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13/09/2018

La democracia en tensión

Si bien en la Argentina es más usual realzarla en coincidencia con el 10 de diciembre, a escala global se pondera al 15 de septiembre como Día Internacional de la Democracia. La consigna para la jornada de mañana es “La democracia en tiempos de tensión: soluciones para un mundo cambiante”. La conmemoración brinda una oportunidad para proponer e implementar nuevas formas de vigorizarla y buscar respuestas a los desafíos que enfrenta.

Las propuestas incluyen abordar las desigualdades económicas y políticas, a la vez que procuran que las democracias sean más inclusivas y puedan atraer al sistema político a los jóvenes y otros grupos marginados. Las democracias deben asumir un carácter innovador en las respuestas que puedan brindar a desafíos emergentes, tales como la migración y el cambio climático. También al “discurso único” que acentúan las grandes corporaciones mediáticas.

Quizá no esté de más recordar que la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que “la voluntad del pueblo será la base de la autoridad del gobierno”, sentencia que inspiró la redacción de innumerables constituciones en diversos países del mundo, aunque en algunos textos ese principio se plasmara antes del surgimiento de las Naciones Unidas. Sin embargo, su contribución fue importante para la aceptación global de los valores y principios democráticos.

Precisamente, en 2018 se conmemora el 70° aniversario de la Declaración. Sus fundamentos se perfeccionaron aún más en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos que consagra una multitud de derechos políticos y libertades civiles en los que se basan las democracias significativas. En consecuencia, el Día Internacional de la Democracia ofrece una gran oportunidad para resaltar los valores de libertad y respeto de los derechos humanos, como elementos esenciales de la democracia. Sin ésta es impensable su protección y realización efectiva.

Al reconocer los lazos indivisibles que existen entre las sociedades pacíficas y las instituciones eficaces, responsables e inclusivas, la Agenda 2030 para el Desarrollo incluye la democracia en su objetivo número 16: promover sociedades, justas, pacíficas e inclusivas. No resulta en vano ratificar sus fundamentos, porque como bien apuntó el secretario general de la ONU, “la democracia se ve sometida a más presión ahora que en ningún otro momento desde hace décadas. Por ello, este Día debería hacernos buscar formas de vigorizar la democracia y respuestas a los desafíos sistemáticos que enfrenta”.

Según António Guterres, se trata de “corregir la desigualdad, tanto económica como política. Supone hacer más inclusivas nuestras democracias, mediante la integración de los jóvenes y los marginados en el sistema político. Y supone hacer que las democracias sean más innovadoras y receptivas a los nuevos desafíos”. No hace falta profundizar demasiado para advertir que en la Argentina, la democracia marcha en sentido contrario a los postulados que quiere enfatizar la ONU.

Sin embargo, el diplomático portugués se refirió al panorama global. “Esforzarnos por un futuro que no deje a nadie atrás nos exige considerar interrogantes esenciales y urgentes. Por ejemplo, ¿cómo repercutirán la migración o el cambio climático en la democracia en la próxima generación? ¿Cuál es la mejor forma de aprovechar el potencial de las nuevas tecnologías evitando al mismo tiempo sus peligros? ¿Cómo hemos de construir una mejor gobernabilidad para que la democracia ofrezca mejores condiciones de vida y colme las aspiraciones de las personas?”.

La promoción de los derechos humanos, el desarrollo, la paz y la seguridad incluyen ayudar a los parlamentos a que mejoren los controles que permiten que la democracia prospere; al igual que ayudar a fortalecer la imparcialidad y efectividad de las instituciones nacionales de derechos humanos y los sistemas de justicia y seguridad.

Para profundizarla, es menester desarrollar legislación y capacidad para que los medios de comunicación aseguren la libertad de expresión y el acceso a información. En otro orden, se impone desarrollar políticas y leyes que garanticen el derecho a la libertad de asociación y de agrupación pacífica. Asimismo, es primordial la asistencia electoral y el apoyo a largo plazo para los órganos de gestión electoral. Y nunca estará de más promover la participación de la mujer en la vida pública y política.

A comienzos del siglo en curso, los líderes mundiales se comprometieron en la Declaración del Milenio a no escatimar esfuerzos en promover la democracia y fortalecer el imperio de la ley, así como el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales. En tanto, en 2015 la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible reafirmó principios: “la democracia, el buen gobierno y el Estado de Derecho, así como un entorno nacional e internacional favorable, son esenciales para ese desarrollo”. En síntesis, “la democracia es un valor universal” que se basa en la libertad del pueblo para determinar sus sistemas políticos, económicos, sociales, y culturales”.