Sociedad
09/09/2019

Sol y ventilación al momento de construir con base en una arquitectura bioclimática

Sol y ventilación al momento de construir con base en una arquitectura bioclimática
Casa bioclimática en Bariloche (Foto gentileza Ecocasa)
Por: Juan Carlos Montiel

La arquitectura bioclimática toma en cuenta las condiciones del clima, aprovecha los recursos disponibles para disminuir impactos ambientales y reduce los consumos de energía, asegurando la calidad de vida de los habitantes. Por estos días se levanta en Bariloche la veda climática y ello permitirá retomar las obras en viviendas y otros inmuebles. La temática refiere a la situación de clima frío existente en la región.

Los profesionales deben tener en cuenta una envolvente arquitectónica como parte de un sistema físico que abarca el ambiente interior, exterior y cerramientos. Sirve para proteger del clima; forma parte del acabado y participa en su estabilidad estructural; favorece o impide el asoleamiento; permite la iluminación y ventilación natural; facilita el intercambio de aire; posibilita las vistas al exterior; y, en el mejor de los casos, genera energía para consumo propio y/o para cederla a la red de energía.

La aislación térmica de la envolvente de una vivienda es uno de los puntos más importantes para reducir el consumo de energía por calefacción, refrigeración e iluminación. También es fundamental aislar instalaciones tales como cañerías y tanques. Una vivienda bioclimática depende, en gran medida, de la aislación térmica de la envolvente, su orientación e implantación. La energía requerida para acondicionar térmicamente una vivienda depende, entre otros, de: 1) datos climáticos del lugar. 2) Volumen, forma, resistencia y orientación. 3) Condiciones internas de confort solicitadas por las reglamentaciones y/o normas. 4) Térmica de la envolvente, estanqueidad al agua y al aire.

La térmica de la envolvente está directamente relacionada con la transmitancia térmica de los materiales y/o sistemas que forman la envolvente de la vivienda. La envolvente de una casa está formada por todos los elementos de construcción que están en contacto con el exterior. Estos son: pisos, cubierta, muros y aberturas (puertas y ventanas).

Al respecto se deben considera algunos ejemplos típicos son: 1) Los marcos de las ventanas si son de hierro o aluminio sin ruptura de puente térmico (RPT). 2) Los vidrios crudos. 3) Las losas y columnas en contacto con el exterior (el hormigón armado es un gran transmisor). 4) La platea de la vivienda en la zona perimetral. 5) El cajón de la persiana.
En cuanto al control de infiltraciones no deseadas las mismas incrementan la demanda de energía utilizada para el acondicionamiento térmico. Un nivel de hermeticidad óptimo permite controlar el flujo de aire que fluye a través de orificios involuntarios en la envolvente.

Los factores relacionados con la hermeticidad al paso del aire son: 1) Calidad del aire interior. 2) Confort térmico y acústico de los ocupantes. 3) Ahorro energético. 4) Salud y bienestar.

Influencia solar

Este aspecto está relacionado con garantizar el acceso al sol en climas templados y fríos y con la protección solar de fachadas y ventanas en climas cálidos y muy cálidos, tanto para cada vivienda como para el conjunto.

El control solar a partir del diseño bioclimático nos asegura luz diurna, minimizando el ingreso de calor no deseado y/o radiación solar no deseada, por un lado, así como el aprovechamiento de la radiación solar en zonas frías y durante la estación invernal en áreas de clima templado.

Para lograr esto, se puede generar protección solar, mediante el uso de vegetación, utilizando especies locales y adaptadas que no requieran cuidados intensivos ni riego, y el aprovechamiento de los árboles existentes.

En lugares fríos se deben evitar orientaciones desfavorables con respecto al sol, según zona bioambiental y latitud. Al realizar el estudio de la orientación, se debe garantizar la calidad de la luz natural y permitir su control por parte de los ocupantes de la vivienda favoreciendo la vista hacia el exterior.

En climas cálidos, se debe utilizar aleros, parasoles y galerías en espacios exteriores, y postigos y cortinas de enrollar, que dependan del manejo del ocupante de la vivienda, en las aberturas.

En climas fríos, es importante maximizar el acceso al sol orientando las áreas de uso diario al sol.

Ventilación

La ventilación que incorpora renovación de aire, consiste en reemplazar gradualmente el aire viciado o contaminado de un ambiente interior por aire exterior. Es necesario ventilar para mejorar el confort térmico de los ocupantes, evitando humedad excesiva, calor/frío y acumulación de sustancias nocivas en el interior de la vivienda, obteniéndose así salubridad y confort para sus ocupantes.

Una óptima disposición de ventanas permite, además de una correcta iluminación, la posibilidad de contar con ventilación cruzada facilitando la renovación del aire. Dicha ventilación se puede realizar en forma natural por vientos (movimientos térmicos de aire, o de forma mecánica o forzada), por ejemplo ventiladores o extractores.

Para brindar un ambiente interior saludable a los habitantes de las viviendas, se debe contar con mecanismos de ventilación natural que permitan un ingreso controlado de aire exterior. Un nivel de hermeticidad óptimo permite controlar la renovación del aire interior a través de aberturas puntuales en horarios y condiciones externas favorables.

La ventilación cruzada utiliza el movimiento del aire para mejorar el confort térmico. Esto resulta muy necesario en climas con estaciones cálidas y húmedas. El diseño de la vivienda debe garantizar ventilación natural cruzada para sala de estar, comedor y cocina, y también ventilación natural para todas las habitaciones, lavaderos y baños. La ventilación por aventanamiento controlado es importante para ventilación cruzada en las zonas Ia, IIa, IIIa. La superficie neta de aberturas debe ser al menos del 20% de la fachada.

Las ventanas permiten una ventilación selectiva para aprovechar diferencias entre la temperatura del aire interior y exterior. Por ejemplo, la ventilación nocturna. Para mejorar las condiciones de calidad del aire interior existen intercambiadores de calor que permiten en época de clima adverso el ingreso de aire exterior (frío o caliente) el cual es enfriado o calentado según corresponda en forma pasiva a través de un extractor que hace las bases de intercambiador. (Con datos del Manual de Viviendas Sustentables).

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