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10/07/2018

La planificación familiar como derecho humano

Mañana se conmemorará el Día Mundial de la Población. En su edición 2018, la jornada pondrá en el centro de la escena a la planificación familiar en su carácter de derecho humano. El concepto se puso por vez primera sobre el tapete durante la Conferencia Internacional de Derechos Humanos que se celebrara en 1968, quiere decir que durante el corriente, se cumplen 50 años de aquella innovación conceptual.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los países en desarrollo unas 214 millones de mujeres en edad fecunda desean posponer o detener la procreación pero no utilizan ningún método anticonceptivo moderno. Recuerda la entidad que algunos métodos de planificación familiar, como los preservativos, ayudan además a prevenir la transmisión del VIH y otras infecciones de transmisión sexual.

Muy a propósito de la coyuntura que se vive en la Argentina, afirma que la planificación familiar y los anticonceptivos reducen la necesidad de recurrir al aborto, en especial, al aborto peligroso. Además, el concepto refuerza el derecho de las personas a decidir el número de hijos que desean tener y el intervalo de los embarazos. Por otro lado, la planificación familiar y el uso de anticonceptivos previenen la muerte de madres y niños, al evitar los embarazos no deseados.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estableció en 1989 el Día Mundial de la Población, con cuya conmemoración se pretende centrar la atención en las cuestiones urgentes e importantes que precisamente, hacen a la problemática de la población. En 1987, el 11 de julio se celebró el “Día de los cinco mil millones” porque la humanidad alcanzó esa friolera. En la actualidad, somos 7.550 millones.

La celebración se centra en el reconocimiento de la planificación familiar como derecho humano. En aquel cónclave de medio siglo atrás, el documento final se tituló la Proclamación de Teherán y entre otras, declaró de manera inequívoca: “Los padres tienen el derecho humano básico de determinar libremente el número de sus hijos y los intervalos entre los nacimientos”. Los padres y las madres, diríamos hoy…

Después de formalizarse la declaración, se empezó a tomar conciencia sobre aspectos que todavía tienen vigencia: las mujeres y las niñas no tienen por qué sufrir el agotamiento ni el peligro que suponen los embarazos demasiado numerosos y muy juntos en el tiempo. Hombres y mujeres tienen el derecho de elegir la frecuencia con la que quieren tener hijos o incluso, renunciar a tenerlos.

El Día Mundial de la Población se aprovechará para difundir nueve estándares para ejercer el derecho humano a la planificación familiar. El primero invoca su ejercicio “sin discriminación” y establece que “la información y los servicios de planificación familiar no deben restringirse por motivos de raza, sexo, idioma, religión, afiliación política, origen nacional, edad, situación económica, lugar de residencia, discapacidad o estado civil”.

El segundo refiere a la “disponibilidad”, es decir que “la información y los métodos anticonceptivos deben estar disponibles en cantidad y variedad suficiente para todos” y todas. En cuanto al estándar de “accesibilidad”, se dice que “los países deben garantizar que los productos y servicios de planificación familiar sean accesibles físicamente y asequibles para todos”. En relación a la “aceptabilidad”, se prevé que “la información y servicios de métodos anticonceptivos deben proporcionarse de manera digna, respetando tanto la ética médica moderna como la cultura de las personas que reciben atención”.

En cuanto a la “calidad”, se invoca que “la información sobre planificación familiar debe comunicarse claramente y ser científicamente precisa”. En relación a la “toma de decisiones”, el PNUD afirma que “la asesoría integral en materia de reproducción permite que cada persona tome decisiones con la información necesaria, de forma independiente, sin presiones, coerción o tergiversación y rechaza opciones inapropiadas”.

Desde ya, “todas las personas deben disfrutar del derecho a la privacidad cuando buscan información y servicios de planificación familiar” y por otro lado, “los países tienen la obligación de garantizar la participación activa e informada de las personas en las decisiones que los afectan, incluidos los problemas de salud”. En el rubro “responsabilidad”, hay que destacar que “los sistemas de salud, los sistemas educativos, los líderes y los legisladores son responsables de los esfuerzos para hacer realidad el derecho humano a la planificación familiar”.

Se calcula que la población mundial crece a un ritmo de 83 millones de personas al año. El Fondo de Población de la ONU (UNFPA por sus siglas en inglés) asume que la fertilidad seguirá en descenso en términos globales, según la variante media de las proyecciones. En consecuencia, se espera que la población mundial alcance los 8.600 millones en 2030, 9.800 millones en 2050 y 11.200 millones en 2100.