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SABRINA MANSILLA

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07/06/2018

Una barilochense se destaca en investigaciones sobre el cáncer

Una barilochense se destaca en investigaciones sobre el cáncer
Una barilochense se destaca en investigaciones sobre el cáncer

Junto a otras investigadoras, descubrieron una proteína que previene la formación de células cancerígenas. 

Contó las influencias que recibió para decidir su carrera y se refirió a la experiencia de trabajar con científicos franceses. “La universidad pública de Argentina no tiene nada que envidiarle a las universidades del primer mundo. Solo nos faltan recursos”, destacó.

La doctora Sabrina Mansilla es investigadora del CONICET y hace un tiempo su nombre fue publicado, junto al de otras investigadoras de la Fundación Instituto Leloir, en la reconocida revista científica eLIFE a raíz de la demostración de que una proteína denominada p21 es un potente inhibidor de los procesos biológicos que conducen al cáncer.

Sabrina tiene 34 años, es barilochense y a los 18 dejó la ciudad para emprender el apasionante tránsito de su carrera. Estudió la licenciatura en Genética en la Universidad de Morón e hizo el doctorado en la Universidad de Buenos Aires (UBA), y luego el postdoctorado.

Cuando intenta reconstruir las baldosas de su historia hasta este presente como investigadora del CONICET, recuerda que disfrutó especialmente los últimos dos años de biología en el colegio San Esteban. “Influyeron también aspectos más personales porque familiares cercanos sufrieron el cáncer”, contó y agregó que disfrutaba de la parte genética, aunque hoy se dedica a la investigación base.

La barilochense explicó que el valor del trabajo que realizaron fue “identificar algo que, si no existiera, promovería la formación de tumores. Identificás que hay algo dentro de la célula que evita que la célula desencadene un proceso oncogénico”. Sabrina aclaró que son pequeños granitos de arena que suman para llegar a un posible tratamiento.

“Me intriga mucho entenderlo”, reconoció sobre la enfermedad que calificó como muy compleja. “No podemos hablar de cura, aunque hay muchos avances en este último tiempo. Tiene muchas aristas y grupos de gente que se ocupan de investigar para llegar al mejor tratamiento posible”, explicó.

El trabajo no es sencillo. De hecho, el descubrimiento del rol de la proteína p21 demandó 5 años de trabajo, junto a la colaboración de científicos de Francia. Sabrina destacó ese aporte, principalmente por los recursos. “En los recursos estamos mal, pero intelectualmente muy bien. La universidad pública de Argentina no tiene nada que envidiarle a las universidades del primer mundo. Solo nos faltan recursos”, consideró.

Reconoció que la ausencia de recursos hace que, muchas veces, el trabajo sea más eficiente. “Somos un poco Mac Gyver porque tenemos que arreglarnos con lo que tenemos. Cuando vamos a otro país con recursos, no lo podemos creer”.

Sabrina trabaja, junto a Agustina Bertolin y Marina González, en el Laboratorio de Ciclo Celular y Estabilidad Genómica del Instituto Leloir, que conduce la doctora Vanesa Gottifredi, egresada de la Universidad Nacional de Salta y jefa del laboratorio.