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04/09/2019

Sin legislaciones ni fondos es imposible proteger las viviendas históricas de Bariloche

Otra parte de la historia que se pierde.
Otra parte de la historia que se pierde.

Poco a poco los barilochenses con mucho pesar, vamos viendo la demolición de esas casas antiguas que han marcado la historia de nuestra ciudad.

Cada vez que ello sucede, reaccionamos y repudiamos ese accionar, tal es el caso de la tradicional vivienda ubicada en calle Gallardo al 1100, la que pertenecía a la familia Garza.

Lo que inicialmente fue la Comisión Municipal de Preservación del Patrimonio Histórico Urbanístico y Arquitectónico de San Carlos Bariloche (COMPPHUA) se convirtió luego en un ente. La realidad es muy dura, sin legislaciones y fondos, nada pueden hacer al respecto.

El Cordillerano dialogó con Ana Geron, la subsecretaria de Cultura del municipio y con Martha Velaztiqui, del Departamento de Patrimonio Histórico y Cultural dentro de la Subsecretaría de Cultura, integrantes de dicho ente, para aclarar una serie de cuestiones que hacen al desarrollo del mismo.

La Carta Orgánica Municipal de San Carlos de Bariloche sancionada el 4 de enero de 2007, establece definitivamente la obligación del gobierno municipal de preservar y proteger su patrimonio. En su capítulo tercero, artículo 20°, inciso 3, define como deberes de los ciudadanos “Honrar y defender la ciudad, conservando y protegiendo sus bienes, sus intereses y patrimonio arquitectónico, arqueológico, histórico y cultural, y los símbolos patrios”.


Velazquiti del Ente.

El reglamento interno de funcionamiento de la entonces Comisión en su artículo dos cita que “estará integrada por la Secretaría de Obras y Servicios Públicos de la Municipalidad, el Colegio de Arquitectos de Río Negro seccional 3, el Consejo Profesional de Ingeniería y Agrimensura, Ley 442, circunscripción tercera, la Intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi, cada uno de los bloques políticos integrantes el Concejo Municipal, la Asociación de Amigos del Museo de la Patagonia, la Subsecretaría de Cultura, la Secretaría de Turismo y el Ente provincial de Turismo, denominado Dirección Provincial de Turismo”. Asimismo prevé el ingreso de otras instituciones ya sea por invitación o por solicitud. Luego sufrió algunas modificaciones por lo cual en lugar de varios representantes del Concejo, solo sería uno.

Velaztiqui señaló, “es muy amplio, no solo nos ocupamos de lo edilicio porque patrimonio cultural abarca todo que pervive como las plazas, el paisaje, el lenguaje, la música o las escaleras”.

Consultadas sobre si el ente está en actividad con la integración de todas las instituciones que cita la ordenanza, dijeron “no con todos los actores, hay muchos altibajos porque se han ido degastando, hay que aclarar que son cargos ad honórem y además nuestras opiniones son no vinculantes”.

El ente ha cambiado con el tiempo, “la gente se reúne, viene, opina, redacta y decide pero no se legisla como corresponde entonces, no se puede llegar al fin de las propuestas”.

En el caso puntual de las viviendas antiguas hay un relevamiento, con el cual ya han diagramado dos libros, “antes si los dueños de una casa que era considerada patrimonio histórico o urbanístico, no solo por la construcción en sí, sino por haber vivido allí un personaje histórico por ejemplo, se querían incluir dentro del beneficio les quitábamos el servicio retribuido y con ese dinero supuestamente lo utilizaban para preservarla y mantenerla”. Sucedía que entonces no obtenían los permisos correspondientes para ampliaciones o remodelaciones.


Uno de los dos libros de registros.

Ese relevamiento que realizaron consistía solo en la identificación de las viviendas o construcciones antiguas, no de proceder para su preservación, “darles una valoración, lo que no se siguió haciendo después fueron las normativas”.

Resaltaron que para tener esas normativas de protección eran necesarias dos cosas vitales, legislación y fondos, cosas que jamás lograron. “Si se creara el Fondo de Restauración de las Casas Históricas podríamos hacer todo lo que planificamos”. Esos dos libros de relevamientos ahora han pasado a ser de historia porque la mayoría de esas casas ya no existen, así de dramática es la situación actual.

Derrumbe de nuestra historia

Cada vez que se derrumba una vivienda histórica, obviamente es noticia en los medios de comunicación y desde hace algunos años, en las redes sociales. Gran revuelo se armó con las que se trasladaron a Morales casi Elflein, donde teóricamente serían resguardadas y terminaron arrumbadas a medio armar en el fondo del lote, sufriendo luego un incendio intencional.

La mayoría de esas construcciones están ubicadas en el radio céntrico, dentro de lotes que tienen valores inmobiliarios elevadísimos, entonces el negocio de los titulares es la venta, lo que conlleva la futura destrucción para construir edificios que son mucho más rentables. “La única solución sería contar con un fondo municipal por medio del cual se compren esas viviendas, se las restaure en lo necesario y luego se las habilite como salas culturales o de uso público, pero si no contamos con el dinero, nada podemos hacer con respecto a las decisiones de los privados con respecto a sus bienes particulares” sentenció Velaztiqui.

Entonces lamentablemente, nada se puede hacer al ver cómo perdemos la historia y parte importante de nuestra identidad. Hace poco tiempo sucedió con la casa ubicada entre el teatro y la estación de servicio de calle Moreno.

“En Ushuaia o en tantas otras ciudades el municipio compra las viviendas históricas, eso es todo lo que se podría hacer pero sin dinero ni las legislaciones correspondientes, estamos con las manos atadas” consideraron.

Por eso es necesario poner sobre el tapete la creación de un fondo para la preservación, pero es algo urgente puesto que cada día son menos las casas que se mantienen en pie. “El ente iba a tener el 10 por ciento de lo que se recauda anualmente por Derecho de la Construcción, hicimos todos los trámites correspondientes pero ese dinero nunca lo recibimos”.

Como no reciben ningún ingreso lo único que puede hacer el ente con respecto a las viviendas antiguas, es registrarlas en un libro por medio de planos y fotografías.


Quedará el registro gráfico de lo que fue la vivienda de la familia Garza

“Hicimos varios intentos, el primero por ejemplo fue con la casa Clota en Colonia Suiza, mucho trabajo de todos los profesionales involucrados, se desarmó, se consiguió un espacio donde trasladarla pero las personas que hicieron esas tareas, no lo hicieron con los debidos cuidados y se terminó arruinando”. Es decir que además es necesario armar un equipo de idóneos para el desarme y posterior armado en otro lugar cuando se habla de trasladarlas a otro sitio, todo es dinero y evidentemente, estamos muy lejos de lograrlo.

Las intenciones no sirven si no son respaldadas por las leyes correspondientes, es decir que todo el trabajo y las horas personales que un equipo de profesionales dedica en la preservación, en pocas oportunidades llegan a buen puerto.

La ordenanza se adhiere a las Normas de Quito de 1967, a la Declaración de Ámsterdam y a la Carta de Venecia, pero si no se resuelve el cómo llevarlo a la práctica, pierde sentido. “Cómo intervenimos ante la posible demolición de una vivienda histórica, es imposible” sentenciaron.

Hay muchos ejemplos a seguir, de contar con los fondos necesarios, en Gaiman por ejemplo las casas las compra el municipio y se han convertido en teatros o museos, en Mar del Plata se ha mantenido una parte de la vivienda como registro histórico, adosándola al nuevo edificio que se ha construido. En Chile se da la situación de ciudades donde toda la avenida original fue remodelada y allí funcionan grandes comercios, sin alterar el registro histórico.

“Contamos con los profesionales necesarios, falta completar el camino para lograr cada meta”, aseguraron.

No todas son pálidas

Las integrantes del ente cuentan con una serie de logros en su haber, los que pasan desapercibidos o como en este caso, por la vivienda de Gallardo, se ven opacados. Por citar algún ejemplo de gestión exitosa, nombramos el del Chalet de la Gloria, del kilómetro uno de avenida Bustillo. 

Susana Alegría