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11/06/2019

Perros adiestrados para tratar a pacientes en Camino Abierto

Perros adiestrados para tratar a pacientes en Camino Abierto
Germán en su rol de adiestrador.
Por: Susana Alegría

Hace muy poco tiempo que en nuestra ciudad se ha comenzado a trabajar en intervenciones asistidas con animales dentro del sistema de salud. Paula Olivera y Ana Richter, ambas psicólogas, son parte de El Punto IAA y El Cordillerano compartió uno de los talleres que iniciaron en Centro Cultural Camino Abierto, que depende de Salud Mental Comunitaria del Hospital de Bariloche.

Olivera, quien pertenece además al Proyecto Salta Violeta, previamente había hecho un taller de intervenciones con niños pacientes con trastornos del espectro autista, en un lugar que habían alquilado para tal fin.

Camino Abierto está ubicado en la calle Misiones 75 del barrio Ñireco y hasta allí llegaron con tres integrantes del equipo muy especiales, Konno, Bon y Rita.

“Comenzamos hace dos meses en un principio con visitas al taller de radio para que la gente se familiarice con la presencia de perros en la institución”, contaron.

Richter es barilochense, pero hasta hace muy poco vivió en Estados Unidos y Olivera residía en Buenos Aires y se mudó a Bariloche, así ambas coincidieron en lo que realizan y decidiendo unirse.

“Nos dimos cuenta que teníamos una filosofía muy similar en el abordaje del trabajo con perros” y así comenzaron a juntarse para entrenar y que sus mascotas sociabilicen entre sí, esto fue en marzo de este año.

Konno recibió los entrenamientos necesarios para adquirir las certificaciones específicas de Perros de Terapia y un entrenamiento básico de buen ciudadano, “trabajábamos con él en la Corte de Menores de Miami haciendo acompañamiento a los jóvenes que estaban judicializados”. Con la presencia del perro se generaba un espacio de mayor bienestar y tranquilidad ante una situación tan estresante como la que atravesaban.

También visitaba una clínica de rehabilitación de adultos, recorría las habitaciones realizando actividades. “Los pacientes esperaban a Konno semana tras semana generando vínculos muy fuertes” eso también les sucedía a las personas que trabajaban en el centro de salud.

Bon pertenece a la Red TACA (Terapia Asistida con Animales) de Buenos Aires, “allá hay equipos de perros trabajando en hospitales públicos, por ejemplo en el Moyano están hace 14 años, también en el Udaondo, nosotros estuvimos a cargo del servicio de emergencia psiquiátrica del Alvear durante el 2010 y el 2013” dijo Olivera. Además integraba el equipo Salta Violeta que está más abocado a educación.

Cuando llegó a Bariloche con sus mascotas vio la forma de comenzar a implementar esta clase de servicios, “ya con Bon hacía trabajo en consultorio y en estos últimos dos años de la mano de la fundadora de Salta Violeta llegó a nuestro país el sistema para certificarlo, proceso en el cual está todavía Rita”. Es decir que ya pronto estará inscripta en la red oficial nacional e internacional, con la documentación necesaria para entrar a asistir en hospitales y sanatorios.

Al intercambiar información de actividades y proyectos que se desarrollan actualmente en Estados Unidos, ambas vieron que aquí hay mucho camino por recorrer aún. “Allá se da mucho peso al efecto terapéutico que tiene la presencia de un animal en la vida de una persona enferma” aclaró Ana.

Paula Olivera junto a Martín D. Pascual están trabajando en la formación de nuevos guías para contar con más perros y ampliar las tareas que desarrollan.

Poco a poco están tratando de generar trayectorias formativas, “es decir que la gente que nunca tuvo acercamiento o conocimiento de qué se trata esto, pueda empezar a formarse, damos una charla gratuita informativa y luego el curso introductorio, algunas personas quisieron probar a sus perros y comenzaron a entrenar”.

La idea es repetir esta clase de cursos para todas aquellas personas interesadas en participar con sus mascotas, no hay un tope de edad ni razas en especial, “los perros aprenden siempre, lo que sí hay es una evaluación previa porque nosotros sabemos que hay muchos que se pueden preparar y otros no, condiciones naturales que trae cada uno dependiendo de su carácter”.

Aquellos perros que tienen buen vínculo con las personas, con otros animales y se saben manejar bien en espacios cerrados, se diría que tiene predisposición para el entrenamiento futuro. Los interesados pueden contactarse con en El Punto IAA en Facebook o al teléfono +54 9 294 591-8639.

En Camino Abierto

La primera visita fue para comenzar a crear vínculos con los integrantes de la institución y que se vayan acostumbrando a su presencia en las distintas aulas y talleres.

Germán fue uno de los que se animó a un segundo contacto de adiestramiento, mostrándose muy feliz por los logros obtenidos. “Yo alquilo y no me permiten tener mascotas, desde chico siempre tuve y esta experiencia de enseñarles fue hermosa”, dijo.

Al hablar sobre la gente que tiene a sus perros atados con cuerdas o cadenas en sus patios comentó, “es cortarles la libertad, como encerrar a cualquier persona o ser vivo que habite la tierra, es preferirle adiestrarlo y enseñarle su espacio y su lugar”.

“Hay que entender a los animales, empecé el taller con mucho miedo de no saber qué hacer pero terminé muy emocionado, sentir que estoy haciendo las cosas bien con respecto a algo nuevo me parece hermoso”.

IAA

Las Intervenciones Asistidas con Animales se basan en la interacción y vínculo entre una persona y un animal para la consecución de unos objetivos terapéuticos, sociales, educativos.

Los beneficios son muy amplios, como el incremento de la atención y la concentración, ya que la mascota se convierte en su centro de interés. Una persona que presenta déficit de atención puede trabajar concentrado durante más tiempo junto a un perro, por ejemplo.

Sube el estado de ánimo. Un perro o un gato suelen aportar alegría cuando nos relacionamos con ellos. Aumento de la actividad física en paseos y juegos.

Creación de vínculos: la presencia de un perro puede influir de forma positiva en la comunicación y la cohesión entre los miembros de un grupo.

Mejora de las habilidades sociales: La relación que se establece entre la persona y la mascota contribuye a la mejora de sus relaciones sociales, además de la responsabilidad que supone cuando le hacemos que se encargue de ella. En el caso de usuarios, que tienen dificultades para el contacto afectivo, el trabajo se focaliza mucho hacia las habilidades sociales. La interacción con la mascota ayuda al usuario a conocer sus emociones y a poderlas expresar.

Reduce la agresividad y el estrés, porque un ambiente que cuente con la presencia de un perro de terapia resulta más cálido y tranquilizador, ya que el perro no lo va a juzgar ni a corregir, sino que es un recurso que sirve para trabajar en su beneficio. Además, cuando comprueba que puede responsabilizarse de una mascota, mejora su autoestima, máxime si es recompensado por ello.

La disminución de la impulsividad, mejora de la autodisciplina y del respeto por las normas sociales: debe esperar su turno dentro de un grupo para acariciar o peinar a la mascota o que tenga que seguir unas instrucciones para hacerlo, permite trabajar el seguimiento de normas, o las autoinstrucciones cuando trata de enseñar algo al perro. Mejora el trabajo en equipo.

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