Wisky no tiene legitimidad para cuestionar a ningún trabajador

El diputado nacional de Cambiemos, Sergio Wisky, vomitó declaraciones llenas de odio en las que atacó a dirigentes sindicales y trabajadores: "ponen palos en la rueda", "no defienden a los trabajadores", "cuidan su quintita". Se trata de acusaciones prejuiciosas y profundamente ideológicas que se enmarcan en la campaña sucia y la violencia discursiva desatada por el presidente Mauricio Macri.

Las afirmaciones del diputado son una provocación que se enmarca en una búsqueda sistemática del macrismo: instalar un clima de campaña casi bélico a través de falsos antagonismos.

Wisky no hace más que repetir maquinalmente las "verdades macristas": el trabajador es un costo a reducir, los dirigentes sindicales una clase a eliminar y el trabajo una dimensión en la que los dueños del capital/patronal someten a quienes trabajan. Por eso la principal propuesta que presenta Juntos por el Cambio, el nuevo nombre del macrismo, es la reforma laboral que exige el FMI.

La verdad es que Wisky carece de legitimidad para cuestionar a nadie. Y menos a los representantes que los trabajadores de esta provincia eligen para que combatan políticas como las que impulsa Macri. Este diputado nacional es un levantador de manos furtivo para aprobar leyes que corroen los derechos de los trabajadores y de los sectores vulnerables: votó afirmativamente el saqueo a jubilados de 2017, pero se opuso al proyecto para declarar la Emergencia Laboral y freno a los despidos de 2016; en abril de este año, formó parte de los diputados que voltearon la exención de impuesto a las ganancias para jubilados y pensionados.

Wisky es una expresión marginal de un proyecto político que la inmensa mayoría de los rionegrinos rechaza. Para ponerlo en números: en la última elección provincial, hace apenas tres meses, los representantes de Macri en Río Negro obtuvieron el 5.5% de los apoyos. Cualquier sondeo serio registra una imagen negativa del presidente en torno al 70% en nuestra provincia.

Wisky es un "correveidile" de Marcos Peña, cuya principal marca como dirigente político es haber sido incapaz de completar su mandato como intendente de El Bolsón. Y para ese fracaso no tiene excusas: no fueron sindicalistas ni peronistas quienes precipitaron su renuncia, sino su propia impericia y una feroz interna entre...radicales. Y después hablan de instituciones y República.

Pablo Barreno - Legislador electo / Secretario General CTA Zona Atlántica / Secretario General SITRAJUR 1ra. Circunscripción Judicial

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