel del handball. Queda afuera y Cuba y Brasil deciden no ir y entonces entra Argentina y fuimos. Era en Austria. Perdimos con Bélgica, con EEUU, e igualamos con Egipto. Dos años más tarde era el clasificatorio para el mundial en Islandia y salimos cuartos, perdimos el partido por la final con Brasil por un gol y quedamos afuera del mundial”.


Junto a su pareja.

Primera medalla

El barilochense cuenta que “luego llegaron los Juegos Panamericanos de 1995 que se realizaron en Mar del Plata. Logramos la medalla y era la primera medalla que conseguía Argentina en los Juegos, nunca en la historia había sucedido eso. Fuimos precursores. En fase le ganamos a Canadá, Puerto Rico. Con Cuba estábamos ganando por un gol y nos empatan en la última jugada. Entrando en suplementario tuvimos dos expulsiones y ahí sacaron la diferencia, fue algo increíble la medalla”.

Momento de Brasil

Morlacchi sentencia que “después de muchos años decidí irme a Brasil a Santo André donde jugué tres años en el equipo de Sao Pablo. Emigré a un equipo de Sao Caetano y culminé en Pinheiros. Después de cinco años y medio, en el 2003 un amigo que había jugado conmigo me dijo que había una posibilidad de viajar a Italia y me fui. Fue justo cuando me ofrecieron jugar el mundial de Portugal para el equipo argentino. Yo tenía 34 años y todavía condiciones para seguir en el equipo nacional, pero decidí dar un paso al costado”.

Italia

El barilochense cuenta que “llegué a Italia y desembarque en Sporting Club Gaeta, un club que está ubicado 90 kilómetros de Roma. Cuando llegué el club jugaba en la clase A2 y logramos ascender con el equipo a la A1. Después me ofrecen irme a Fasano, en el sur de Italia, que también estaba en el ascenso y logramos ascender a la A1. Para mí fue muy bueno porque en pocos años estuve en dos ascensos. Ese año llegué a Poggio a Caiano, en Toscana, a 18 kilómetros de Florencia, donde hoy estoy instalado”.

 

Formando clubes

Roberto Morlacchi detalla que “en Poggio a Caiano jugué 5 años y luego cuatro estuve como entrenador, manejaba todos los juveniles. Luego di un paso al costado por diferencias y formamos otro club, acá es sociedad deportiva y llevo cinco años como coordinador general de todas las categorías, estamos empezando y eso es muy bueno para mí en lo personal”.

Lo que dejó el deporte

“Creo que no hay una satisfacción más linda que haber jugador en la Selección Argentina. Yo veo a algunos jugadores besar la camiseta de la Argentina con la misma pasión que la besan en sus equipos y no es lo mismo. Cuando llegué era todo sacrificio, nadie cobraba un centavo, antes de cada partido escuchar el himno era fantástico, era increíble. A mí el deporte me dio todo, tuve la fortuna de ver otras culturas, conocer otros países, eso te enriquece como persona, mirás las cosas desde otro punto de vista”, consideró.

Veinticinco años de la primera medalla

Hace pocos meses el handball festejó los 25 años de la primera medalla y allí estaba el barilochense. “En la página de la Federación Argentina se festejó el que hayamos conseguido la medalla de bronce en Mar del Plata fue algo que disfrutamos mucho, pero no teníamos idea de lo que habíamos logrado, era la primera vez que se conseguía en ese deporte. Creo que todo el equipo fue precursor de todo lo que es el handball hoy”.

Todo igual

Roberto Morlacchi indica que “de tener oportunidad repetiría el mismo camino. No me arrepiento de nada, tengo a mi vieja de 89 años que veo cada vez que puedo, hace dos años fui a Bariloche y esto de la pandemia hizo que bajara los planes que tenía de ir este año. Creo que de agradecer tendría que hacerlo a Patricia Pérez, a Weyreuter, a Vital, a Enrique Menéndez que fue como un padre para mí cuando estuve en Buenos Aires. A José Luis Floridia que cuando estaba en Buenos Aires estaba en el mismo club y me enseñó mucho. Son personas que me dejaron mucho”.

 

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