Editorial
25/06/2019

Contra el tráfico ilícito y el abuso de drogas

Desde 1987, cada 26 de junio se conmemora el Día Internacional contra el Tráfico Ilícito y Abuso de Drogas, con la intención de reforzar la acción y la cooperación, con el fin de alcanzar una sociedad libre del consumo de drogas. Aquel año se celebró la Conferencia Internacional sobre Tráfico Ilícito y Abuso de Drogas. En tanto, en 2009 se aprobó la Declaración Política y Plan de Acción sobre Cooperación Internacional hacia una Estrategia Integral y Equilibrada contra el Problema Mundial de las Drogas.

En el texto en cuestión, se definieron las medidas que se iban a tomar y los objetivos que se pretendían cumplir por parte de los Estados, antes de 2019. En aquella ocasión, se puntualizó que “hace un siglo (en 1909) se producían más de 40.000 toneladas de opio. Hoy esta producción se ha reducido en tres cuartas partes, para cifrarse en 10.000 toneladas, y se concentra en la zona sur de Afganistán”. Por otro lado, “el cultivo de coca en los Andes ha disminuido casi un quinto desde hace 10 años (1999)”.

Según el informe, “en ambas regiones los cultivos ilícitos se encuentran en zonas infestadas por grupos armados que protegen e incluso promueven el tráfico de drogas. En los últimos 10 años hemos aprendido antes de nada qué debe hacerse para reducir el cultivo de drogas: a) restablecer el control gubernamental sobre el territorio, para restablecer la seguridad; y b) promover el desarrollo a fin de erradicar la pobreza, y no solo las drogas. De hecho, la rápida reducción del cultivo de opio en el Triángulo de Oro en el último decenio (de 190.000 a 30.000 hectáreas) se basó en dos pilares: el crecimiento y la estabilidad”.

Admitía la Declaración que “poner coto a un problema no es lo mismo que resolverlo. Cada año los mercados mundiales siguen recibiendo una oferta de 1.000 toneladas de (equivalente de) heroína, otras 1.000 toneladas de cocaína y un volumen indeterminado de marihuana, resina de cannabis y drogas sintéticas. Así que todavía queda mucho por hacer”. Obvio.

Por el lado de la demanda, las estadísticas “confirman que la adicción a drogas ilícitas se ha estabilizado en todo el mundo desde hace algunos años. La demanda de algunos tipos de drogas y/o en algunas partes del mundo está disminuyendo, pero en otras está aumentando. Los controles internacionales han limitado el número de personas que consumen drogas ilícitas a una pequeña fracción de la población adulta mundial, mucho menor que la de quienes consumen otras sustancias adictivas, como el tabaco y el alcohol”.

Según el texto, “los pujantes mercados de la droga que se registraron a principios y fines del siglo XX han sido domesticados, pero sin duda no están en bancarrota”. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) colabora con los gobiernos para hacer de la salud el eje de la fiscalización de drogas, “de modo que los adictos se pongan en manos de médicos, y no de policías. En la etapa que tenemos por delante se precisa un compromiso mayor con la prevención, el tratamiento y la reducción del daño de forma integrada, y no excluyente”.

En otro documento que data de 2016, la ONU propuso recomendaciones para reducir la oferta y la demanda, así como para mejorar el acceso a medicamentos controlados y restringir su desvío al mercado ilegal. La problemática se vincula con los derechos humanos, los jóvenes, los niños, las mujeres y las sociedades en su conjunto.

Para la comunidad internacional son problemas incipientes las nuevas sustancias psicoactivas, el fortalecimiento de la cooperación internacional y la búsqueda de vías alternativas de desarrollo en aquellos sitios donde el tráfico ilícito implica importantes movimientos económicos. El texto destaca la importancia de que existan políticas y prácticas condenatorias a nivel nacional para los delitos relacionados con las drogas, además de fomentar la prevención y el tratamiento.

El tema para 2019 es “Salud para la justicia, justicia para la salud”, conceptos que se consideran “dos caras de la misma moneda para abordar los problemas de las drogas”. Según la UNODC, una respuesta efectiva al problema requiere instituciones de justicia penal, salud y servicios sociales que sean inclusivas y responsables para poder ofrecer soluciones integrales, en línea con las convenciones internacionales sobre control de drogas, los derechos humanos y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Asimismo, la UNODC alienta a todas las personas, a las organizaciones sin fines de lucro, al sector privado y a los Estados a participar en su campaña a través de las redes sociales para conmemorar la jornada. Su invitación: ¡Participa en la lucha contra el uso ilícito de las drogas! La exhortación no está de más, pero los esfuerzos individuales deben ampararse en políticas públicas integradas.

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