Editorial
30/03/2019

Donar médula ósea

La norma es escueta pero establece que el 1º de abril de cada año es el Día Nacional del Donante de Médula Ósea. ¿Qué utilidad tiene esa declaración? Pues bien, para empezar, esta columna no abordaría la problemática si no apareciera en el calendario de efemérides. ¿Por qué haría falta mañana poner de relieve la donación de médula ósea? La disposición de 2005 se relaciona con la creación del Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas, que tuvo lugar con anterioridad.

Los que no somos médicos o médicas deberemos retener que el tejido hematopoyético es el responsable de la producción de células sanguíneas y que la médula ósea es el centro hematopoyético más importante del organismo. El decreto al que hacemos referencia recoge “que el trasplante de células progenitoras hematopoyéticas es un recurso terapéutico que permite la cura de diferentes procesos patológicos, resultando por ello, una posibilidad real de salvar la calidad de vida de las personas que dependen del mismo”.

También establece que “la Ley 25.392 de creación del Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas, utiliza el nombre científico de dichas células, cuya fuente de obtención deriva de la médula ósea, la sangre circulante y la sangre de cordón umbilical luego del nacimiento”. Aclaró el gobierno nacional de entonces “que la fuente histórica de obtención de dichas células ha sido la médula ósea, de allí que la población utilice masivamente como terminología habitual ‘trasplante de médula ósea’, resultando conveniente que dicha expresión sea la considerada en la declaración que se propicia”.

A raíz de esa consideración, “la instauración de un día en el calendario nacional destinado a resaltar la relevancia de la donación y trasplante de células progenitoras hematopoyéticas, promueve la creación de pautas culturales tendientes a la concientización de la comunidad respecto de la temática”. En síntesis, el 1º de abril de cada año es el Día Nacional del Donante Voluntario de Médula Ósea, fecha que coincide con la puesta en funcionamiento del Registro Nacional al cual hacíamos referencia.

Toda la problemática se vincula en forma íntima con la leucemia, un cáncer de la sangre. La enfermedad se desencadena cuando allí, donde nacen las células hematológicas, se produce una disfunción que deriva en la producción de glóbulos blancos anómalos. Asimismo, la dolencia se caracteriza por su número incontrolado, en detrimento del resto de las células que componen la sangre, es decir, los glóbulos rojos y las plaquetas.

La leucemia es una enfermedad muy cruel y difundida, ya que a escala global, se cree que entre 60 y 100 personas cada un millón la padecen. La faceta más descarnada del asunto es que la mitad, son niños. La importancia de traer a colación la jornada es que muchos de los enfermos tienen la posibilidad de salvar su vida mediante un trasplante de médula. Como contrapartida, sin tratamiento es una enfermedad rápidamente mortal.

Quizás haya que introducir un par de conceptos para clarificar. Por médula ósea se entiende al tuétano, es decir, el tejido que tienen los huesos en su interior, donde se fabrica la sangre. Hay que diferenciar de la médula espinal, denominación que hace referencia al cordón nervioso que desciende desde el cerebro por el interior de las vértebras. El trasplante de médula ósea es una modalidad relativamente nueva, que incide en el porcentaje de leucemias curadas y también de otros tumores. Consiste simplemente en la sustitución de las células madre de los glóbulos rojos, de los blancos y de las plaquetas del enfermo por las de un donante sano.

Las células madre en cuestión se transfieren al enfermo por vía endovenosa, como una transfusión sanguínea. Resulta que a las dos o tres semanas, la médula transfundida empieza a producir células normales en el enfermo.

Además, el trasplante se utiliza en combinación con quimioterapia y/o radioterapia, métodos que destruyen la médula ósea del paciente.

La problemática consiste en que el 70 por ciento de los enfermos no dispone de donantes compatibles en su familia, es necesario el trasplante de la médula ósea de un donante sano, voluntario y no emparentado. Además, para evitar el rechazo, la médula ósea que se done debe ser compatible con la del paciente. La coincidencia solo se da en una persona entre 40 mil, de ahí que sea conveniente que sean muchos los donantes voluntarios.

La fecha busca generar conciencia sobre la necesidad de donar médula ósea. Convertirse en donante, es adoptar el compromiso moral de donarla a un enfermo que sin disponer de familiares compatibles, requiera un trasplante.

El requisito inicial es cumplimentar un formulario y someterse a una pequeña extracción de sangre, con el fin de determinar el grupo de histocompatibilidad para ingresar en el Registro. Más que oportuno su funcionamiento.

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