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02/07/2018

Cómo administrar los miedos

Por Dr. Bernardo Stamateas
Cómo administrar los miedos
Cómo administrar los miedos

No existe persona sobre la faz de la Tierra que no tenga algún miedo. El miedo es una reacción corporal que surge cuando enfrentamos un peligro. En este caso, podemos optar por atacar o huir. Por eso, cuando experimentamos un miedo real, la sangre se dirige a las manos o a los pies. 

Esta emoción suele activarse de repente cuando ocurre algo que no esperamos (externamente); pero también nosotros mismos podemos mantenerla encendida (internamente). Cuando el miedo es interno, con el tiempo se va acumulando en el cuerpo y esto puede llegar a provocar los tan comunes trastornos de ansiedad que afectan a tanta gente hoy en día. En otras palabras, el miedo constantemente encendido y acumulado puede convertirse en estrés que es, a su vez, la plataforma para muchas de las enfermedades conocidas.

El miedo frente a un peligro que no es real siempre es negativo y la persona puede colocarlo en diversos lugares. Resulta sanador reconocer cada área donde hemos puesto el miedo y, sobre todo, aprender a administrarlo. Te invito a analizar las acciones más comunes que la mayoría de la gente realiza para transferir así sus temores:

Ser agresivo

La persona que agrede a otra en la calle reacciona de ese modo porque en el fondo tiene miedo. Quien se cree capaz puede resolver cualquier cuestión hablando, pero quien grita, insulta o golpea es un ser humano con temor, aunque no lo reconozca. Podemos estar frente a un varón que se muestra como “muy fuerte” o frente a una mujer que parece “muy segura de sí misma” pero la realidad es que en su interior cargan con miedos que los paralizan y los conduce incluso a reaccionar en algunas ocasiones agresivamente.

Evitar los conflictos

La persona que le teme a las peleas, muy probablemente porque se crió en un ambiente hostil, las evita a toda costa y jamás discute con otros. ¿Qué hace? Reprime todo lo negativo que siente y posterga sus decisiones.

Acumular bienes

Muchas personas acumulan bienes como una forma de sentirse seguros porque en su interior tienen miedo de no tener lo suficiente. Aquel que gasta excesivamente tiene la creencia de que no tiene valor. En el lado opuesto, está aquel que ahorra dinero, o lo invierte, y de esa manera encuentra seguridad. No gasta porque esto sería como consumir su seguridad. Depositar la seguridad en los bienes materiales, que no son malos si se utilizan como herramientas, implica que uno no cree en su propia capacidad porque le teme a sus fortalezas.

Controlar

Mucha gente que teme intenta controlar a los demás. Cuando los miembros de una pareja discuten, sea por el tema que sea, lo hacen porque temen ser controlados por el otro y perder la libertad. En general, una discusión de pareja no sucede por el tema que en apariencia están tratando, sino por el miedo al control. Todos los seres humanos, aun cuando no lo reconozcamos, precisamos sentir que tenemos una cuota de poder.

Postergar

La persona que vive postergando y todo lo deja para más adelante, dentro de sí misma, tiene miedo de equivocarse y fracasar. Algunos, aunque suene extraño, le temen al éxito. Muchos quedan varados en el último tramo de un proyecto o de una carrera, y nunca terminan de cerrar esa etapa, por miedo a que les vaya mal o a que les vaya bien.

Evitar el cambio

Cuando una persona desaprovecha toda oportunidad de realizar un cambio en su vida, y prefiere mantenerse en su zona de comodidad, teme enfrentar lo nuevo. Cuando el cambio cuesta la razón es el miedo a lo nuevo.
¿Cómo administrar los miedos para que no se conviertan en negativos?

Cuando colocamos el miedo en distintas áreas, podemos lastimarnos y no llegar a desplegar todo nuestro potencial humano. Pero la buena noticia es que todos podemos aprender a administrar nuestros temores y ser libres de estos. En primer lugar, es fundamental reconocer que tenemos miedo y después determinarnos a dejar de taparlo colocándolo en sitios equivocados.

La diferencia entre alguien seguro y alguien inseguro radica en el hecho de que ambos sienten miedo pero el primero sabe administrarlo y no permite que este lo domine. Ser valiente no consiste en no tener miedo sino en enfrentarlo y superarlo. La mejor forma de administrar nuestras emociones es por medio de la razón, solo así podremos utilizarlas positivamente y disfrutar de una vida plena.

Si tenés alguna consulta, podés escribirme a [email protected].