Editorial
30/05/2019

Convertirse en visitantes responsables para celebrar el ecoturismo

Hoy se celebra en la Argentina el Día del Ecoturismo. La jornada se instituyó en 2003 en homenaje a Francisco Moreno. Precisamente, un 31 de mayo se produjo su nacimiento, en 1852. Hace 16 años, se promulgó la Ley 25.846 que estableció la efeméride, como manera de realzar una práctica relativamente difundida en este país, con paisajes e itinerarios muy aptos para su desarrollo.

En términos históricos, el concepto “ecoturismo” comenzó a acuñarse tres décadas atrás y es objeto de gran debate en cuanto a los alcances concretos de la definición. En la actualidad, en general se considera que el ecoturismo representa una opción viable para la conservación del patrimonio natural y cultural de los pueblos, mientras en forma simultánea fomenta el desarrollo económico sustentable.

Sus principios suponen el respeto por la cultura del país anfitrión, la minimización del impacto negativo que causa la actividad turística y el apoyo a los derechos humanos. En términos nacionales, se considera que al contar con una variedad de paisajes considerables y varios entornos naturales que no sufrieron variaciones sustantivas, la Argentina es un destino de privilegio que atrae no solo a los visitantes nacionales, sino también a los extranjeros.

En 2002 se llevó a cabo en Canadá la Cumbre Mundial de Ecoturismo. Allí se discutió sobre su política y planificación, en particular sobre planes, políticas y programas a escala local, nacional e internacional. Las deliberaciones también giraron en torno a la integración de políticas en planes de desarrollo sustentable, planificación territorial, uso de parques naturales y áreas protegidas, equilibrio entre desarrollo y conservación, programas y financiación para ecoturismo y desarrollo de recursos humanos.

Los especialistas consideran que en la práctica se presenta un problema para diferenciar al turismo ecológico de otras modalidades. Además, suele suceder que la mayoría de los turistas realizan en sus viajes actividades de ecoturismo con otras que no tienen nada de ecológicas. Por otro lado, algunos gobiernos y empresas tratan el ecoturismo como equivalente a otras clases de turismo que se desarrollan en la naturaleza. Por ejemplo, el turismo de aventura, el sol y la playa, acampar, pescar o desarrollar cualquier actividad turística de convivencia con la naturaleza, no necesariamente implica ecoturismo.

La Organización Mundial del Turismo y el Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas difundieron diversas publicaciones en las cuales además de aportar su definición de ecoturismo, plantean recomendaciones de políticas públicas y buenas prácticas para que sea sostenible. En general, reconocen que el término admite un doble significado que por una parte, refiere a un concepto que obedece a un conjunto de principios y por otra, hace referencia a un segmento de mercado.

El ecoturismo es un subcomponente del campo del desarrollo sostenible, una forma de turismo que se centra en la naturaleza y que se caracteriza por orientarse fuertemente a la sostenibilidad. Se basa en siete componentes: contribuye a la conservación de la biodiversidad; sostiene el bienestar de la población local; incluye una experiencia de aprendizaje e interpretación; involucra la acción responsable por parte de turistas y de la industria turística; se ofrece primordialmente a grupos pequeños a través de pequeñas empresas; requiere el consumo más bajo posible de recursos no renovables y enfatiza la participación local, la propiedad y la oportunidad de negocios para la población rural.

En la Argentina, la Administración de Parques Nacionales estimula el concepto de visitantes responsables, noción que tiene que ver con las áreas protegidas y el objetivo de visitarlas sin riesgos y con responsabilidad. Para ayudar a conservar la biodiversidad, la entidad exhorta a seguir ciertas pautas de comportamiento, entre ellas, informarse en las portadas y centros de visitantes al ingresar a los Parques Nacionales y reservas naturales.

No se debe ingresar a éstos con mascotas, porque los perros y gatos son especies exóticas que alteran el comportamiento de la fauna nativa. Además, siempre hay que consultar el estado de las rutas, los senderos y el pronóstico del clima, junto con respetar la velocidad máxima permitida y prestar atención a la cartelería durante todo el recorrido. Como bien sabemos, no hay que salir de los senderos señalizados.

El visitante responsable no debe producir ruidos molestos ni extraer plantas ni piedras. Es menester mantener una distancia prudencial a la hora de observar a los animales, sin alimentarlos ni perseguirlos. No menos importante es considerar los derechos de los demás visitantes a disfrutar de los espacios compartidos y recordar que se transita por un área agreste, es decir, la caída de árboles y ramas es frecuente. Por último, hay que regresar del área protegida con los residuos que se generaron y depositarlos en los contenedores que están habilitados a esos fines.

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