Cultura |

CELEBRACIÓN EN EL SCUM

07/11/2019

Cumple un año Jallalla Andina

Cumple un año Jallalla Andina
Impronta norteña en los Andes del Sur.
Por: Adrián Moyano

Es un grupo de danzas norteñas que se integra con 12 mujeres. Su objetivo consiste en fortalecer la así llamada cultura andina en esta ciudad. Este sábado, ofrecerán una clase abierta para principiantes con profesor invitado.

Jallalla Andina cumple un año de existencia y celebrará en el SCUM mañana sábado con una clase abierta. Sin embargo, no se trata de una escuela de danzas norteñas, sino de un elenco íntegramente femenino que procura difundir -en latitudes sureñas- el colorido y atractivo de los bailes que se hacen en lejanas quebradas altiplánicas. Rasgos de la cultura quechua y aimara que reviven en la Patagonia.

El Cordillerano dialogó con las hermanas Natalia y Claudia Gutiérrez, impulsoras del elenco. “Es un grupo de danzas andinas, surge hace un año y está compuesta bpor 12 chicas. Tiene como fin u objetivo reforzar la cultura andina”, definió la primera. “Jallalla es una palabra quechua y aimara que significa fuerza o viva. Fue muy significativa cuando se formó el grupo porque en Bariloche estábamos comenzando a recuperar la danza que se da en el Altiplano. Bailamos lo que se da en Bolivia, en el norte de Chile, Perú y en el norte de la Argentina: el tinku, zapateo potosino, cueca tarijeña y cochabambina y huaynos”, enumeró la segunda. “También caporal y toba”, completó Natalia.

En la vida corriente de Jallalla Andina “predominan la organización y la responsabilidad. Se ensaya dos veces por semana, un poco más de dos horas. Es un grupo donde predomina el amor a lo que hacemos, hacia el baile…

Todo el tiempo intentamos sumar, tanto a las coreografías como a los pasos. Tenemos una buena predisposición para que las coreografías crezcan y brindar lo mejor desde nosotras”, proclamó la bailarina.

Añadió Claudia que “no tenemos profesor o profesora. Si bien nosotras tenemos conocimiento, hay hijas de bolivianos que han crecido en Bolivia y nos transmiten los pasos y los movimientos. Por ejemplo, el tinku es un ritual que se hace en Potosí, no es un simple baile que se hace por bailar, tiene todo un sentido”, aclaró. “En eso, para nosotras el compromiso es súper importante porque por ejemplo, la ropa que tenemos la traemos de Bolivia o del norte de Argentina. Es ropa difícil de conseguir, acá no hay. Nati tuvo que viajar para tener su traje de tinku”, ilustró. “Además, son costosos. Cada traje no baja de los 4.000 pesos, así que es un súper esfuerzo”, completó su hermana.

Cuestión sanguínea

Para las integrantes del grupo, las nacionalidades son relativas si de culturas andinas se trata. “Con esto de la formación de los Estados, uno va al norte de la Argentina y es más o menos lo mismo estar en Jujuy que en Bolivia, Villazón o La Quiaca”, consignó Natalia. “Si bien mi papá es de la Quebrada de Bárcena (Jujuy), mi mamá es del límite de Bolivia. Entonces, lo que es el huayno o la cueca jujeña, lo llevamos en la sangre. A mí, el tema del violín, de la zampoña y del sikus, me hace vibrar. Surge”, graficó.

No obstante, “nosotras nacimos acá”, señaló Claudia. “De jóvenes, mis padres dejaron el norte por cuestiones laborales y económicas, llegaron al sur y las tres menores, nacimos acá. Mi mamá ya no está con nosotras pero hay una historia en la familia que dice que ella nació en Bolivia pero mi abuela la cruzó caminando a la Argentina, entonces la partida de nacimiento dice que tenía nacionalidad argentina. Por otro lado, averiguando, nos vinimos a enterar de grandes que ella había nacido allá. Cosas que vamos descubriendo y que hacen a nuestra identidad”, señaló.

El nacimiento de Jallalla Andina un año atrás se explica porque “se había gestado un grupo de danzas, algo nuevo gracias a una chica que vino a dar clases acá pero después se fue (Daniela Montaño). Mostró algo que no se estaba dando en Bariloche”, consideró Claudia. “Nosotras estamos en el sur pero tenemos primas en el norte y había otra gente, hijas de bolivianos que bailan en comunidades, que empezaron a abrir (el conocimiento) y entonces, dejó de ser algo tan ajeno, lo empezamos a tomar como nuestro y empezamos a compartir. En el grupo no solo hay gente norteña, sino también gente de acá que con todo el respeto que tiene que tenerse hacia la cultura, baila con nosotros”, describió.

La actividad de Jallalla Andina va en ascenso. “Nos convocan en peñas porque es algo muy, muy nuevo. Después, en fechas especiales, aunque nosotras nos cuestionamos por qué participar y qué vamos a bailar”, señaló Natalia. “Por ejemplo, el 12 de octubre nos presentamos en el Don Bosco y en La Llave, bailando bailes muy tradicionales: el toba y el tundiki, que son danzas del norte. Más allá de que fuera el Día del Respeto a la Diversidad Cultural, nosotras consideramos que no es tan así porque todo el tiempo se está matando a la cultura, entonces nos presentamos pero intentamos ser críticas ante la actualidad. También participamos el 8M y en cada presentación que hacemos nos preguntamos por qué, para qué y qué queremos transmitir. Si bien es una cultura ancestral, estamos en un contexto en donde estamos involucradas y tenemos que ver cómo nos posicionamos, no queremos solamente bailar por bailar y mostrar algo lindo, sino que tenga un sentido”, proclamó Claudia. Quedó clarísimo.

Claudia y Natalia Gutiérrez.

Festejo colectivo

Como “estamos atravesando el mes aniversario de Jallalla, vemos la necesidad de crecer más en la cultura y en los ritmos que estamos bailando”, consideró Claudia Gutiérrez, integrante del grupo. “Para esto traemos a un profe, Oscar Rea López, coreógrafo y profesor de Danzas Andinas, nacido en La Paz pero actualmente reside en Buenos Aires. Lo contactamos para que venga a enseñarnos ritmos, pasos y que nos cuente un poco más de la cultura y la cosmovisión, para que nos haga crecer en ese sentido”, señaló.

En consecuencia, “la clase abierta va a ser en el SCUM a partir de las 17 hasta las 19 (el sábado). Es a la gorra, o sea, cada uno puede poner lo que considere pertinente y es para principiantes, no hace falta tener conocimientos previos”, describió Natalia Gutiérrez. “Va a dar una introducción de zapateo potosino y tinku, una aproximación a la danza, con una breve explicación del baile. Después, nosotras vamos a cerrar con un cuadro de tundiki, un poco para que la gente que asista a la clase conozca a este grupo”.

Las páginas del calendario indican que 2019 ya empieza a tocar a su fin y Jallalla Andina ya pensó de qué manera concluir con la tarea. “El 21 de diciembre vamos a presentarnos en La Llave para cerrar el año con Jallalla y las coreografías que tenemos, un evento para compartir con la comunidad. Estamos organizando coreografías y videos y vamos a convocar a otros artistas”, anticiparon las hermanas. A tomar nota.

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