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01/10/2019

Cómo llevarnos bien con nosotros mismos

Cómo llevarnos bien con nosotros mismos

Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, Bernardo Stamateas tiene habilidad para el ajedrez, el clarinete y el saxofón. Estudió Licenciatura en Psicología en la Universidad Kennedy...

Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, Bernardo Stamateas tiene habilidad para el ajedrez, el ... (+ Info)

Mucha gente se lleva mal consigo misma. El único requisito para llevarnos bien con nosotros mismos es disfrutar de una buena autoestima. Pero, ¿qué implica esto?
Aceptar mi totalidad.

Es decir, comprender que todos sin excepción hacemos algunas cosas bien, otras más o menos bien y otras mal. Pero algunos tienen la creencia de que lo negativo que hay en ellos supera lo positivo. Cuando nos aceptamos totalmente, somos conscientes de que podemos ganar, empatar y, en ocasiones, perder.

Cada ser humano sobre esta tierra posee virtudes y defectos. Todos somos hábiles en ciertas áreas y torpes en otras. Cuando nuestra estima es alta, podemos aceptar el cuadro completo. El inconveniente aparece cuando aceptamos solamente nuestras fortalezas o nuestras debilidades. Una visión parcial de uno mismo, que no nos permite ser objetivos, hace que perdamos nuestra esencia.

1- Ver solo nuestro potencial nos transforma en personas omnipotentes.

Quien ve únicamente sus virtudes agranda su potencial y, como consecuencia, aparece un personaje omnipotente. Es la persona que tiene una imagen de sí misma distorsionada y cree que todo lo puede (¡nadie lo puede todo!).

Estas son algunas de las variantes más comunes de la omnipotencia camuflada:

-El narcisista: su orgullo no lo deja ver sus errores y cree que no tiene defectos. Carece de autocrítica.
-El perfeccionista: se cree tan omnipotente que se autocastiga por sus errores.
-El bombero: está allí donde hay un incendio para apagar el fuego; es el que ama inmiscuirse en las vidas ajenas.
-El rey mago: siempre da, regala, ayuda, escucha… y jamás pide nada para sí mismo.

2- Ver solo nuestras equivocaciones nos transforma en personas impotentes.

En el otro extremo está la persona que ve solo lo negativo en su vida, lo cual lo aleja de su verdadero ser. Estas son algunas de sus variantes:

-Heidi: es la “mujer niña” que es ingenua y cree que todos son buenos.
-El envidioso: cree que los demás son mejores que él o ella.
-El mendigo: su vida es una queja continua y tiene el hábito de pedir a los demás.
-El felpudo: es la persona que permite que la pisoteen y se ubica siempre en último lugar.
Todos estos personajes son el fruto de una visión parcial de nosotros mismos. En cambio, cuando nos conocemos cabalmente nos convertimos en nuestros mejores amigos y podemos observar el cuadro completo y activar nuestra capacidad de crecer y avanzar en la vida.

3- Ver nuestras virtudes y nuestros defectos nos transforma en personas con una autoestima sana.

Las personas con buena estima son capaces de:
a. Aceptar cada una de sus partes
La autoestima, que es de adentro hacia afuera, nos ayuda a celebrar lo que hacemos bien y a corregir lo que hacemos mal, sin traumarnos ni esperar nada de nadie.
b. Gestionar sus errores
La autoestima nos permite reconocer nuestros errores y segmentarlos. Es decir, separarlos de nuestro ser sin necesidad de ocultarlos. Yo puedo cometer un error pero “no soy” un error.
¿Cómo te llevás con vos mismo?

Por consultas, podés escribir a [email protected]

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