Cultura |

DANZA, PERFORMANCE Y TRANSMEDIA

03/09/2019

Anuncian estreno de “Territorios corporales”

Anuncian estreno de “Territorios corporales”
Mónica Vega en El Cordillerano. (Foto: Tonny Romano)
Por: Adrián Moyano

Con base en el Ballet Conciencia, Mónica Vega ideó un espectáculo que reflexiona sobre la esclavitud desde el lenguaje corporal, aunque en diálogo con otras disciplinas. Primera función, en La Usina Cultural del Cívico.

“Territorios corporales” se anuncia como una gran reflexión sobre la esclavitud en varias de sus formas desde el lenguaje de la danza. La primera de sus funciones tendrá lugar el sábado (7 de septiembre) desde las 21 en La Usina Cultural del Cívico (Biblioteca Sarmiento), donde se dará cita un elenco numeroso bajo la dirección de la coreógrafa y bailarina Mónica Vega. “Danza y performance” que se basarán “en la transmedia”, según se anticipó.


Un ensayo

A pocos días del estreno, entre clases y ensayos, Vega se hizo un lugar para dialogar con El Cordillerano. “Estamos preparando Territorios corporales, una obra de danza con performance y teatro. Intentamos traducir al lenguaje corporal las diferentes esclavitudes que se viven y se han vivido. Como trabajo desde la música del jazz, utilizo jazz, música negra y paso un poco por lo urbano, como un tema de Calle 13: René con Mercedes Sosa”, ejemplificó la directora.

En relación con la temática, precisó Vega que “las esclavitudes son varias. La que nos parece que más se interpone entre cada una de las personas es la esclavitud de la tecnología en todas las edades. Ese sería el cierre, fuimos transmutando las esclavitudes y es el lenguaje que queremos transmitir. El grupo en sí es importante porque están el Creative Dance y el Ballet Conciencia, con varios invitados. Estamos hablando con Carlos Casalla porque nos vendría muy bien música en vivo para un enlace, pero todos estamos con muchas actividades y se hace muy difícil congeniar ensayos”, justificó.

Pero la base está. “Mi grupo es el Creative Dance y dentro de esa semilla hay una experiencia, el Ballet Conciencia, que por lo general no baila nada muy divertido (risas). Buscamos la veta de querer contar las cosas de determinada manera. Cosas que pasan y suceden. En escena, quizás hay niñas de 7 años y gente de 50 y algo”, sonrío Vega, ya que hablaba en relación a ella misma. “Fueron distintos lenguajes que fuimos encontrando”.

Libertad versus cadenazos

De manera quizá previsible, “como hablamos de las esclavitudes, empezamos con afro jazz, un tema de Charlie Mingus que se llama Freedom y se escuchan cadenazos”, enumeró la bailarina. “La búsqueda empezó por ahí y fuimos transmutando: en las primeras épocas estaban las esclavitudes frente al dinero, los vicios o los cabarets y eso lo podemos trabajar desde el jazz, que metodológicamente muestra eso. Luego, nos metemos en Latinoamérica y en la esclavitud de la pobreza, que además trae el hambre, la desidia, la codicia y un montón de cosas. Por ejemplo, un pueblo pobre es muy manejable por algunas personas que conocemos bien”, señaló, no tan enigmática.

Tales manipulaciones “pasan mucho en Latinoamérica, por eso la canción de Calle 13 nos parece muy apropiada. Después pasamos a la esclavitud de la mujer, con lo empoderada que está con los cambios que hubo en los últimos años... Ahí hay una parte flamenca y en la última, nos metimos en lo más mundano, en las obsesiones y en las redes sociales, que empezaron por ser algo muy fructífero y elocuente, tanto en imágenes como en sonidos pero se han convertido en algo obsesivo, con algunas particularidades como la exposición de lo íntimo, que es muy contundente en cualquier caso: mi abuela, mi nene, mi sobrinita y todos... Es una esclavitud que también se nota más en el mundo adolescente, con las obsesiones por el cuerpo y demás”, cuestionó Vega.

Sobre el final, “pasamos a la tecnología. La idea es cómo volver a encontrarnos, a mirarnos, a ver si estamos ahí o no, si nos ayudamos o no, si somos colaborativos pero te suelto la mano… Lo hacemos con danza que tiene bastante entrega. Obviamente, yo trabajo con todo tipo de bailarines: gente que baila mucho, que baila muy, muy bien con muchos detalles técnicos y otras personas que recién empiezan pero tienen un caudal muy lindo para compartir en una misma escena”, describió.

Ante esa diversidad, “el desafío es unirlos, enlazarlos. Tengo la colaboración de tres de mis profesoras (Manuela Ruarte, Guiliana Boock y Glennis Álvarez) que siempre me acompañan y también están vinculadas. Más que nada, les di el guión porque con el tema del video-danza, empecé a estudiar los guiones de las coreografías... Pero con la pregunta de cómo lo haría cada una, porque sus ideas para mí son muy importantes. También, diferenciar la realidad de la fantasía y cómo vincularlas con lo que tenemos y somos”, aclaró.

A la narración a través del movimiento de los cuerpos, se sumarán imágenes. “Por eso decimos que es transmedia… Muchas imágenes que contemplan la danza y la danza a su vez, contempla la imagen. Por eso vamos a valernos en algunos segmentos de cosas interesantes que fuimos encontrando en nuestras búsquedas. Si bien yo no pinto, soy muy plástica y también me lleva mucho la fotografía de Hernán Villar. Entonces, todo eso tiene contundencia porque traspasamos ciertos límites o umbrales, pero no nos sentimos incómodos. Puede ser que guste más o menos pero nos sentimos cómodos ahí”, proclamó Vega. Habitante del tránsito entre territorios.

Secuencias cambiables

Hay que tener en cuenta que estaremos frente “a una propuesta de espectáculo”, aclaró Mónica Vega. “El cierre de mitad de curso lo hicimos este sábado en La Llave, con todo el centro cultural Avivarte. Hubo mucha gente, hicimos tres funciones estuvo muy bueno y salió muy bien, con los grandes, los chiquitos y todos los estilos de danza que se hacen en Avivarte: el teatro musical de Analía Cogliati y otras experiencias. Esa fue la muestra de alumnos, este es un espectáculo, inclusive trabajamos con una vestuarista que nos ayudó con la investigación y nos dijo qué teníamos que usar, cuándo y dónde. También hay fotografía de Hernán Villar, que siempre nos acompaña y en la pantalla, vamos a compartir algunos trabajos de los que venimos haciendo”.

Si bien no está anunciada como bailarina, Vega estará sobre el escenario. “En secreto sí, pero muy en secreto porque estaré camuflada. Es una pequeña intervención como para estar presente y acompañar a las y los bailarines”. Por otro lado, “la idea es filmar la obra porque tenemos intención de estar dentro del Instituto Nacional del Teatro y tener una ruta para hacer una gira. Como esta obra tiene escenas que se pueden cambiar de lugar y tener un seguimiento diferente, mi idea es que puedan llevarse dos capítulos a un lugar o tres a otros, según quiénes sean los que vayan a verla y quiénes los que puedan viajar. Salvo la secuencia introductoria, se puede seguir con distintas secuelas”, ilustró Vega.

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