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VECINO NÓMADE DE BARILOCHE

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16/04/2020

Toby Villa, el bandoneonista que hace bailar

Toby Villa, el bandoneonista que hace bailar
Toby Villa, el bandoneonista que hace bailar

Junto con su compañera, Romina Blanco, transitan el circuito de las fiestas populares y las peñas con su propuesta de folklore instrumental. Desde mediados de marzo “se paró todo” pero lejos de quejarse, el músico está agradecido con la cordillera.

Vecino un tanto nómade de Bariloche desde hace tres años, Toby Villa puede decir que fue el bandoneón quien marcó su destino. Cuando todavía residía en Buenos Aires, sufrió el robo de su guitarra y consiguió dinero para recuperarla, pero en lugar de adquirir otra invirtió en un fuelle con el ánimo de revenderlo ventajosamente. La operación nunca se concretó porque el instrumento ejerció cierto hechizo y hoy, el músico baja y sube por el corredor cordillerano con su compañero a cuestas.

La vecindad de Villa “empieza en 2013, cuando viví en Lago Puelo nueve meses. Después en Mallín Ahogado otros nueve meses más. También anduve mucho por el norte con la misma modalidad y a partir de 2017 estoy en Bariloche porque es la gran ciudad de la cordillera, donde hay más movimiento”, confió el músico. “También es un punto estratégico porque estás a 300 kilómetros de Esquel y a 300 kilómetros de Aluminé, como en la mitad del corredor”, completó.

Esa equidistancia “está buena para salir hacia un lado y hacia el otro, también para ir hacia Neuquén y hacer el Valle”, describió. “En esta parte de la cordillera, mi propuesta musical no estaba y eso hace que uno tenga más oportunidades de mostrarla y de laburar, cuando ya hace 25 años que ando en la música”. La suya es “popular, básicamente folklore y tango” pero con la nota distintiva del bandoneón con concepto instrumental y bailable.

Amén de las chances laborales, “uno también elije estos lados porque se conecta con los lugares, con la naturaleza y toda la gente. Ya andábamos por acá de mochila y sin plata porque hace mucho que veníamos al sur y uno siempre iba carburando la idea de vivir por estos lugares para hacer lo que le gusta. En mi caso, también quise salir un poco del ruido de Buenos Aires, así que estoy agradecido a la vida por hacer lo que amo y por poder sustentarme un poco mejor”.

El universo de Villa tiene que ver con las fiestas provinciales y otros espectáculos. “Desde que vinimos para acá, estamos afincados en Bariloche pero por ahí, andamos 15 días por otro lado porque recorremos la zona. Estamos por diferentes peñas, festivales, en espacios de la vía pública o en manifestaciones de lucha, lugares donde uno puede hacer música para aguantar los movimientos y las luchas que representan”.

Amigos y caminos

Antes de las restricciones en curso para enfrentar el coronavirus, “lo que más se activó es la posibilidad de llevar todo lo que queremos a muchos lugares que rinden económicamente y laboralmente. Al ser una propuesta que no estaba, creció rápido en este tiempo. En todos los lugares se abrieron caminos, con músicos amigos que se sumaron, con quienes podemos compartir charlas o costumbres”, puntualizó.

Está claro que “esto de andar medio nómade y con la música es una forma de vida”, proclamó Villa. “También dicen que es el lugar que te elige, así que estamos agradecidos. Sentimos que este lugar nos ha elegido para que nosotros hagamos lo que sabemos, lo que queremos y lo que tenemos para ofrecer al otro para su disfrute”, insistió el oriundo de Buenos Aires, ahora vecino intermitente del barrio Ñireco.

Aclaró el músico que “lo que por ahí no estaba en la zona es el bandoneón instrumental. En Bariloche hay algunos bandoneonistas de tango, como Rubén Hidalgo, con quien estuvimos en la Fiesta de los Jardines en Villa La Angostura, para tocar folklore. También está Alejandro Otsubo que tiene su grupo, también en el tango. Ellos son tangueros y yo también tengo una propuesta tanguera, pero la folklórica en bandoneón instrumental, no se encontraba en la zona. A los que les gusta el baile en las peñas y en las farras, esta propuesta es bien para bailar. No hay muchas más vueltas, repertorio popular y algunas composiciones propias”, subrayó.

Como decíamos al comienzo, “el bandoneón me eligió a mí, yo no había elegido al bandoneón. Lo tengo desde 2011 y en 2012 empecé a tocar en vivo. En realidad, me habían robado la guitarra, el instrumento que yo había tocado toda la vida. Quedé sin instrumento, me pasaron una guita para comprarme una guitarra y ahí se me cruzó un bandoneón que en realidad, compré para hacer negocio porque si lo vendía, podía devolver la guita y me quedaba para comprar la guitarra, pero una vez que me puse a practicar, la guitarra quedó en stand by”.

A partir de esa encrucijada, “me dediqué a estudiar, todavía en Buenos Aires. Después, en el norte descubrí el folklore, porque hasta entonces solo tocaba tango. Escuchaba al Cuchi (Leguizamón) y a Horacio Guaraní pero se me abrió la cabeza para todos lados y empecé a tocar folklore, que por ahí tiene un ambiente más alegre que el tango. Me dedico un poco más al folklore pero en realidad, el tango también me encanta. No sé si me resultó fácil pero con disciplina y práctica, todo llega. Más difícil es estudiar Medicina, por decir algo... Conversando con Hidalgo, encontré muchas similitudes en las razones de venirnos para acá, porque él me contaba que en los 70 tenía muchísimo trabajo. Así que esa es la onda”, señaló Villa. Que siga el baile, pero al sonar del bandoneón.

El bandoneonista que hace bailar.

La Típica del Cosmos

A orillas del Nahuel Huapi, Toby Villa ya conformó su tribu. “Ando con mi compañera, Romina Blanco, que es percusionista de bombo y bailarina. Con ella ya tenemos la base, más el bandoneón. Mi formación se llama Toby Villa y la Típica del Cosmos, nombre que tiene que ver con una típica aleatoria. A cada lugar donde voy se suman músicos, en caso de Bariloche, Jesús Lebed en la guitarra y antes estaba Tincho Flores. También hemos compartido con Miguelito Ludueña, con Néstor Cheuquian y otros músicos en algunos temas. Los shows son bastante libres y también hago zapadas como de jazz, para que entren instrumentos a tocar, por más que nunca nos hayamos visto en la vida. Eso pasa, se suben músicos y tocan. Para nosotros es una alegría inmensa”, amplió.

Antes de las limitaciones a la movilidad, Villa y Blanco pensaban permanecer en Bariloche “hasta mayo, incluso la agenda de marzo y abril estaba llena. En la segunda semana de marzo estuvimos por el Valle y por Neuquén, pero después se desató esto y se postergó todo. Teníamos previsto quedarnos por acá pero ahora estamos sin laburar. Yo sé que hay gente que está peor, nosotros seguimos bien, con ahorros y un par de clases.

También tengo hecho un libro que se llama Folklore para fueye (sic), un material que vendo por Internet y parece que en esta cuarentena están estudiando mucho, porque he vendido 10 o 12 este mes. Con eso uno va puchereando”, añadió el músico.

Adrián Moyano