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20/04/2020

Seamos solidarios

Seamos solidarios

Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, Bernardo Stamateas tiene habilidad para el ajedrez, el clarinete y el saxofón. Estudió Licenciatura en Psicología en la Universidad Kennedy...

Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, Bernardo Stamateas tiene habilidad para el ajedrez, el ... (+ Info)

En este tiempo tan especial que estamos viviendo todos, es importante lograr conectar con lo que sentimos. Algunas personas sienten miedo y necesitan darse permiso para sentirlo; otros sienten ansiedad; y otros no experimentan emociones negativas. Hay gente más sensible y otra que lo es en menor escala. Lo importante es conectar con lo que sentimos sin permitir que nuestras emociones nos guíen a cualquier destino. Podemos darle una utilidad a cada emoción que tenemos.

No se trata de tener la obligación de ser “fuerte” y no sentir nada, sino de decir: “Esto es lo que estoy sintiendo”. Todos podemos sentir malestar sin necesariamente sentir angustia. Las emociones son como el viento. Lo que deberíamos hacer es orientar el barco para que el viento nos lleve a un buen destino. Es decir, darle una dirección a nuestras emociones.

¿Qué tipo de personas nos encontramos en este tiempo?

Observemos:

a. Las personas con rasgos infantiles que no siguen los límites y minimizan el peligro. Se enfocan en el placer del ahora y no ven el peligro. “Quiero salir con mis amigos”; “quiero salir a correr”. Pero estamos hablando de un tema de vida o muerte. Minimizan esta realidad por vivir en el placer inmediato.

b. Las personas omnipotentes. Dicen: “A mí no me va a pasar nada, están exagerando todo”; “yo todo lo puedo”. Esta conducta manifiesta rasgos adolescentes. Es aquel que expresa: “¡A mí nadie me dice lo que tengo que hacer!”. Viven el límite como una pérdida y no como una expansión de libertad.

c. Personas con rasgos psicopáticos. Es aquel que dice: “A mí no me importa si pongo en riesgo tu vida”. Son personas con cero nivel de empatía. No les interesa su propia vida ni la del otro. Por ende, transgreden las normas.

Hoy, una frase que todos tenemos que incorporar es “obedecer las consignas”. Esto implica obedecer lo límites y cumplirlos a rajatabla. Aquí está en juego la vida misma. Es por ello que todos debemos comprender la consigna “quedate en casa”, porque todo lo que estamos haciendo es por el bien de nosotros y de los demás.

Seamos agradecidos por la vida que tenemos quedándonos en casa. En casa también podemos encontrar espacios de placer. Evitemos toda discusión. No es momento de echarnos en cara el pasado ni de hablar de lo que no resolvimos antes. Intentemos mantener durante el día ciertos rituales que nos generen alegría. Y, sobre todo, comunicarnos con nuestros seres queridos y amigos para no estar las veinticuatro horas con este tema. Coloquémosle un cerco creando un espacio lúdico para compartir y hablar. No nos quedemos callados porque nos curamos hablando.

Que esta realidad no se vuelva omnipotente ni omnisciente. La ansiedad es buena pero su función es llevarnos a acciones concretas para cuidarnos y cuidar a los demás. Claramente necesitamos estar informados y, dentro de lo posible, levantémonos a la misma hora que siempre, vistámonos y arreglémonos para sentirnos bien. Como nos vemos tiene influencia sobre las emociones. Obviamente no nos vestiremos como para ir a una fiesta pero procuremos estar bien vestidos y tener un espacio de diversión. No nos reímos de la situación (porque no hay nada para reírse) pero sí de otras cosas para mantener el humor, que es terapéutico. El humor nos baja la ansiedad y nos permite manejar mejor este gran estrés. Esto que estamos viviendo en todo el mundo es un elemento disruptivo que marca un antes y un después en la historia de nuestra generación.

Cuidar nuestra salud psicológica es tan importante como nuestra salud física. A mí me gusta jugar al ajedrez y hay una apertura que se llama “gambito del rey” donde al comienzo se sacrifica un peón pero se gana más adelante. Es una estrategia en el partido y, a modo de metáfora, podemos decir que hoy estamos sacrificando salir a pasear, a correr, a divertirnos, etc., pero lo que estamos ganando no es una estrategia sino la misma vida. De modo que vale la pena tolerar, ser resistentes y recordar que todos los seres humanos poseemos un nivel de flexibilidad y adaptabilidad extraordinario. Hoy cada uno de nosotros, en medio de esta crisis mundial va a descubrir que tenemos una caja de recursos para hacerle frente a la crisis y construir esperanza. Dios nos va a ayudar pero también todos nosotros nos vamos a ayudar unos a otros.

La empatía, la solidaridad y la aceptación de los límites son los recursos psicológicos que nos van a cuidar a nosotros y a los demás, además de lavarnos las manos y todas las acciones que estamos llevando a cabo.

Por consultas, podés escribir a [email protected].

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