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11/12/2019

CUENTOS Y CANCIONES AL REVES: Supermateo

CUENTOS Y CANCIONES AL REVES: Supermateo

Músico, docente, pero ante todo un papá inquieto que no duda en nadar contra la corriente si es a favor de lo que ama.

Ilustraciones: Guadalupe Vallejo

Músico, docente, pero ante todo un papá inquieto que no duda en nadar contra la corriente si es a favor de lo que ... (+ Info)

Mateo estaba algo tristón esa mañana. Su mamá le sacó la ficha al toque. Era el día del juguete en el jardín y cuando lo despertó con un beso, él le dijo que no quería ir.

¡Qué raro! ¡Justo un jueves! que además de poder llevar a su juguete preferido tenía educación física con Toto, el profe de gimnasia más copado del universo.

–¿Y por qué no querés ir al jardín hoy?

–No tengo ganas.

–Pero, ¡hoy que tenés clase con Toto! ¿Pasó algo?

–No.

Mamá lo conocía desde la panza, y sabía cuando un no era un «no», o era un «sí», o un «no sé», o un «ok, le pegué yo a mi hermana…»

- Mirá… tengo una idea… en lugar de uno, hoy llevamos dos juguetes… te acompaño a la ronda y me quedo un ratito… si seguís sin ganas, nos volvemos…

–¿Puedo llevar a Superman?

–Mmmm… dale.

–¿Y dejar los anteojos en casa?

Ah… era eso nomás. Desde hace una semana por lo menos, todas las mañanas perdían como diez minutos buscando los nuevos lentes que quedaban por cualquier lado de la casa.

–Pero con los anteojos ves mucho mejor.

–No importa ¿los puedo dejar?

–¡Pero te van a descubrir!

–¿Qué?

–Claro… vos sabés muy bien que Clark Kent necesita los lentes para que no se den cuenta que es Superman.

–¿En serio?

Mateo sonrió. Se puso los lentes y miró a su mamá con esa mirada con la que todos los papás nos derretimos. Esa mirada de rayos láser, como la de Superman.

El oso y el zorrinito

Un día caluroso por el bosque, paseaba un oso.
Se le cruzó un zorrino apestoso, muy oloroso.
Como ese glotón oso tan grande era miedoso
del zorrinito pronto escapó.

Corriendo presuroso por el bosque, gritaba el oso.
¡Cuidado aquel zorrino apestoso es muy oloroso!
Y desde aquel día nadie se le acercó,
y el zorrinito solo quedó…

Pronto los animales se dieron cuenta que
el zorrinito tenía un gran corazón.
Y buscaron todos juntos hasta el mono
y el ratón una pronta solución.

Ahora son felices, del zorro a la pediz…
¡Usando broches en la nariz!

Me resbala (en vivo, Usina Cultural del Cívico)

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