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03/07/2018

Dólar a 80 pesos y debacle

Aunque al momento de redactar estas líneas experimentaba un leve retroceso, el dólar ronda los 30 pesos por unidad, ascenso interminable que no deja de repercutir en el nivel de los precios y así, perjudica no solo el consumo popular sino también al proceso de producción. La incertidumbre se agiganta cuando nadie puede predecir a cuánto llegará la cotización en el corto plazo. Un conspicuo integrante del elenco estable de “analistas” sugirió 41 pesos por dólar.

Sin embargo, colegas suyos calcularon el doble, al trazar un paralelismo con el período que se abrió después de la Convertibilidad. En aquella coyuntura, se pasó relativamente rápido del 1 a 1 a 4 pesos por dólar. La cuenta que hacen “los que saben” es: si antes de la corrida el piso era 20 pesos por dólar, en el invierno de 2018, 4 a 1 significaría 80 pesos por dólar… Es la paridad con la que sueñan los sectores que se benefician directamente de la devaluación: grandes exportadores, el turismo que llega del exterior y desde ya, los especuladores financieros.

Sería un ascenso excluyente porque como sabemos, el precio que asume el billete estadounidense se termina por trasladar a los precios internos, incidencia que ya se nota en la vida cotidiana de las familias de menores ingresos.

Según se estima, junio será el mes de mayor inflación para lo que va de 2018, con una marca que oscilará entre el 3 y el 4 por ciento. La proyección anual anda por el 30 por ciento. Aquel 15 por ciento de Sturzenegger parece historia antigua y medieval…

Mayo y junio trajeron restricciones en la capacidad de gasto de la gente. Desde ya, el acuerdo con el FMI traerá mayores contracciones y el gobierno practica el ajuste sin ninguna contemplación, como quedó en evidencia con el despido masivo en la agencia Télam. La tenaza sobre los ingresos de los sectores populares se cierra con el incremento disparatado de los servicios públicos que prestan compañías privadas, en su mayoría, de origen trasnacional.

Portavoces oficiales apuntaron que la suba de las tarifas tenderá a moderarse pero arrancamos la semana con un aumento en los precios de las naftas que vende YPF del 8 por ciento para sus productos Premium y 5 por ciento para la nafta Súper y el gasoil. Se calculaba que las demás petroleras harían otro tanto en la víspera pero la conducta de la petrolera “de bandera”, evidenció que no está en vigencia el acuerdo que impulsó el ex ministro de  Energía, quien pensó en limitar al 3 por ciento el incremento.

Digamos al pasar que la conducta de YPF ratifica nuestra aseveración de siempre: no funciona como empresa del Estado sino como una trasnacional más del petróleo. Si bien controla cerca del 55 por ciento del mercado interno, en lugar de apuntalar al conjunto de la economía en una situación de evidente retracción, profundiza la presión sobre los sectores que viven de sus salarios con interminables recomposiciones.

Después del paro de dos lunes atrás, está claro que si se dan procesos de recuperación de los ingresos perdidos, será como resultado del incremento de la conflictividad. Las negociaciones colectivas arrancaron con interferencias del gobierno y aquel techo del 15 por ciento con que soñara el Palacio de Hacienda, se vino abajo. Informes económicos que elaboraron asesores del Bloque del PJ en el Senado, avisaron de una baja del 1,2 por ciento en los salarios reales durante el primer bimestre de 2018 y proyectaron una merma del 5 por ciento para el conjunto de 2018. Quizá se quedaran cortos.

Mientras se precisan esos números, altos funcionarios de la Nación invierten demasiadas palabras en deslegitimar el valor social del trabajo en educación, en el Estado o en el Poder Judicial. Esos embates pasan por alto que al combinarse la suba de los precios con la baja relativa de los ingresos, comienza a advertirse una caída de la actividad económica, inclusive a partir de los datos “duros” del INDEC.

En abril del corriente año se apuntó un merma del 0,9 por ciento en relación al mismo mes de 2017, con especial impacto en el sector primario. Su desempeño había explicado hasta el momento las mejores marcas de la administración “Cambiemos”. En tanto, la “actividad de la industria manufacturera de mayo de 2018 presenta una baja de 1,2 por ciento respecto al mismo mes del año 2017”. Sobre todo, en el sector químico, el textil y el petrolero.

¿Dónde termina la debacle? La desocupación creció al 9,1 por ciento en marzo de 2018, con énfasis en Gran Buenos Aires, Córdoba y Rosario. La continuidad de la experiencia gubernamental actual a partir de 2019 comenzó a ponerse en duda…