Editorial
21/05/2019

Menos biodiversidad, peor alimentación y menos salud

Si bien puede decirse que cada vez existe más conciencia sobre la importancia de preservar y recuperar la diversidad biológica, ya que es un bien común de gran valor para las generaciones presentes y futuras, en los hechos el número de especies disminuye a un ritmo acelerado como consecuencia del accionar humano. Con la ratificación de 196 países, el Convenio sobre Diversidad Biológica es el instrumento internacional que específicamente, proclama “conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos”.

A raíz de la importancia que debería adquirir en el ámbito educativo y la conciencia general la aplicación del Convenio en todos los niveles, se proclamó al 22 de mayo -fecha en que se aprobó el texto- el Día Internacional de la Diversidad Biológica, cuya observancia se estableció en 2000. En su versión 2019, la jornada pone el acento en la relación que existe entre la biodiversidad, la alimentación y la salud.

Ocurre que en la actualidad y en general, la humanidad tiene acceso a una mayor variedad de alimentos de la que pudieron disfrutar las generaciones precedentes. Sin embargo, a pesar de que la oferta se volvió más diversa en muchos lugares del mundo, la dieta mundial en su conjunto, es decir, aquello que realmente la gente come, tiene a homogeneizarse y esa uniformidad se erige en un peligro.

De ahí que sea necesario resaltar a la biodiversidad como la base de la alimentación y la salud, “como catalizador clave para transformar los sistemas alimentarios y mejorar la salud de los seres humanos”, según resaltó la ONU. El objetivo es impulsar el conocimiento y concientizar sobre la estrecha dependencia que existe entre los sistemas de producción de alimentos, la nutrición y la salud por un lado, con la biodiversidad y los ecosistemas saludables por el otro.

Con la consigna “Nuestra biodiversidad, nuestra alimentación, nuestra salud”, la intención es celebrar la diversidad que ofrecen los sistemas naturales para la existencia humana y el bienestar en la Tierra. Al mismo tiempo, la problemática se relaciona íntimamente con el logro de algunos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), como la mitigación y adaptación al cambio climático, la restauración de los ecosistemas, el agua limpia y el hambre cero, entre otros.

La cosa va en serio. En los últimos 100 años, más del 90 por ciento de las variedades de cultivos desaparecieron de los campos de los agricultores. La mitad de las razas de muchos animales domésticos ya no existen y las 17 principales zonas de pesca a escala planetaria sufren sobreexplotación. En conjunto, alrededor de un millón de especies de animales y plantas están en peligro de extinción y muchas podrían desaparecer en tan solo décadas.

De no desacelerar o revertir el ritmo de la destrucción, estaremos frente a una amenaza de dimensiones sin precedentes en la historia de la humanidad. La variedad local de los sistemas de producción de alimentos también corre el riesgo de desaparecer, incluidos los conocimientos que poseen los pueblos indígenas o las comunidades locales. No se trata de un simple pronóstico: el declive hace que la biodiversidad agrícola tienda a desaparecer y con ella, corren idéntica suerte el conocimiento vital de la medicina tradicional y los alimentos locales.

Otra de las grandes preocupaciones tiene que ver con la pérdida de dietas diversificadas, fenómeno que se relaciona directamente con enfermedades o factores de riesgo para la salud, como la diabetes, la obesidad y la desnutrición. Su multiplicación ratifica los vínculos que existen entre la biodiversidad, los ecosistemas y sus beneficios para la salud del ser humano.

Quizás haga falta recordar que diversidad biológica o biodiversidad, es el término con que se designa a la amplia variedad de seres vivos que existen sobre la Tierra y los patrones naturales que conforma. La biodiversidad que observamos hoy es el fruto de miles de millones de años de evolución que se moldeó a través de procesos naturales pero también y cada vez más, por la influencia del ser humano.

Esa diversidad forma la red vital de la cual la humanidad forma parte y también, depende. Con frecuencia, se entiende por diversidad a la amplia variedad de plantas, animales y microorganismos que existen. Hasta hoy, se identificaron 1,75 millones de especies, en su mayor parte criaturas pequeñas, como los insectos. Los científicos reconocen que en realidad hay cerca de 13 millones de especies, si bien las estimaciones varían entre 3 y 100 millones. Es esa combinación de formas de vida y sus interacciones mutuas con el resto del entorno, la que hizo de la Tierra un lugar habitable y único para los seres humanos. ¿Se entiende?

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