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11/07/2019

Mejoran técnica para producir un antídoto contra picadura del escorpión  

Mejoran técnica para producir un antídoto contra picadura del escorpión   
Los investigadores argentinos al lado del busto del doctor Vital Brazil, uno de los pioneros de los antivenenos en el mundo.

Investigadores de la UBA y del Malbrán constataron que “ordeñar” en lugar de recolectar el veneno de ejemplares que se sacrifican mejora el proceso de producción del antiveneno. El arácnido pica cada año a 8.000 argentinos y causa dos muertes.

Científicos de la UBA y del Malbrán comprobaron que “ordeñar” ejemplares puede ser el mejor modo para obtener el veneno necesario para producir un antiveneno o antisuero para la picadura potencialmente letal del escorpión o alacrán Tityus trivittatus. De amplia distribución en casi todas las provincias del centro y norte del país, incluyendo el sur de la provincia de Buenos Aires, se calcula que este arácnido pica cada año a 8.000 personas y causa dos muertes.

“El escorpionismo (o alacranismo) es un problema sanitario que está incrementándose en Argentina. La prevención de las picaduras es la mejor estrategia, pero, al mismo tiempo, es importante mejorar la producción de antivenenos en nuestro país para tratar a los pacientes”, afirmó a la Agencia CyTA-Leloir el doctor Adolfo de Roodt, de la Primera Cátedra de Toxicología de la Facultad de Medicina de la UBA y responsable del Laboratorio de Toxinopatología del Centro de Patología Experimental y Aplicada de esa facultad.

Las toxinas del escorpión son particularmente peligrosas en ancianos, niños y pacientes con hipertensión, cardiopatías, diabetes y otras condiciones crónicas.

El antiveneno se produce inoculando dosis bajas de veneno del alacrán a equinos para que produzcan anticuerpos. Posteriormente, se les extrae sangre y tras la aplicación de técnicas de laboratorio, del plasma del equino se aíslan anticuerpos a partir de los cuales se obtienen unos fragmentos, llamados F(ab´)2, que se unen al veneno y lo neutralizan.

Pero el cuello de botella de ese proceso puede ser la obtención del veneno de escorpión, una tarea difícil porque en Argentina son menos abundantes que en latitudes más cálidas. La técnica más difundida y usada por productores en el mundo consiste en sacrificar al escorpión, cortar el segmento que contiene a las glándulas productoras de veneno (llamado telson) y extraer todo su contenido.

Sin embargo, en un trabajo publicado en la revista “Toxicon”, de Roodt y sus colegas comprobaron que el veneno “ordeñado” del escorpión mediante estimulación eléctrica con electrodos tiene mayor pureza y potencia. Y con la ventaja de que se conserva la vida del arácnido, por lo que puede ser aprovechado para producciones posteriores.

El escorpión Tityus trivittatus pica cada año a 8.000 argentinos y causa dos muertes.

Los investigadores compararon 26 lotes de veneno obtenidos mediante 6.900 procedimientos basados en la técnica mecánica y 37 lotes provenientes de 6.900 “ordeñes” eléctricos. “El veneno de los últimos lotes producía una inmunización más rápida de los equinos, con una potencia neutralizante 100% mayor respecto a la potencia histórica”, destacó de Roodt, quien también integra el Instituto Nacional de Producción de Biológicos de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos G. Malbrán”, que depende del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación (MSAL).

“Además de la producción de antiveneno, es importante educar a la población para prevenir picaduras y capacitar a los equipos de salud en su tratamiento”, concluyó de Roodt.

Según la página web del ANLIS, el escorpión Tityus trivittatus habita en ámbitos urbanos, como galerías subterráneas, sótanos, cañerías, túneles, oquedades de paredes y lugares de características parecidas; y su picadura produce un intenso dolor agudo en el sitio del cuerpo afectado y en ciertos casos, la muerte.

Del avance también participaron Laura Lanari, Rodrigo Laskowicz, Silvana Litwin, Leandro Calderón, José Dokmetjian, Jorge Dolab, Emiliano Lértora, del Instituto Nacional de Producción de Biológicos del Malbrán; y Carlos Damin, Néstor Lago y Vanessa Costa de Oliveira, de la Facultad de Medicina de la UBA. (Fuente: Agencia CyTA-Fundación Leloir)

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