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26/11/2019

Los números del sobrepeso y la obesidad infantil podrían hacer colapsar el sistema de salud

Los números del sobrepeso y la obesidad infantil podrían hacer colapsar el sistema de salud
Los números del sobrepeso y la obesidad infantil podrían hacer colapsar el sistema de salud

Los índices de la Región Patagónica se encuentran por encima de la media nacional; consecuencias: enfermedades crónicas prematuras y el riesgo de que el servicio de salud no alcance.

Cuatro de cada diez niños, niñas y adolescentes se encuentran afectados por el sobrepeso y la obesidad. En la población adulta, casi 7 de cada 10 personas también se encuentran bajo los efectos del sobrepeso y obesidad, sumado a los trastornos de enfermedades relacionadas, en algunos casos, crónicas.

La obesidad es uno de los factores de riesgo más preocupante para la salud y en particular cuando se detecta en niños y adolescentes. Sin embargo, por fuera de la atención de esos trastornos, se esconde un desencadenante que podría poner en riesgo a todo el sistema de salud. El médico de Bariloche, Felipe De Rosas aseguró, por ejemplo, que los números de su ciudad “están más alto que los del país y en algunos lugares, mucho más”.

De Rosas señaló que la principal dificultad “es que no se ve el problema ya que, en la consulta, las mamás o los papás preguntan por el bajo peso del niño o niña, pero nunca por el sobrepeso”.

Destacó además que “quedó en la cultura del imaginario popular, el problema de la desnutrición (entre otros temas), y esa desnutrición que se vio sobre todo en Bariloche, en los años 90, se mezcló con la malnutrición”.

Según algunos indicadores que se manejan desde Salud, se dieron casos que llegaron “hasta el 63% de sobrepeso y 50% en obesidad (hablando de niños), mientras que, en el año 2018, la media del país llegaba al 24%”.

Esos porcentajes fueron registrados en algunos barrios de San Carlos de Bariloche, aunque, el dato relevante da cuenta de que toda la zona andina se encuentra bajo los mismos riesgos y un poco más allá y en coincidencia, la zona patagónica.

En el caso de El Bolsón, por ejemplo, la médica Natalia Freistav, titular del Centro de Salud del barrio Usina, afirmó que “una de las principales tareas que se realiza en su ámbito sanitario es la de la prevención y tratamiento de la obesidad infantil”.

También, la profesional dio cuenta de los condicionamientos culturales que prácticamente obligan a que niños y adolescentes queden prisioneros del sobrepeso y sus consecuencias, como la obesidad y otras enfermedades.

En ese sentido, De Rosas, aseguró que, desde la Secretaría de Salud de la Nación, “están preocupados porque no solo surgieron enfermedades a partir de la obesidad y el sobrepeso, sino enfermedades en edades que no se tenían dentro del sistema de salud como hígado graso, colesterol o diabetes en forma temprana”.

De acuerdo a los registros, el médico explicó que “la diabetes nunca había aparecido antes de los 40 o 50 años”, no obstante, se han detectado casos a los 20. “Eso no solo significa un daño para la persona, sino que se transforma en gasto para el sistema de salud y que no va haber sistema que lo sostenga ni cama hospitalaria que aguante si no comenzamos a trabajar con los más chicos”.

Según los datos de la segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNYS 2), a septiembre del 2019, se publicó que “el exceso de peso estuvo presente en un 41% en la población analizada entre los 5 y los 17 años”.

La ENNyS es una encuesta nacional que proporciona información sobre aspectos relacionados con la nutrición a través de la evaluación de numerosas dimensiones, entre ellas la frecuencia de consumo de diferentes grupos de alimentos, los hábitos alimentarios, la ingesta de alimentos, nutrientes y la lactancia materna.

También indaga sobre alimentación en los entornos escolares, políticas alimentarias, etiquetado nutricional, publicidad de alimentos y sobre otros temas relevantes de salud como actividad física, enfermedad celíaca y vacunas.

La primera ENNyS se realizó entre los años 2004 y 2005 exclusivamente en niños mayores de 6 meses a 5 años, mujeres embarazadas y en edad fértil, mientras que la ENNyS 2 (2018 - 2019) fue realizada en niños, niñas y adolescentes (NNyA) de ambos sexos de 0 a 17 años, y en adultos de ambos sexos de 18 años y más, en un universo de 21.358 casos, cuyo margen de error se consideró de 3% y la efectividad, fue estimada en el 95%.

• La proporción de bajo peso y emaciación en la población de menores de 5 años fue de 1,7% y 1,6% respectivamente.
• La proporción de baja talla a nivel nacional fue de 7,9%, con diferencias significativas por nivel de ingreso (primer quintil 11,5% vs. quinto quintil 4%).

En este último ítem, vale recordar que la presencia de la baja talla se asocia claramente con un nivel menor de ingresos, según detectan los profesionales.

De la población de NNyA de 5 a 17 años:

1. La proporción de delgadez en esta población fue de 1,4%.
2. La proporción de baja talla a nivel nacional fue de 3,7%, con diferencias significativas por nivel de ingreso (primer quintil 3,8% vs. quinto quintil 1,3%)
3. La proporción de sobrepeso y obesidad en la población de 5 a 17 años fue del 20,7% y 20,4% respectivamente.

El exceso de peso estuvo presente en el 41,1% de la población de 5 a 17 años.

Para la nutricionista, Julia Ferrer, “la obesidad y especialmente, la infantil, es una pandemia que nos enfrenta a una realidad que el mundo no desea ver, pese a su presencia evidente”.

La profesional dijo que en su consultorio atiende “mayoritariamente a la población adulta, siendo la mayor demanda la obesidad y sobrepeso, con sus enfermedades asociadas, en las cuales la obesidad es en general, un factor determinante para su aparición, como diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, entre otras”.

“Sin embargo, los casos que más conmueven son los de niños y adolescentes, a los que la obesidad no les permite disfrutar por el sufrimiento propio, además del producido a través de la estigmatización que ejercen sus pares”.

Para la nutricionista, “se trata del fracaso de la sociedad, que no los supo contener”.

Interés gubernamental

La licenciada Arabela Carreras, gobernadora electa de Río Negro, quien asumirá en sus funciones el próximo 10 de diciembre, hizo mención a la “preocupación que se da en el entorno de salud”, asegurando que se trata de una de las problemáticas que será asumida como “prioridad” en la gestión sanitaria. La futura mandataria declaró, en una entrevista dada a Radio Nacional de El Bolsón que “se tendrá que realizar un abordaje integral, interactuando entre salud y otras áreas de gobierno, por ejemplo, Educación”.

En el mismo sentido, el ministro de Salud, Fabián Zgaib, dio cuenta del programa llevado a cabo por el servicio de Pediatría y los centros de atención primaria de Bariloche conocido como 1X3, “para que se implemente en toda la provincia, a solicitud de la gobernadora electa”. El actual funcionario, quien continuará en la gestión con Carreras, destacó el interés de la futura gobernadora en “articular ese programa no solo con el resto de los hospitales sino con el resto de los ministerios”.

Es necesario un cambio de mirada

Según Ferrer, “urge cambiar la mirada; entender que es un tema que excede la buena voluntad del paciente para cambiar hábitos o del profesional que lo atiende”. La nutricionista consideró que “estamos hablando de malnutrición “comerciogénica”, es decir, se trata de un comercio agresivo que induce a consumir alimentos ultraprocesados, con exceso de grasas, azúcares y sodio, aprovechando nuestro gusto innato por los mismos, que en épocas remotas significaron un seguro para la supervivencia y hoy, se han convertido en una trampa”.

También, mencionó los datos de la segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, donde el sobrepeso y la obesidad resultaron ser las formas más frecuentes de malnutrición en la Argentina, afectando a 4 de cada 10 niños, niñas y adolescentes y a casi 7 de cada 10 adultos.

Señaló además que en el relevamiento se “muestra también que los patrones de alimentación son inadecuados en toda la población y en todas las regiones. Los alimentos saludables se consumen muy por debajo de las recomendaciones, siendo evidente que tal condicionamiento se agrava en relación a hogares con menores ingresos”.

Además, Julia Ferrer aseguró que “un tema interesante de la encuesta, es que se corroboró la influencia que la publicidad tiene en los niños”; está claro -indicó- que “los niños y adolescentes son más vulnerables a los mensajes publicitarios y se encuentran en las etapas en las que se construyen hábitos que permanecerán en la edad adulta”.

Según la profesional se requiere “gestar entornos saludables” e implementar a través de las normas (leyes, ordenanzas u otras herramientas) que modifiquen el paradigma, para pasar a uno “regulatorio”, centrado en el exceso como causa de la malnutrición, en vez del actual, centrado en la producción para cubrir “déficit”.

“Debemos bregar por una alimentación adecuada y no solo pensar en las calorías para cubrir determinados requerimientos, sino en la calidad de la alimentación que se debe promover para cubrir las necesidades nutricionales, accediendo a alimentos nutricional y culturalmente apropiados a la vez que producidos y distribuidos de forma sostenible y justa”.

A su vez, Ferrer destacó que participó de la Reunión Nacional de Educación Alimentaria Nutricional, como representante del Colegio de Graduados en Nutrición de Río Negro, junto con su par Adriana Suarez, donde expusieron sobre “las acciones que se realizan -por ejemplo, en Bariloche-, donde uno de los principales trabajos fue precisamente el Programa 1X3”, mencionado por el ministro Zgaib.

Alimentos de mala calidad o determinados alimentos

Para el médico Felipe De Rosas, “en la medida en que se visibilice el problema, “las personas adquirirán sus herramientas y esas herramientas tienen que ver por un lado con el desconocimiento y por el otro con las imposibilidades a partir de la situación económica y social, es decir, la dificultad del acceso”.

Según De Rosas, “comer fruta y verdura de calidad en Bariloche, es mucho más caro que comer hidratos de carbono. Sumado a la problemática socioeconómica de los últimos tiempos, hasta es difícil para nosotros”. Reflexionó sobre que, “a veces en vez de estar recetando una solución le estamos generando un problema al paciente, ya que es muy fácil decir que debe comer sano, el problema es si puede…”.

El médico generalista, que trabaja desde hace 10 años en la zona sur de Bariloche, específicamente en los barrios El Frutillar, Nahuel Hue, Malvinas o en la guardia del hospital (también estuvo a cargo de la dirección del nosocomio), afirmó que, desde los últimos 10 años, comenzó a ver, con otros médicos generalistas y pediatras, “el alto nivel de incidencia de la obesidad infantil”.

Indicó que en algunos casos se opta por elegir “qué alimentos vamos a eliminar. Una medida que es bastante fácil es la de eliminar bebidas azucaradas que en algunos países ha dado resultados, por ejemplo, Inglaterra”.

Entonces, “en la medida que esa conducta se ejerza en el grupo familiar; en la escuela; el barrio, puede darse un avance significativo y no nos cuesta económicamente hablando, por el contrario”.

Otro de los indicativos para la toma de conciencia, “es el de fomentar la actividad física”, sin embargo, De Rosas dio cuenta de las realidades de lugares como la zona andina, donde los espacios cerrados -teniendo en cuenta los meses de frío- son pocos para la cantidad de habitantes. Por ejemplo, “en Bariloche hay tres o cuatro gimnasios para una población de 200 mil habitantes. Es muy difícil y problemático para implementar modificaciones en las familias y es de alto costo y culturalmente también es difícil”.

Un momento bisagra

“Creo verdaderamente que este es un momento en la historia de la obesidad”, aseguró Julia Ferrer, al indicar que “el mundo está tomando cartas activas para luchar contra el flagelo y nuestro país ha puesto en marcha el Plan Nacional de Alimentación Saludable en la Infancia y Adolescencia para la Prevención del Sobrepeso y la Obesidad, en niños, niñas y adolescentes, que permitirá un cambio cultural para adoptar hábitos saludables con respecto a la alimentación y la actividad física”.

Por otra parte, contó que en la Provincia se está comenzando a trabajar, en particular en la toma de conciencia, “aunque se requerirá del compromiso de los distintos actores de la comunidad para que trabajen en forma transversal desde las diferentes áreas de gobierno”.
Y es optimista asegurando que “se está realizando mucho”, aunque el desafío “es articular y optimizar los recursos”, reconociendo experiencias de otras provincias que “sorprendieron”, en la exposición de la Reunión Nacional de Educación Alimentaria Nutricional.

Las tareas parecen ser muchas, aunque “los caminos se encuentran al alcance”. Así lo entiende también la médica Natalia Freistav de El Bolsón, quien coincide con sus pares respecto de las limitaciones económicas, pero destacó la necesidad de “ser creativos”.

Sin embargo, consideró que la provincia de Río Negro es una de las de mayor índice de sobrepeso y obesidad del país: “El sobrepeso es un factor de riesgo y multicausal. Tiene que ver con la vida moderna, el sedentarismo, la hiperconectividad y mal uso de la tecnología”. El predominio de hidratos de carbono y almidones en las comidas, resulta ser un combo muy dañino y según la profesional “es difícil determinar cuánto de cada causa produce los índices de la región”.

Pero, de los casos de El Bolsón aseguró que “son más o menos iguales, en términos generales, tanto en los barrios como en los que se presentan en el hospital”.

La médica también se refirió a “las conductas” y lo graficó con un ejemplo común, que pocos familiares advierten. “Hay padres que gratifican o premian a sus hijos y les compran una gaseosa. En realidad, se piensa que lo estamos premiando, pero es al revés, lo estamos condenando. Nadie la daría a un niño un té o un café con 12 cucharadas de azúcar, sin embargo, eso es lo que tiene una bebida gaseosa”.

Para la profesional, no obstante, “la aparición de los supermercados trajo acarreada la aparición del plástico y de comidas procesadas, que fueron acostumbrando al paladar”. Indicó que “la asociación de harinas, sal y grasas nos encanta” y a eso se le debe sumar “la falta de actividad física, el sedentarismo; que no tenemos más huertas”.

Además, señaló que “hay que tener en cuenta que a los niños les cuesta menos el cambio, pero también se debe considerar que por más que trabajemos en la toma de conciencia, si el entorno del niño está rodeado de comida chatarra, se va a volcar por esos alimentos en vez de optar por los saludables. Por ejemplo, podemos tener un quiosco saludable para los recreos, pero cuando sale o antes de entrar, pasó por el quiosco de la calle y se compró todo lo que no va a poder comprar en la escuela”.

“También, la conectividad o hiperconectividad. La publicidad, que vende ideas erróneas acerca de la alimentación saludable. Por ejemplo, la gelatina es azúcar, comer saludable quizás no es comer gelatina”.

Para el sector médico, “despierta esperanzas que existan decisiones políticas para enfrentar esta epidemia que casi sin ser advertida, se instaló en la cotidianeidad del país y del mundo, comprometiendo el futuro de la salud de muchas personas, en principio en los períodos niñez y adolescencia y finalmente en la madurez”.

Grupo 1X3 o 1DE3

Así se identifica al grupo de profesionales que trabaja en el ámbito de salud del Hospital Zonal “Dr. Ramón Carrillo” de Bariloche, a partir de detectar los casos de sobrepeso y obesidad infantil. 1DE3 hace referencia a que 1 de cada 3 niños de Bariloche tiene sobrepeso u obesidad.

Se debe tener en cuenta que, en materia normativa, la provincia de Río Negro, sancionó el 2 de agosto del presente año, la ley que “prohíbe todo tipo de oferta de alimentos con alto contenido de azúcar o jarabe de maíz de alta fructosa, en proximidades inmediatas y de hasta 3 metros de cajas registradora en supermercados e hipermercados” (Ley Provincial 5.383).

También, en esa norma cuya autoría pertenece al legislador Leandro Lescano, se prohíbe “todo tipo de oferta de bebidas que contengan azúcar o jarabe de maíz de alta fructosa, en cualquiera de sus formas, de frutas artificiales o bebidas energizantes, en las cajas registradoras y en hasta tres metros de su ubicación, en supermercados e hipermercados”, es decir, en los lugares donde habitualmente los niños buscan convencer a sus padres de que les compren golosinas.

Entonces, según fundamenta la ley, se recurre a “la necesidad de profundizar las políticas destinadas a aumentar el consumo de frutas y verduras, a fin de evitar el exceso o sobrepeso dado que la obesidad se encuentra entre los principales factores de riesgo de muerte y de carga de enfermedad a nivel mundial”.

Si bien se expresan expectativas por los cambios o bien las acciones que podrán asumirse en materia gubernamental, a la vez relacionados todos con la toma de conciencia y la intervención de todos los actores de la sociedad, por ejemplo, los medios de comunicación, son muchas las tareas y parece que invitan a poner manos a la obra de inmediato. Para ello se debe tener en cuenta que el sistema de salud del país es muy generoso, sin embargo, de no atenderse el problema, podría quedar colapsado si se incrementan las enfermedades crónicas, de modo exponencial, a causa del sobrepeso y la obesidad. “Podría no haber camas disponibles ni sistema que contenga”, tal como lo señaló el médico Felipe De Rosas.

Adrián Moreno (informe especial)