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SALUD

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18/11/2018

Investigación PURE: el consumo de hidratos eleva el riesgo de enfermedades del corazón

Investigación PURE: el consumo de hidratos eleva el riesgo de enfermedades del corazón
Investigación PURE: el consumo de hidratos eleva el riesgo de enfermedades del corazón

NO SERÍA TAN PERJUDICIAL CONSUMIR GRASAS

Se llevaron a cabo en Bariloche las Séptimas Jornadas de Cardiología. De la organización participaron los doctores locales Jorge Bocian, Matías Calandrelli y María Emilia Saavedra, y la Sociedad Argentina de Cardiología. Se contó con la presencia de especialistas de este país y Chile. Hubo importantes debates e intercambio de conocimiento sobre enfermedades cardiológicas que brindaron profesionales médicos.

Uno de los debates lo llevó a cabo el doctor Fernando Lanas, de Temuco, Chile, quien “planteó que las grasas no influyen en las enfermedades del corazón” a partir de los resultados de la investigación internacional PURE, de la cual formó parte. El facultativo, previo a su disertación, conversó al respecto en el programa El Expreso Periodístico que se emite de lunes a viernes (de 7 a 10) por El Cordillerano radio (93.7).

El estudio internacional en cuestión presenta nuevos resultados. Entre “sus hallazgos destaca que las personas que siguen una dieta de la más alta calidad, incluyendo un 54% de la energía ingerida en forma de carbohidratos, un 28% grasas y un 18% proteínas, tienen un riesgo de mortalidad por cualquier causa, un 25% superior que aquellas personas que siguen dietas de peor calidad”, explicó Lanas.

Ya en 2017 se presentaron datos de este estudio mostrando que las dietas ricas en carbohidratos se asociaban a un riesgo de muerte 28% más alto que cuando los carbohidratos representaban menos del 46% de las calorías diarias. Por el contrario, las dietas con la mayor ingesta de grasas se asociaban con una reducción del riesgo de muerte de un 23%. A partir de los datos de este estudio, los investigadores desarrollaron un score destinado a valorar la calidad de las dietas. De esta forma, indicó el doctor Lanas es recomendable el consumo de “los alimentos que se asocian a un menor riesgo de mortalidad como verduras, frutas, legumbres, nueces, pescado, lácteos y carne roja no procesada”.

El estudio internacional PURE, realizado entre más de 135.000 pacientes de 18 países -incluido Argentina-, parece abrir un espacio de reflexión, disenso y nuevo paradigma en el mundo de los médicos, dietistas y nutricionistas: ¿por qué apuntar tan obsesivamente a las grasas y no sobre los hidratos de carbono, sobre todo los azúcares, cuando estos son responsables primarios de la epidemia global de obesidad y de trastornos metabólicos?, es la pregunta que se lanzó al aire.

A través de un seguimiento de la dieta de personas de ámbitos urbanos y rurales de entre 35 y 70 años de edad por más de 7 años, allí el profesional de Chile indicó que “la investigación halló que en las poblaciones donde los hidratos de carbono representan más de las tres cuartas partes de la dieta, la mortalidad es 28% superior que en el resto. Por otra parte –y contra lo que se tendía a pensar–, la mortalidad resultó un 23% menor entre quienes consumen alrededor de un 35% de grasas que entre los que consumen mucho menos (11%)”.

¿Consumir más hidratos podría desembocar en mayor riesgo de elevar la glucemia? la respuesta de Lanas fue que “efectivamente, quienes consumen más hidratos de carbono refinados son los que más se enferman. Esta publicación refleja que ninguna dieta sana puede basarse en un 77% de hidratos de carbono". Tampoco todos los hidratos de carbono tienen la misma calidad nutricional. El de las frutas y verduras frescas, por ejemplo, es superior al de las harinas refinadas y dulces. La peor combinación puede ser la llamada “dieta carbo-grasa”, que combina hidratos de carbono de absorción rápida –provenientes de las harinas y los dulces– con grasas saturadas conocidas popularmente como dieta chatarra.

Los profesionales del sector apuestan principalmente a que se debe bajar de peso, realizar actividad física y evitar el estrés. Y estiman -hoy en día- que el incremento de colesterol LDL y de triglicéridos se debe, principalmente, al consumo de hidratos de carbono.

La incorporación progresiva de alimentos se hará respetando la calidad nutricional de cada grupo, excluyendo por completo las grasas trans o industriales, las que son producto de la cocción a altas temperaturas. Las mejores fuentes de ácidos grasos son los aceites vegetales crudos, especialmente el de oliva (los de oxidación muy rápida, como el de canola, promueven una mayor formación de radicales libres, nocivos para el organismo).

En cuanto a las proteínas, son preferibles las de origen animal: las de carnes magras blancas o rojas, huevos, mariscos, y las de pescados, que proveen además un buen perfil lipídico ya que son ricas en ácidos grasos omega-3. "Los hidratos de carbono deben ser de buena calidad, provenientes preferentemente de verduras, y no deben superar en total el 30 por ciento del requerimiento energético total”.

El nuevo paradigma al que apunta este tipo de tratamientos es llegar, a través de una pérdida de peso rápida y segura desde el inicio a una alimentación balanceada, comiendo de todo en su justa proporción y calidad, y con hábitos de vida más saludables.