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REFLEXIONES

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17/10/2018

Preocupación por el calentamiento global: “La crisis principal es filosófica”

Preocupación por el calentamiento global: “La crisis principal es filosófica”
Preocupación por el calentamiento global: “La crisis principal es filosófica”

El doctor en Ciencias Naturales, investigador de la Fundación Bariloche y CONICET, Adrián Monjeau, se refirió a la ecofilosofía y la responsabilidad de una conducta individual que provoca un impacto negativo en el medioambiente. “El problema es cómo somos, egoístas”. El consumismo, la necesidad de reconocimiento, el rol de los artistas y la gravedad del tema. “Si no se cumplen los acuerdos climáticos, van a cambiar mucho las condiciones del planeta. Los vulnerables serán los de siempre y los ganadores también serán los mismos”.

Las noticias sobre el impacto del cambio climático en el planeta son cada vez más frecuentes y preocupantes. El ecólogo barilochense Adrián Monjeau es investigador en la Fundación Bariloche y está en contacto a diario con las bases de datos mundiales de esta realidad y elige buscar la respuesta al complejo entramado dentro de la filosofía. “La crisis principal es filosófica”, define y explica que es necesario que la sociedad se plantee de forma profunda cómo somos y cómo tenemos que ser si pensamos en un futuro planetario que tenga cierta racionalidad en cuanto a los recursos disponibles.

Monjeau es doctor en Ciencias Naturales, investigador del CONICET y coordina el Programa de Ecofilosofía. Y mientras los títulos de los diarios describen escenas de una película de futuro apocalíptico con científicos como guionistas, Adrián se interroga si somos solidarios como sociedad. “El problema es cómo somos, egoístas. Si no nos interesa siquiera nuestro barrio, cómo nos van a interesar los problemas de la humanidad. Es una entelequia demasiado abstracta. Pero la realidad es que, si no cambiamos, estamos fritos”, alertó.

Según Adrián, existe un comportamiento individual que se transforma en el motor del consumismo que provoca un daño ambiental notable. Ese engranaje funciona porque existe una “la lucha por el reconocimiento, esa carrera consumista para demostrarle a los demás que uno pertenece a cierta categoría ficticia”.

Monjeau aclara que consumir es algo indispensable, aunque existe una porción de ese consumo que está puesto en la lucha por el reconocimiento. “Si buscás que te reconozcan por una adquisición compulsiva, lo harán por lo que no sos. Solo por lo que aparentas. Sería mucho más fácil ser querido, amar y ser amado y construir en conjunto un lugar resolviendo las dificultadas, que es la forma en la que se construye la felicidad”, explica y concluye que, si resolvemos la cuestión interior, existirá una solución a los problemas del planeta.

Adrián se define como un científico “gateando en la filosofía”. Y cuando quita la mirada de los papers que se publican en revistas de divulgación científica internacionales y busca a las personas más capaces para tratar estos problemas de notable complejidad que sufre el planeta elige a los artistas. “Son los que la tienen más clara. Los políticos, por ejemplo, están muy por debajo de lo que necesitamos”, opinó y recordó que alguna vez un político le dijo con absoluta franqueza que “la ciencia jode”. Y que esa mirada tenía que ver con la búsqueda de consensos. “Es que las precisiones que te da la ciencia rompen los consensos”, admitió.

“La salvación está en manos de los poetas, los músicos, escritores, pintores. Están más capacitados de lo que pueden dar los restantes intelectuales o pensadores”, señaló y consideró, además, que la gobernanza mundial es extremadamente conservadora porque atiende a los votos que le permitieron llegar al poder. Es difícil, entonces, que la solución que necesitamos salga de un consenso político mundial.

Monjeau considera que no es tarde aún para revertir el sombrío panorama mundial; para él, todavía hay un margen de maniobra para frenar el calentamiento del planeta. “Hay que fijarse en el océano, ese es el indicador que manda”, aclaró y agregó que el aumento de la temperatura no debe pasar los 2 grados centígrados. Más allá de su optimismo, el escenario es complejo porque hoy ningún país está cumpliendo con los acuerdos climáticos ni los objetivos de desarrollo sustentable. Se apunta, agregó el ecólogo, a “0” emisiones de gases de efecto invernadero para 2050. “Si no se acomoda ahí, va a cambiar mucho las condiciones del planeta. Los vulnerables serán los de siempre, y los ganadores también serán los mismos”, adelantó. La gente de alto poder adquisitivo podrá refugiarse en la tecnología, la inteligencia artificial, la súper vivienda, la medicina, y “el resto ya está en problemas”.