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28/08/2018

Poner fin a los ensayos nucleares

Desde que en 1945 se llevó a cabo el primer ensayo nuclear se concretaron casi dos mil pruebas similares, sin que sus impulsores prestaran demasiada atención a sus efectos sobre la vida humana. Tampoco se estudió la precipitación radiactiva que deriva de los ensayos atmosféricos. Poco más de 73 años después de aquel inicio, conocemos con suficiencia los efectos trágicos y aterradores que siguen a los ensayos nucleares.

Las consecuencias fueron especialmente graves cuando se produjeron fallos en los controles y más aún en los tiempos recientes porque al lado de las armas atómicas de la actualidad, la bomba de Hiroshima puede considerarse un artefacto artesanal. Entonces, con el objetivo de captar la atención sobre la gravedad de este asunto, cada 29 de agosto se conmemora el Día Internacional contra los Ensayos Nucleares.

La decisión data de fines de 2009, cuando la Asamblea General de la ONU puso de relieve la necesidad de accionar de manera unificada. La resolución pertinente se aprobó por unanimidad, una rareza para esos ámbitos diplomáticos. No obstante, a pesar del acuerdo general respecto de la declamación, poco antes de que se cumpla una década de su celebración, el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares aún no entra en vigor.

Propuso la conmemoración la República de Kazajstán, ex integrante de la vieja Unión Soviética. Allí no necesitan que nadie les cuente qué tan grave resulta convivir con ensayos nucleares, porque en su actual jurisdicción estuvo el polígono de Semipalatinsk, que precisamente se clausuró el 29 de agosto de 1991. A su solicitud, la ONU alienta a sus miembros, a las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, a las instituciones académicas y medios de comunicación a que informen sobre la necesidad de prohibir los ensayos de armas nucleares.

La jornada se celebra desde 2010. Tres años más tarde, “convencida de que el desarme nuclear y la eliminación total de las armas nucleares constituyen la única garantía absoluta contra el empleo o amenaza del empleo de armas nucleares”, la Asamblea General de la ONU adoptó una nueva resolución que declaró al 26 de septiembre Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares.

La finalidad es clara e indubitable: fomentar iniciativas internacionales que logren la total desaparición del armamento nuclear. Si bien hasta 2014 se apuntaló la creación de un ambiente internacional más favorable a la demanda de “un mundo sin armas nucleares”, desde la irrupción en escena del actual presidente estadounidense, hay que admitir que la meta de por sí utópica, se alejó bastante más.

En relación a la jornada de hoy, se exhorta a los Estados, a los ámbitos regionales, a las ONG, universidades y demás actores de la sociedad, entre ellos, los medios, que informen sobre la necesidad de prohibir los ensayos de armas nucleares. En el mismo sentido, se procura la promoción de actividades educacionales que llamen la atención sobre el tema porque es primordial educar y sensibilizar a la gente.

Asimismo, es imperativo aunar esfuerzos que puedan evitar nuevas pruebas de armas nucleares, como un paso importante hacia un mundo más seguro. En este contexto, se vieron señales visibles de progreso en varios frentes, sin embargo, los desafíos persisten. Como decíamos más arriba, el instrumento internacional que las impediría, es decir, el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, todavía no entra en vigor.

Que el entendimiento asuma vigencia es objetivo central en términos internacionales, aunque como podrá adivinarse, son las potencias nucleares las que más remisas se muestran a impulsar su vigencia. En este sentido, el secretario general de la ONU hizo un llamamiento a todos los Estados para que se comprometan a finalizar sus procesos de ratificaciones en una fecha próxima si aún no lo han hecho, para que el tratado de marras rija a la brevedad.

António Guterres lanzó en mayo último la nueva agenda de desarme que lleva como título “Asegurar nuestro futuro común”, una declaración según la cual las normas contra las pruebas constituyen una medida que sirve para los objetivos del desarme y de la no proliferación. Es que al restringir el desarrollo de nuevos tipos avanzados de armas nucleares, el tratado pondría freno a la carrera armamentista.

De entrar en vigencia, el acuerdo que data de 1996 serviría como “una poderosa barrera normativa contra los posibles Estados que podrían tratar de desarrollar, fabricar y adquirir posteriormente armas nucleares en violación de sus compromisos de no proliferación”, según destacó la ONU. La organización internacional confía en que “desaparezcan de la faz de la Tierra todas las armas nucleares”. Pero hasta que se logre ese objetivo, es necesario conmemorar el Día Internacional contra los Ensayos Nucleares, además de trabajar para alcanzar la paz y la seguridad globales.