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01/04/2019

Espacios libres: los parques y jardines en la ciudad

Espacios libres: los parques y jardines en la ciudad
Espacios libres: los parques y jardines en la ciudad

Los ciudadanos pretenden ponerse en contacto con la naturaleza: tierra, aire libre y sano, vegetales, vida campestre, pero la tarea -conspiran el clima y una tierra difícil de domar- en Bariloche no siempre es sencilla. De alguna manera un inconveniente se presenta a nivel urbano con respecto al cuidado y embellecimiento de parques y jardines.

Si se observa aquello que sucede en el desarrollo de las grandes poblaciones que no están sometidas en su crecimiento a un plan de conjunto bien establecido, se puede indicar que el núcleo de la gran ciudad crece al compás de la marcha de los negocios y de los intereses materiales de la urbe. Estos intereses son los que rigen dicho desarrollo: los ciudadanos, en plena actividad comercial, resuelven de acuerdo con sus instintos los problemas de urbanización, o sea cubriendo con cemento el mayor espacio posible del terreno que disponen.

Paralelamente, crecen los núcleos suburbanos de la gran ciudad según disposiciones a menudo mezquinas y confusas y, en todo caso, adaptadas a simples intereses locales. De este modo viene a formarse una barrera impenetrable de edificaciones.

Una comuna equilibrada debe tener condiciones de aireación, de zonas abiertas y de “masa verde” en el interior de la población, esto se puede observar con claridad a partir de la magnífica naturaleza que rodea a Bariloche-ciudad. Sin duda los “espacios libres”, son los pulmones de la población.

Los planes de reforma, de enlace y de construcción de “squares” y jardines en el interior –costosísimos remedios que se ponen a la excesiva densidad de las habitaciones y a la asfixia de la ciudad–, no son más que paliativos y aplazamiento del problema. El cual se reproduce algunos años más tarde, con nueva fuerza, si se sigue abandonando a sí mismo el desarrollo de la ciudad y de los suburbios, sin plan de conjunto que prevea su crecimiento.

Los especialistas consideran que “las aglomeraciones excéntricas de origen rural tienden cada vez más a perder su carácter para ligarse a la ciudad y es de prever, según los aumentos observados hasta hoy, que dichos espacios podrían desaparecer paso a paso, tal como sucede en zonas del Alto Valle rionegrino.

En los grandes conglomerados urbanos los espacios libres y zonas plantadas que proporcionen a los habitantes la “masa verde” indispensable, debe pues resolverse anticipadamente y con planes dilatados y previsores.

En el desarrollo de estos planes hay que conceder la más alta importancia a la creación de lugares destinados exclusivamente a la infancia y a los juegos de la juventud. No basta construir parques públicos y destinar en ellos alguna avenida y algunos bancos a los niños, como cosa accesoria: modernamente ha llegado a comprenderse que la acción social e higiénica encomendada a los jardines y espacios libres de las grandes ciudades logra su máximo efecto al ejercerse sobre la infancia y la juventud.

Por esto podría decirse que la base del trazado de los actuales jardines públicos consiste en los terrenos de juego para los jóvenes y los niños, terrenos que cubren la mayor parte de alguno de los grandes parques del extranjero, además de existir aisladamente, repartidos en el interior de las ciudades con toda la profusión posible. Este es el punto de vista moderno para la cuestión de los espacios libres, en la ocasión en referencia estrictamente a la ciudad -principalmente zona céntrica- de San Carlos de Bariloche.

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