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LLENO TOTAL EN EL CAMPING MUSICAL BARILOCHE

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26/06/2018

Marcelo Saccomanno contagió “Felicidad”

Marcelo Saccomanno contagió “Felicidad”
Marcelo Saccomanno contagió “Felicidad”

El músico hizo caso omiso del mal tiempo y convocó a una considerable asistencia. Se rodeó de una banda brillante y justa, en el marco de un espectáculo que pensó en detalle.

La segunda noche del invierno hacía honor al calendario: lluvia pesada y frío… Además, 25 kilómetros separaban al escenario del show del centro de Bariloche. Más otros tanto al regreso… Pero cuando la búsqueda de “Felicidad” es objetivo central, no hay obstáculos que se interpongan. Marcelo Saccomanno presentaba su flamante disco en el Camping Musical Bariloche y la sala quedó muy abigarrada de gente.

Después del lejanísimo antecedente de Murdock y la prolongada experiencia de 3 Dedos Deformento, el cantautor y guitarrista encontró su lugar en el mundo, de la mano de un puñado de canciones que son rock por estética pero que no tienen ningún apuro ni necesitan de estridencias. Conocimos algunas de ellas en algún recodo del camino pero pareciera que en “Felicidad”, alcanzarán su pertinente grado de madurez.

Si bien tiene casi tres décadas en la música, Saccomanno armó una suerte de “dream team” vernáculo para la presentación de su ópera prima. En los efectos de guitarra contó con la complicidad de un viejo compañero de ruta: Federico Ingaramo. En la eléctrica, Mariano “Cuchi” Barrientos. En la batería, el todo-terreno Víctor Batán; en el piano, el talento de Germán Lema y en bajo, Gabriel Cortez. Tal la formación estable… Además aportaron cuerdas en cuatro temas Camila Bendersky y Arturo Bascary. Lujo importante que se dio a sí mismo el protagonista de la noche.

Las cosas arrancaron entre la atmósfera Pink Floyd que aportó Ingaramo y la faceta “artie” que sumaron las cuerdas. Los temas que transitó la banda pueden escucharse en las plataformas digitales porque el CD físico faltó a la cita (ver recuadro), pero siempre en vivo el grosor es otro. La segunda de las interpretaciones fue una de las más “barilochenses”: “Puerto Moreno”. Precisamente, una de las obras de Saccomanno que reconoce larga data. Un ejemplo de cómo las cosas pueden decirse sin enojos pero con certeza, con el exquisito sostén de teclas y violines.

En su música, la lírica desempeña un rol fundamental. La poesía del autor transita entre la ingenuidad y la sentencia mordaz. Además, es representativa, porque difícilmente quien escucha no se sienta identificado ante las reflexiones que propone. Y genera sonrisas, como el caso de “La mente”, juego de palabras entre los adverbios que así terminan y la facultad humana que se atribuye al cerebro.

Gran equipo

En “Jirafita”, el cantautor abordó de manera irónica algún o algunos desencuentros sentimentales, con el aporte de una banda que brilló por su justeza y por su vocación colectiva. Además, hay que decir que el músico no dejó detalle librado al azar y pensó en el espectáculo de forma integral. En el sonido, alineó a otra línea media de sólida trayectoria: José Córdoba, Omar Carrasco y Gabriel Pirato Mazza. La asociación dio inmejorables resultados.

El desarrollo del concierto experimentó una modificación cuando Saccomanno afrontó un tramo en soledad. Bueno, en realidad se trató de dúos en los que sus compañeros se alternaron en el escenario… En primer turno, se quedó solo junto a Cortez, quien desenfundó un contrabajo. Ese formato sumió a la música en un contexto despojado y minimalista, que giró en torno a una crítica siempre poética pero irónica de la Conquista de América. Es más, el músico recordó a Santiago Maldonado y Rafael Nahuel.

Acto seguido reingresó Batán, quien se valió de un bombo legüero y de un pequeño tambor. El dueño de la noche compartió una canción de 3 Dedos… “que debe tener 12 años pero recién hace tres meses, encontré la parte que le faltaba”. Después, sucedió otro tanto con Germán Lema para la interpretación de “Hemisferios”, un tema que según confió su autor, debe su inspiración a la novela gráfica “Sin coordenadas”, que ideó Martín Vitaliti.

El último de los duetos se integró con Barrientos, para que su colega interpretara “Los caballos del mallín”, un tema que compuso junto con uno de sus hijos, en clara referencia al del kilómetro 12. Después, retornó el pleno de la banda para retomar la faena más colectiva. Fue a través de “Paraná”, un trabajo que reveló el origen rosarino de Saccomanno. Pero aquí el espíritu litoraleño tuvo más que ver con la psicodelia que con el chamamé.

El músico hizo las veces de anfitrión de Federico Falcón (Páramo), con quien cantó estrofas de manera alternativa de “La vara del bien y del mal”. Y después la banda afrontó el tema que le presta su nombre a la placa: “Felicidad”. Para los últimos tramos del asunto reingresaron las cuerdas, con su aporte de sutilezas y texturas. Las sonrisas volvieron a instalarse en los rostros gracias a la letra de “Tiempo amor hijos sexo”. En la despedida, las emociones estaban a flor de piel y con razón… En los tiempos que corren, dos horas de felicidad pueden equivaler a una eternidad.

Adrián Moyano

En mil pedazos

Hace tiempo que cuando un músico o música dice que lanza un disco, hay que preguntar si el lanzamiento incluye el formato físico. Marcelo Saccomanno accedió a una tirada de 1.000 ejemplares a través de la tarea que desarrolla el Instituto Nacional de la Música (INAMU), cuyos beneficios también llegaron a otros barilochenses. Cuando le puso fecha al concierto del Camping Musical Bariloche, pensaba contar con los ejemplares, pero… La encomienda no llegó.

La gran afluencia que concurrió a la zona de Llao Llao el último viernes no pudo acceder a la placa, entonces. La música se puede escuchar en Spotify, Youtube y demás pero para la gráfica hay que esperar. En serio hay que esperar… “Martín Vitaliti hizo una obra conceptual a la que partió en mil pedazos, porque de la felicidad solo podemos tener fragmentos”, explicó Saccomanno. Cada porción del trabajo plástico, irá a constituir el “arte de tapa” de “Felicidad”.

Quizás haga falta recordar que Vitaliti compartió una parte de la vida de Murdock con Saccomanno, a pesar de que la banda ya contaba con baterista (Emilio Perner). En 2001, el hasta entonces músico emigró hacia España donde desarrolló su faceta de artista plástico. Allí alcanzó notables logros, entre ellos, la novela gráfica a la que hizo referencia el protagonista de la noche, además de exhibir en lugares renombrados de la península ibérica y otros emplazamientos. Esperamos esa tapa…