Editorial
24/04/2019

Que YPF se ponga a combatir la crisis

Siete años atrás, el Senado de la Nación dio media sanción al proyecto de ley que proponía la expropiación de la mayoría accionaria de YPF SA. La mayoría fue abrumadora: 63 votos a favor 3 en contra y 4 abstenciones. La iniciativa pasó a Diputados, donde corrió idéntica suerte: 207 votos a favor, 32 en contra y 6 abstenciones. No solo el oficialismo se encolumnó detrás de la iniciativa del Poder Ejecutivo, también apoyaron el retorno de la petrolera a la órbita estatal la Unión Cívica Radical (UCR), el entonces Frente Amplio Progresista que encabezaba Hermes Binner, la Coalición Cívica -sí, leyó bien-, Libres del Sur y peronistas no kirchneristas. ¿Quién se opuso en bloque? Propuesta Republicana, es decir, el PRO. Los actuales gobernantes…

Yacimientos Petrolíferos Fiscales SA se consagra a la exploración de hidrocarburos para su explotación, destilación y distribución de productos derivados, es decir, los combustibles. Pero es bastante más que naftas: incursiona en la energía eléctrica, en los fertilizantes, los plásticos y otros rubros que se relacionan con la actividad petrolera. Es la empresa más grande del país y la quinta petrolera de la región, detrás de la venezolana PDVSA, la mexicana PEMEX, la brasileña Petrobras y la colombiana Ecopetrol.

A pesar de la continuidad de su nombre histórico, hay que recordar que su naturaleza jurídica es distinta al que tenía antes de su privatización y el dato no es menor, porque su funcionamiento es radicalmente diferente. La compañía tiene una composición societaria mixta porque si bien el Estado argentino posee el 51 por ciento de las acciones, el 49 por ciento restante cotiza en las bolsas de Buenos Aires y Nueva York.

En la práctica, ese estatus hace que la petrolera supuestamente estatal, funcione con los mismos parámetros de una empresa privada. Si no se es estudioso de la materia, los y las memoriosas recordarán que tres décadas atrás, los precios de las naftas de YPF funcionaban como “testigo” y moderaban las alzas que pretendían las otras compañías, en general, trasnacionales de la energía. En la actualidad, como en la búsqueda de dividendos YPF no se diferencia de sus competidoras, no solo no modera nada, la evolución de sus precios quedó atada a la evolución del mercado internacional y a la cotización interna del dólar, por decisión de la Casa Rosada. En consecuencia, YPF atenta tanto contra los bolsillos de los consumidores como las demás y se convirtió en fogonera de la inflación.

Directa o indirectamente, YPF SA emplea a 72 mil personas en distintos puntos del país. Opera sobre 92 bloques productivos que se distribuyen en buena parte de la jurisdicción argentina y trabaja en otros 48 bloques exploratorios. Tanto la gestión gubernamental anterior como la presente desoyeron advertencias ecologistas y las movilizaciones de las sociedades directamente afectadas, en consecuencia YPF SA es líder latinoamericana en la producción de recursos no convencionales.

En efecto, a través de la metodología de la fractura hidráulica, desarrolló el yacimiento Loma Campana en Vaca Muerta, cuenca que se considera a la segunda por sus reservas de gas no convencional en el mundo y cuarta por la presencia de petróleo no convencional. A pesar de las objeciones de la derecha neoliberal -hoy en el gobierno- el “mercado” no tuvo mayores inconvenientes en saludar el accionar de la YPF bajo control estatal.

A diferencia del período actual, fueron considerables las inversiones que extranjeras que llegaron desde compañías muy polémicas como las estadounidenses Chevron y Dow Chemical. Los “populistas” no solo hicieron caso omiso al origen nacional de las nuevas socias, tampoco prestaron oídos a los pedidos del entonces presidente ecuatoriano, Rafael Correa, que conocía muy de cerca los estragos ambientales que había provocado la primera en su país.

En los últimos días, trascendió que el gigante gasífero ruso Gazrprom reiteró su vocación por implementar proyectos en el país en asociación con YPF, en el ámbito del gas no convencional. La empresa data del período soviético, pero todas y todas debemos saber que sin contar a la ex URSS, la Argentina fue el primer país del mundo en contar con una petrolera estatal integrada verticalmente.

Decisivos en su origen fueron las doctrinas del general Enrique Mosconi y del presidente Hipólito Yrigoyen, según las cuales la empresa fue monopólica durante su existencia como Sociedad del Estado, definición que no impidió la presencia en el país de las trasnacionales Shell y Esso. Su producción siempre superó la del sector privado y la extraordinaria “renta petrolera” no se ponía al servicio de accionistas, se invertía en la construcción de un país que en cierto sentido, el neoliberalismo todavía no consigue destruir, a pesar de su insistencia. Que YPF vuelva a sus fundamentos parece vital, cuando la economía argentina no hace más que desmadrarse.

Noticias Relacionadas
Dejar un comentario
Seguinos en Facebook
Seguinos en Twitter