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11/08/2018

Juventud segura, sociedad mejor para todos

Las y los jóvenes comprenden el grupo de personas que cuenta entre 18 y 29 años de edad. En la actualidad, conforman la generación más numerosa de la historia y, como sector, la juventud es considerada agente fundamental del cambio social, el desarrollo económico y la innovación tecnológica. Precisamente, hoy se conmemora, a instancias de la ONU, a escala global, el Día Internacional de la Juventud, frente a muchísimos desafíos.

Se considera también que el rol de los y las jóvenes es central en el mantenimiento y el fomento de la paz. Su imaginación, sus ideales, su energía y su visión son imprescindibles para el desarrollo de las sociedades de que forman parte y su continuidad en el tiempo. Sin embargo, a pesar de su gran importancia, al mismo tiempo, son víctimas de los grandes cambios que experimentan las sociedades y, en el caso de los conflictos armados, representan gran parte de los civiles que se ven directamente perjudicados.

A partir de esa situación ambivalente, la ONU asumió, desde 1995, la implementación de una serie de medidas y acciones que se encaminan a potenciar la plena participación de los y las jóvenes en la sociedad, y a mejorar su situación en todos los aspectos. En el mismo sentido, desde hace tres años, transita la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. A través de su adopción, la comunidad internacional se comprometió a promover sociedades pacíficas e inclusivas y afirmó que “el desarrollo sostenible no puede realizarse sin la paz y la seguridad”.

El Objetivo 16 habla de garantizar, en todos los niveles, la adopción de decisiones inclusivas, participativas y representativas que respondan a las necesidades. El instrumento se relaciona con el Programa de Acción Mundial para la Juventud, que proporciona un marco político y directrices prácticas para mejorar la situación del sector. Se trabaja en 15 esferas prioritarias de acción: la educación, el empleo, el hambre y la pobreza, la salud, el medio ambiente, el uso indebido de drogas, la delincuencia juvenil, las actividades recreativas, las niñas y las jóvenes, la plena y efectiva participación de los jóvenes en la vida de la sociedad y en la adopción de decisiones, la globalización, la tecnología de la información y las comunicaciones, el VIH/SIDA, jóvenes y los conflictos armados y, por último, las cuestiones intergeneracionales.

En la actualidad, el Programa de Acción Mundial para los Jóvenes desempeña una función fundamental en el desarrollo de la juventud. Se centra en medidas que tienden a fortalecer la capacidad de cada país en relación con la temática y también busca incrementar la calidad y la cantidad de las oportunidades de los jóvenes, en el sentido de participar de manera plena, efectiva y constructiva en la vida de la sociedad.

La iniciativa también alienta a “promover la participación activa de los jóvenes en el mantenimiento de la paz y la seguridad”. De ahí que, en su edición 2018, se celebre el Día Internacional de la Juventud con especial énfasis en su capacidad para participar en la configuración de una paz verdadera, en su contribución a la prevención y a la transformación de los conflictos, la inclusión, la justicia social, la reconciliación y la paz sostenible.

António Guterres, el secretario general de la ONU, a propósito de la fecha, destacó que “las esperanzas del mundo están puestas en la gente joven. La paz, el dinamismo económico, la justicia social, la tolerancia: todo esto y más depende, hoy y mañana, de que aprovechemos la energía de la juventud. Sin embargo, más de 400 millones de mujeres y hombres jóvenes viven en entornos de conflictos armados o violencia organizada”.

A pesar de tanta esperanza, “millones de ellos sufren privaciones, hostigamiento, acoso y otras violaciones de sus derechos. Las mujeres jóvenes y las niñas son particularmente vulnerables. La gente joven de todo el mundo necesita espacios seguros: espacios públicos, cívicos, físicos y digitales en los que poder expresar sus opiniones y perseguir sus sueños libremente”. Entonces, “debemos invertir para que las mujeres y los hombres jóvenes tengan acceso a la educación, la capacitación y empleos decentes, y puedan desarrollar todo su potencial”.

Si bien “las Naciones Unidas tienen la firme determinación de escuchar lo que tienen que decir las mujeres y los hombres jóvenes, y abrir vías para que participen de forma constructiva en las decisiones que les conciernen”, los panoramas nacionales suelen ser distintos y, a veces, contrapuestos. Qué podrá esperarse para las y los jóvenes argentinos, en un marco de retracción económica y con el Estado una vez más en retirada… Ignoran quienes están al frente de los asuntos económicos en la Argentina, que “al hacer del mundo un lugar seguro para la juventud, construimos un mundo mejor para todos”.