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18/05/2020

Nosotros y las palabras

Nosotros y las palabras

Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, Bernardo Stamateas tiene habilidad para el ajedrez, el clarinete y el saxofón. Estudió Licenciatura en Psicología en la Universidad Kennedy...

Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, Bernardo Stamateas tiene habilidad para el ajedrez, el ... (+ Info)

¿Sabías que las palabras que salen de tu boca pueden construir o destruir circunstancias y personas? Lo que decimos, aun cuando no nos demos cuenta de ello, tiene poder. Nuestra lengua vendría a ser como el “timón de un barco” y nuestra vida, seamos conscientes o no, se moverá en dirección de lo que hablemos.

Es por ello que es tan importante desarrollar el hábito de hablar bien, de pensar antes de abrir nuestra boca. Sobre todo, en tiempos como los que estamos atravesando ahora mismo en todo el mundo. Necesitamos aprender a “bendecir”, palabra que no es un término religioso como algunos creen. Bendecir quiere decir “decir bien”.

¿Acostumbrás, cada vez que hablás, a “decir bien”? Tus palabras le otorgan forma a tu futuro. Entonces, si deseás disfrutar de un mañana mejor que tu hoy, te invito a recordar esto y, cada vez que abras tu boca, escoger cosas que expresen inspiración, tolerancia, abundancia, etc. Porque, aunque no lo veamos con los ojos físicos:

Las palabras que hablamos son capaces de transformar las circunstancias.

Y esto funciona tanto para bien como para mal. Las palabras forman parte de nuestras relaciones interpersonales y poseen el control de nuestra propia vida. También revelan nuestra forma de ser y todo aquello que hay en nuestro corazón (y muchas veces mantenemos oculto).

Pero lo cierto es que, cuando decidimos expresarnos sabiamente, podemos ahorrarnos más de un dolor de cabeza. Pues una palabra dicha en el momento y el sitio oportunos tiene el poder de brindarnos la solución a cualquier problema. ¿Así de sencillo? Sí. Es por ello que siempre, deberíamos elegir con cuidado qué y con quién hablar. Y sobre todo, a quién escuchar. En especial, ahora que disponemos de más tiempo libre que antes.

Pero igual de importante que lo que verbalizamos es lo que nos hablamos a nosotros mismos en el diálogo de nuestra mente. Y ese contenido proviene de nuestros pensamientos. ¿Te gustaría, en base a todo lo expuesto, mejorar tus dichos para mejorar tu vida? Si tu respuesta es afirmativa, entonces podés proponerte comenzar por prestar atención a lo que pensás.

Para ser capaces de construir buenos escenarios en nuestra vida y la de las personas que amamos, es necesario chequear todo aquello que “me digo a mí mismo” (lo que pienso). Un ejercicio que suelo recomendar para volverme consciente de mis palabras consiste en: anotar frases inspiradoras y las emociones que surgen en mí de estas. Y luego decirlas en voz alto a lo largo del día.

Hoy más que nunca, seamos cuidadosos con lo que pensamos y decimos. En vez de pensar, sentir y expresar ideas que incluyan queja, crítica, calumnia, mentira y malestar en general, escojamos pensamientos que nos levanten y nos hagan bien a todos. El famoso predicador del siglo I, llamado Pablo, decía: “Piensen en lo que es verdadero, en lo que merece respeto, en lo que es justo y bueno, en lo que es agradable y merece ser alabado”.

¡Sin duda, un consejo para tener en cuenta en este tiempo que estamos atravesando!

Por consultas, podés escribir a [email protected].

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