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DESDE PUERTO MONTT HASTA COMALLO

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13/12/2019

La Chile-Argentina, el emporio comercial que formateó a Bariloche

La Chile-Argentina, el emporio comercial que formateó a Bariloche
La Chile-Argentina, el emporio comercial que formateó a Bariloche

La compañía de capitales alemanes fue decisiva en la configuración de la economía local en las primeras décadas del siglo XX. Sus transacciones iban del Pacífico hasta la estepa rionegrina.

Durante sus primeros años de vida como ciudad, la economía de Bariloche y área de influencia se integró al quehacer de las ciudades y puertos del sur chileno, antes que al resto de la República Argentina. “Por su cercanía y las rápidas vías de comunicación establecidas a través del corredor de los lagos, las principales actividades comerciales se orientaron” hacia la actual X Región de Los Lagos, del país trasandino. En ese marco, cobró particular relevancia la Sociedad Comercial y Ganadera Chile-Argentina, emprendimiento mercantil por cuya dirección pasaron personajes de importancia fundamental para la historia local.

Así lo destacaron Liliana Lusetti y Alfredo Martín en el trabajo que titularon “San Carlos de Bariloche, 1904-1917: la Chile-Argentina. Un análisis desde la perspectiva regional”, que fuera presentado en las Jornadas de Historia e Identidad Cultural, organizadas por la Universidad FASTA en 1999.

Con su enfoque, la iniciativa se sumó a “la perspectiva de los análisis históricos regionales” que revisa el relato habitualmente centrado en Buenos Aires y su hegemonía.

Lusetti y Martín –quien hasta hace poco fue legislador- constataron por ejemplo, que “desde Chile proviene Carlos Wiederhold, que estableció la primera casa de ramos generales en Bariloche”. El empresario, considerado en general como el fundador de esta ciudad, “instaló un local de venta en 1895 y construyó toda una línea comercial que por el paso cordillerano Pérez Rosales, le permitiría llegar a Chile a través de los lagos Nahuel Huapi, Frías, Todos los Santos y Llanquihue”.

Los investigadores señalaron que “estos primeros comerciantes de origen chileno-alemán instalados en la región, ligaron económicamente a la zona del Nahuel Huapi con las ciudades y puertos del sur chileno, proveyendo a las poblaciones cercanas a la cordillera de productos manufacturados europeos y dando salida a la producción de la zona, sacando ventajas en ambos casos de la corta distancia que favorecía el transporte y por consecuencia, los menores costos con respecto a la costa atlántica”. En aquellos tiempos, la integración argentino-chilena –al menos en la zona- superaba el discurso.

Compra y venta

A principios del siglo pasado, el fundador decidió dar un vuelco en su vida comercial. “Para 1900, Carlos Wiederhold transfirió sus bienes a Hube y Achelis. Esta casa comercial asentada en Puerto Montt, ya tenía en el brazo Rincón del Nahuel Huapi en 1896, un establecimiento ganadero. En 1901 la sociedad compra y organiza la estancia San Ramón de más de 30.000 Has, además de adquirir en 1904 casi 420.000 Has en el sur del área andina de Neuquén a los herederos de Uriburu y Roca”, recordaban Lusetti y Martín.

Federico Hube era el cónsul argentino en Puerto Montt, circunstancia que no le impidió dedicarse a la importación-exportación de mercancías entre Chile y el puerto alemán de Hamburgo. Cabe recordar también que hacia 1898, ambas repúblicas americanas atravesaron su período de mayor tensión, a raíz de los diferendos limítrofes. No obstante, el comercio binacional en la región del Nahuel Huapi siguió su curso.

Sospechoso de contrabando, Hube fue exonerado como cónsul pero hacia 1904, su compañía poseía “tierras en Neuquén y Río Negro, una compañía de barcos que unían al Nahuel Huapi con los puertos chilenos, aserraderos, molinos harineros, miles de ovejas, vacunos y equinos” y en el mismo año, logró “por decreto del presidente Julio A. Roca declarar zona libre de derechos aduaneros en el territorio de Río Negro a todo el departamento de Bariloche”. En octubre se constituyó la famosa Sociedad Comercial y Ganadera Chile-Argentina, decisiva en los albores de esta ciudad.

Los investigadores recordaron que “para 1904, la Compañía Chile-Argentina tiene su casa matriz y muelle en Puerto Montt (Chile); casa comercial en Puerto Varas (costa del lago Llanquihue); casa comercial en El Frutillar (lago Llanquihue); bodegas, muelles y casas en Puerto Ensenada; bodegas y muelles en el lago Todos Los Santos; puerto en Peulla; hotel y muelle en Puerto Blest y hotel, casa comercial, aserradero, molino harinero en San Carlos de Bariloche, (además de) casa de comercio y dependencia en Comallo”.

Ante los ojos incrédulos de la oligarquía bonaerense constituyó “un mercado regional agropecuario, con sus propias características”, apuntaron Martín y Lusetti. “Una parte de la producción se destinaba para uso o auto-subsistencia, como la producción triguera en pequeñas cantidades y los molinos harineros, aserraderos para la construcción de viviendas en la localidad y obras de infraestructura, talleres artesanales de construcción de carros, pequeños astilleros de construcción de embarcaciones para la navegación de los lagos, cervecerías artesanales para el mercado interno, etcétera”. Virtual autosuficiencia que todavía se extraña.

La Alemana, la casa Wiederhold.

Declive y transformación

La Compañía Chile – Argentina contaba además con “una producción especializada para el mercado con un radio de circulación de gran distancia basado en la producción agropecuaria: ganadería ovina, vacuna y equinos. Este fue el factor clave que permitió el crecimiento económico que va a favorecer el aumento de la población a través de la llegada de inmigrantes y acercamiento al pueblo de San Carlos de los sectores rurales”, señalaron los investigadores.

“De la declaración de Luis Horn, representante de la Casa Hube y Achelis en San Carlos de Bariloche, se desprende que la actividad económica que integra la región al mercado mundial y permite la acumulación de capital no es el tránsito y comercialización de mercaderías, sino la exportación de frutos del país, de sus estancias y de la compra a pequeños propietarios”, recordaron Martín y Lusetti. La dinámica económica era llamativa y no dependía en demasía de las variables macroeconómicas que se decidían en Buenos Aires.

“Para 1911 la Sociedad inicia un proceso de venta de algunas de sus estancias. Un ejemplo de esto es la venta de 15.000 Has a la Sociedad Francesa Agrícola y Minera de Valparaíso, constituyéndose la estancia Cerro Los Pinos. En septiembre de 1911 sale a la venta la estancia Chacabuco de 84.000 Has por un consignatario de la Capital Federal”, reseñaron los historiadores locales. “En 1919 la Chile-Argentina vendió el resto de sus campos del territorio de Neuquén a la Sociedad Ganadera Gente Grande”.

Al parecer, los mejores tiempos ya habían pasado. “En el marco de la liquidación de activos en la región del Nahuel Huapi se realiza el intento de formar una Sociedad Cooperativa de la Patagonia. Carlos Boos, subgerente de la compañía propone a inversores y a destacados vecinos de la región -entre ellos a J.A. Jones- comprar 100 de las 600 a 700 acciones, a mil pesos moneda nacional cada una. Las razones que se esgrimen son las pérdidas que han resultado de operaciones desafortunadas en el último tiempo”. Hacia 1918 y como consecuencia de estas transacciones, Primo Capraro ya era dueño de la totalidad de las acciones.

Capraro.

Adrián Moyano