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02/07/2018

Hubo épocas en que los políticos no claudicaban

Leandro Alem fue uno de los fundadores de la Unión Cívica Radical (UCR), el partido político más veterano de la Argentina. A pesar de actuaciones poco felices en las últimas décadas, la UCR fue protagonista en los últimos 120 años de historia. Su padre, Leandro Antonio Alen -con n- era pulpero en el barrio de Balvanera, pero también uno de los jefes de la Mazorca, suerte de servicio secreto de Rosas. Esa afiliación le valió morir fusilado pero luego, su cadáver pendió de una horca que instalaron los “civilizados”. Leandro hijo presenció los sucesos y más tarde, modificó parcialmente su apellido para distanciarse del mazorquero.

Sus adversarios le reprocharon una trayectoria esquiva pero él diría que fueron los demás quienes se apartaron del camino. Su primera incursión se produjo en el Partido Autonomista que conducía Adolfo Alsina, con raigambre en Buenos Aires y suburbios. El adversario era el Partido Nacional, que lideraba Bartolomé Mitre. El primer cargo que obtuvo Leandro fue bajo la divisa del autonomismo: diputado provincial.

Cuando Alsina y Mitre se entendieron, Alem rompió para no doblarse. Fundó junto a otros el Partido Republicano, agrupación que dio la nota porque incorporó elementos luego comunes a los partidos políticos modernos: órganos de conducción, enunciación de principios, programa y debate en asambleas. Alem participaba de un postulado que luego se haría carne en la UCR: “pureza y libertad de sufragio popular, proscribiendo de los comicios las violencias, el fraude y la intervención oficial”.

Hacia 1877 falleció Alsina y la Conciliación se quedó sin una de sus patas. Además, las disensiones aceleraron la defunción del Partido Republicano. En consecuencia, Alem retornó a las filas del autonomismo para intentar su reorganización. Fue nuevamente diputado provincial y se opuso fervientemente a que Buenos Aires se federalizara. El autonomismo perdió su causa, la ciudad se convirtió en Capital Federal y entonces, Alem renunció a su banca.

Una década más tarde, volvería a los primeros planos al fundar junto a Bartolomé Mitre, su viejo rival, la Unión Cívica. Participó de la Revolución del Parque, que terminó en una derrota pero forzó la renuncia de Juárez Celman.

Los historiadores consideran que ese episodio fue germen de la Unión Cívica Radical. La historia se conoce: Mitre y Roca terminaron por acordar y la oposición se fracturó en dos: la Unión Cívica Nacional quedó bajo el liderazgo del fundador de “La Nación” y la UCR bajo la orientación del caudillo de Balvanera.

Alem ingresó al Senado de la Nación pero conoció la prisión, cuando el presidente Pellegrini denunció un complot radical que en realidad, no existía. El mandatario decretó el Estado de sitio y encarceló a los principales dirigentes radicales. Comenzó allí la época de los levantamientos armados, ya que sistemáticamente, los sucesivos gobiernos impidieron su participación electoral. Alem fue proclamado presidente durante una de las insurrecciones, que finalmente fue derrotada. Pero en aquellos tiempos se forjó la mística del radicalismo, que sobrevivió durante décadas.

El veterano fundador de la UCR eligió quitarse la vida el 1º de julio de 1896. Prefirió romper su existencia, antes que doblarse. Había nacido un 11 de marzo, pero de 1842. No alcanzó a ver a sus ideas concretadas en la práctica, hubo que esperar más de una década para que el fraude se batiera en retirada. Su sentido del honor se extraña en la política vernácula.