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AUTOMOTORES

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03/04/2019

Toyota: Hilux y SW4, continúa en el mercado con caja automática y motor naftero

Toyota: Hilux y SW4, continúa en el mercado con caja automática y motor naftero
Toyota: Hilux y SW4, continúa en el mercado con caja automática y motor naftero

Ambos modelos, de producción nacional ya lanzados hace un par de años, sumaron a su oferta caja automática y un motor naftero 2.7/16v de 160 CV, con buena aceptación entre los usuarios. Además, las Hilux cabina simple agregaron ABS y doble airbag. De esta manera Toyota Argentina se encuentra presente con sus productos en el mercado local, con la gama de sus modelos Hilux y SW4, con innovaciones en el plano mecánico y en cuanto al equipamiento.

La incursión de motores nafteros en la Hilux y en la SW4 lleva ya varios meses, incluso con interesante comercialización en el mercado del usado. La transmisión automática incluye control de cambios inteligente (ECT) y dirección de asistencia electrohidráulica progresiva (EPS). Gracias a un escalonamiento de cambios más acertado, y a una primera marcha con una relación más corta, la nueva caja impone un menor nivel de giro del motor, además de un mayor aprovechamiento del torque a bajas vueltas y menores consumos de combustible, principalmente en el uso urbano y mixto.

Es de resaltar que se incorporó, además, la motorización naftera en la actual generación de Hilux y SW4. Se trata de un bloque de cuatro cilindros con 2,7 litros, 16 válvulas, doble árbol de levas a la cabeza y sistema VVT-i (variador inteligente de sincronización de válvulas). Cumpliendo las normas de emisión Euro4, entrega una potencia de 160 caballos a 5.200 rpm y un torque de 24,4 kgm a 3.800 rpm.

Desde el primer momento Toyota informó que para este motor existe una realidad que ofrece excelente performance, confiabilidad, reducido consumo de combustible y bajas emisiones. La Hilux con motor naftero es ofrecida a través de la versión más completa de la gama, la SRV (con dotación idéntica a las versiones diésel), y está disponible con carrocería doble cabina, tracción 4x2 y 4x4 y asientos tapizados en tela, quedando el cuero como un opcional. De esta manera, la pick up de Toyota es la primera del mercado en contar con una versión “full” con motor naftero.

Por su parte, la SW4 naftera también está disponible con equipamiento SRV, sumando además tapizados de cuero de serie, caja automática, opciones de cinco y siete plazas y tracción 4x2, siendo la única variante de la familia en ofrecer tracción simple.

En cuanto a la estética, ambos modelos casi no presentan diferencias respecto de las versiones diésel. A priori, solo se percibe la ausencia de la toma de aire del intercooler en el capot.
Asimismo, las versiones Cabina Simple y Cover de Hilux sumaron los frenos con ABS y el doble airbag frontal, mejorando tanto la seguridad activa como la pasiva.

Comportamiento dinámico

Los especialistas indicaron que alcanza con encender el motor de la SW4 nafta para sentir la diferencia con su hermana TD, aquí no está ni el traqueteo ni el marcado ruido Diésel, solo un suave ronquido. De aquello que no se libra el usuario es del clásico ruido del convertidor de par, aunque la caja trabaja bien, con un motor suficientemente elástico.

El peor consumo urbano que se registra fue de 5.3 km/L, sin estar en tránsito completamente detenido ni aplicar hachazos sobre el acelerador. En ruta viaja a 120 km/h (130 km/h en el velocímetro) con 3.000 rpm, con una rumorosidad en la cabina muy baja y una sed aceptable para un vehículo de este porte.

Después de un rato largo de dejar el acelerador soldado al piso, se lograron pasar los 180 km/h (172 en el GPS), que parecieron más que suficientes para un vehículo de este tipo.

Aunque en recta viajó con perfecta estabilidad, con pisar el freno fuerte a 130 km/h se puede comprobar la trasferencia de masa hacia el frente, agachando bien la trompa y llamando al ABS precozmente, lo cual indica que no hay que abusar en todo-terreno de este peso y altura.

Conclusiones

Luego de varios años aún es difícil evaluar a la nueva SW4 nafta. Por un lado es muy bienvenido el refinamiento que suma el 2.7L que la libera del traqueteo y rumorosidad excesivas de su par diésel.

El punto más llamativo es que cuente solo con tracción trasera ya que no se trata de un SUV enfocado al asfalto sino de un auténtico todo-terreno diseñado para hacer frente a obstáculos de gran magnitud. Sin embargo, el SW4 sigue siendo un vehículo de status y mucho van a querer verlo reforzado con la serenidad extra que aporta la mecánica naftera. (Con datos toyota.com.ar)

Juan Carlos Montiel