Editorial
14/05/2019

Pese a todo, la familia

El Día Internacional de las Familias se celebra el 15 de mayo de cada año para crear conciencia sobre el papel fundamental que cumplen en la educación de los hijos desde la primera infancia. También, se trata de llamar la atención sobre las oportunidades de aprendizaje permanente que existen para los niños, las niñas y los jóvenes. Si bien el concepto se transformó mucho en las últimas décadas, aún la familia persiste como núcleo básico de la sociedad.

Su evolución va de acuerdo a diversas tendencias globales y a los cambios demográficos pero la jornada que hoy se realza brinda la oportunidad de reconocer, identificar y analizar cuestiones sociales, económicas y de otras índoles que afectan a su desarrollo. Las múltiples actividades que se concretarán hoy en diferentes ámbitos, tendrán como objetivo fomentar y favorecer el mantenimiento y la mejora de la unidad familiar.

Desde la ONU, en 2019 se pone el foco sobre las familias y las políticas familiares como elemento esencial para el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 13, que refiere a la Acción por el Clima. En particular, a título de fundamento, afirma el ODS en cuestión que no hay país en el mundo que no haya experimentado los dramáticos efectos del cambio climático. Las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando y hoy son un 50 por ciento superiores al nivel de 1990.

Por otro lado, el calentamiento global provoca cambios permanentes en el sistema climático, cuyas consecuencias pueden ser irreversibles si no se toman medidas urgentes ahora. En efecto, las pérdidas anuales promedio solo a raíz de los tsunamis, ciclones tropicales e inundaciones alcanzan los cientos de miles de millones de dólares y exigen inversiones de unos 6.000 millones anuales solo en gestión del riesgo de desastres.

En particular, el Día Internacional de la Familia 2019 brinda especial atención a la meta 13.3 que apunta a mejorar la educación, la sensibilización y la capacidad humana e institucional en relación a la mitigación del cambio climático, la adaptación a sus consecuencias, la reducción de sus efectos y alerta temprana. Asimismo, la meta 13.1 habla de fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos que se relacionan con el clima y los desastres naturales en todos los países.

En tanto, la meta 13.2 apunta a incorporar medidas relativas al cambio climático en las políticas, estrategias y planes nacionales. La que sigue impele promover mecanismos para aumentar la capacidad para la planificación y gestión eficaces en relación con el cambio climático en los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en eternas vías de desarrollo, con particular hincapié en las mujeres, los jóvenes y las comunidades locales y marginadas.

La conmemoración que nos ocupa data de 1994 cuando precisamente, se instituyó el Año Internacional de la Familia. En esa ocasión, la intención del organismo internacional fue “dar a conocer la importancia de las familias, promover el conocimiento de las tendencias socioeconómicas y demográficas que afectan a las familias y alentar los esfuerzos encaminados a hacer frente a los problemas que repercuten en la situación de la familia”.

En verdad, cuántos de los problemas que padecemos en la actualidad como sociedad se resolverían si existieran políticas de apoyo al fortalecimiento familiar. En una de sus resoluciones, la Asamblea General de la ONU observó que las disposiciones que se relacionan con la familia y que figuran en los textos aprobados en las grandes conferencias y cumbres del organismo, todavía proporcionan orientación normativa sobre la manera de reforzar los componentes de las políticas y los programas pertinentes, como parte de un enfoque amplio e integral del desarrollo. Aquellas decisiones se adoptaron en la década del 90.

Un exsecretario general de la entidad supo considerar que “al proporcionar sustento económico y emocional a sus miembros, las familias aportan ciudadanos productivos y solidarios, comprometidos con el bien común. Las familias unidas y funcionales, sea cual sea su composición, pueden ayudar a reducir la pobreza, mejorar el bienestar de las madres, fomentar la igualdad de género y promover los derechos humanos”.

Sin embargo, “es fundamental que las familias reciban apoyo para que puedan aprovechar todo su potencial. Ello implica que se han de tener en cuenta sus necesidades al formular las políticas de desarrollo, se han de considerar sus circunstancias al hacer frente a los conflictos y se ha de promover la igualdad de trato a todas las familias, con independencia de su estructura”. Digamos nosotros: hay que pensar en ellas toda vez que el ajuste es el único objetivo confeso. Si bien no se puso particularmente de relieve para hoy, es obvio que el Objetivo de Desarrollo Sostenible 1 “Poner fin a la pobreza en todas sus formas”, se relaciona directamente con las familias…

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