Editorial
04/06/2019

Basta de contaminar el aire

La especie humana es a la vez obra y artífice de su medio ambiente. De éste recibe su sustento material y en consecuencia, también es origen de su desarrollo intelectual, moral, social y espiritual. En el larga y tortuoso proceso de su evolución, la humanidad llegó a una etapa de notable aceleración en la ciencia y la tecnología, que le otorga un inconmensurable poder de transformar el medio ambiente.

Esa potestad no tiene precedentes en cuanto a sus innumerables maneras y su escala. Al advertir la magnitud que adquirió y puede adquirir en el futuro dicha transformación, la ONU entendió que la protección y el mejoramiento del medio ambiente son fundamentales, ya que afectan al bienestar de los pueblos y al desarrollo económico. En consecuencia, hoy se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente.

Se instituyó la celebración para ampliar las bases de la opinión pública en cuanto a su información y que como consecuencia, las conductas de los individuos, las empresas y las sociedades se inspiren en nuevos sentidos de responsabilidad, en dirección a la conservación y mejoramiento del medio ambiente. La jornada se instituyó en 1974 y en la actualidad, se convirtió en una plataforma de divulgación con amplia repercusión en buena parte del planeta.

En su versión 2019, la ONU exhorta a unirse “por un planeta sin contaminación del aire”, ya que cada Día Mundial del Medio Ambiente se centra en un tema específico. No es que se puedan contaminar los suelos o los mares, se trata de llamar la atención sobre un asunto ambiental particularmente apremiante. En Bariloche contamos con las bendiciones de los vientos, los bosques y el lago, pero la contaminación en cuestión afecta a millones de personas a escala planetaria.

El país anfitrión para las actividades que se previeron para hoy es China, donde conocen de primera mano las consecuencias del problema. El objetivo consiste en considerar los cambios que pueden practicarse en el día a día para reducir la contaminación del aire que genera la humanidad en su conjunto. La intención es eliminar de forma progresiva la contribución individual al calentamiento global y en consecuencia, detener sus perniciosos efectos sobre la salud humana y el bienestar del planeta.

Entender los diferentes tipos de contaminación puede ayudar a tomar medidas que mejoren el aire que respira la humanidad. En ocasiones no se puede apreciar, pero la contaminación atmosférica está presente en todas partes. Nueve de cada 10 personas a nivel global están expuestas a niveles de contaminación que superan los niveles de seguridad que señala la Organización Mundial de la Salud (OMS). Hay que actuar ya.

Según difundió la ONU, la principal fuente de contaminación en el ambiente de las casas es la quema en sus interiores de combustibles fósiles, madera y otros combustibles de biomasa, tanto para cocinar como calentar y encender fuegos. Cada año, alrededor de 3,8 millones de muertes prematuras tienen como causa la contaminación del aire interior. La gran mayoría se produce en los países que están eternamente en vías de desarrollo.

En otro orden, en muchos países la producción de energía es una fuente importante de contaminación del aire. Las centrales eléctricas que queman carbón son un emisor inadmisible a esta altura de las circunstancias, mientras que la persistencia de la generación a partir de diésel es una preocupación creciente en zonas que todavía no están conectadas a las redes eléctricas. Fue el caso de Villa La Angostura hasta no hace mucho.

Por su parte, el sector del transporte representa casi un cuarto de las emisiones de dióxido de carbono en relación con la energía, una proporción que a pesar de todos los llamados de atención de la ciencia, va en aumento. Las emisiones que provienen del transporte se relacionan con casi 400 mil muertes prematuras. Por el lado de la agricultura, las dos fuentes principales de contaminación son el ganado -produce metano y amoníaco- y la quema de residuos agrícolas.

Un país como Argentina debe saber que alrededor del 24 por ciento de todos los gases de efecto invernadero que se emiten en el mundo, proviene de la agricultura, la silvicultura y otros usos del suelo. Por otro lado, la quema de residuos a cielo abierto y los desechos orgánicos en los vertederos liberan a la atmósfera dioxinas nocivas: furanos, metano y carbono negro. A nivel mundial, se estima que 40 por ciento de los residuos se quema al aire libre, un problema que resulta más grave en las regiones que se están urbanizando y en los países en desarrollo. No hace falta recordarlo en los barrios cercanos al vertedero de Bariloche, sobre todo en temporadas estivales. La contaminación del aire no es un problema tan lejano.

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